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EL OJO DE HORUS :
Uno
de los grandes miedos que tienen muchas personas
es ser víctimas del "mal de ojo".
Este mal consiste en la influencia negativa que
ejerce una persona perversa o envidiosa sobre
otra provocándole desgracias, enfermedades
e incluso la muerte, por medio de la mirada. Para
evitarlo, numerosas culturas a lo largo de muchos
siglos han recurrido al uso de amuletos protectores
con la finalidad de desviar o hacer bajar la vista
del malvado para que no pueda penetrarnos con
su mirada ni causarnos daño alguno haciéndonos
víctimas de su maldad. Evitando el contacto
ocular directo se prevenía el ataque de
la persona que quería trasmitir algún
tipo de infortunio. Había dos manera de
desviar la mirada del perverso; una era desafiándole
con algo que le desagradase o le provocase miedo
o distrayéndole con algún objeto.
Y fueron estos dos aspectos los que prevalecieron
a la hora de confeccionar los amuletos contra
el "mal de ojo". Aunque existen multitud
de remedios y amuletos que protegen del "mal
de ojo", se consideraba que el amuleto ideal
era aquel que representaba un ojo, excelente rival
que ha sido muy popular desde tiempos prehistóricos
en muchas culturas. El ojo que mira se ha utilizado
en joyas, en el interior y exterior de edificios
y todavía hoy se encuentra y se emplea
como amuleto en todos los rincones del mundo.
El "Ojo de Horus", considerado el amuleto
perfecto contra el mal de ojo que posee la cualidad
de hacer bajar la vista del perverso. Según
nos cuenta la mitología del antiguo Egipto,
Horus, hijo de Isis y Osiris, era el dios del
cielo, la luz y la bondad.
Su
ojo derecho representaba al sol y su ojo izquierdo
a la luna. Cuando los abría nacía
la luz y cuando los cerraba aparecía la
oscuridad. Estos dos ojos gemelos llamados Udjat
, símbolos del sol y de la luna eran capaces
de observar todo el mal que existía en
el mundo.
Su fama se extendió desde Egipto hasta
Grecia y Roma y otras culturas de la cuenca mediterránea.
En Egipto, además de utilizarse como protectores
corporales con amplios poderes, era frecuente
colocarlos en las puertas de las tumbas, en los
ataúdes y en los sarcófagos protegiendo
a los cuerpos momificados contra el mal y garantizando
el paso a la otra vida libres de problemas.
El
Ojo de Horus como amuleto tiene siempre la misma
forma. Es un ojo con una ceja y un párpado
superior muy marcados, la pupila es grande y redonda
y bajo el párpado inferior hay dos trazos
que caen hacia abajo, uno de ellos corto y perpendicular
y el otro diagonal más largo y que acaba
en un rizo cerrado. Se supone que estas dos marcas
en el párpado inferior corresponden a las
manchas oscuras que tiene el halcón en
un lado de la cabeza. Por algo a Horus, aunque
se le ha representado de muchas formas diferentes,la
mayoría de las veces se le personificaba
como un halcón o como un hombre con cabeza
de halcon.
Recopilacion
de Day-Omio
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