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Esta vez no han sido las asociaciones en defensa
del medio ambiente quienes han denunciado un aumento
de la destrucción de la selva amazónica,
como suele ser habitualmente, sino la mismísima
ministra de Medio Ambiente, Marina Silva, quien,
en una reunión en el Palacio de la Alvorada,
en Brasilia, en presencia del presidente Luiz
Inácio Lula da Silva, admitió el
viernes que desde agosto a noviembre, ha aumentado
en un 10% la destrucción de la selva, en
relación con el año pasado.
"No
puede ser considerada la noticia un regalo de
Navidad para el presidente Lula", dijo la
ministra Silva quién añadió
enigmáticamente que se trata más
bien de "un castigo para la sociedad",
explicar por qué la sociedad brasileña
se merece dicho castigo, como subrayó ayer
la prensa. También el secretario ejecutivo
del Ministerio de Medio Ambiente, João
Carlos Capobianco, confirmó las noticias
negativas de la ministra.
Dando
razón a lo que desde hace tiempo vienen
denunciando los ecologistas, el Director general
del Servicio Forestal Brasileño, Tarso
Rezende de Acevedo, que estaba presente a la reunión
de la ministra Silva con Lula, explicó
que la causa del aumento de destrucción
de los bosques, puede deberse "al avance
del cultivo de soja, de la caña de azúcar
y de la agropecuaria sobre las áreas de
la selva", algo que el mismo presidente Lula
había negado en foros internacionales.
En
el mismo día en que la ministra dio la
mala noticia de que se había invertido
la tendencia positiva de los últimos tiempos
en los que la acción del gobierno estaba
consiguiendo "que se destruyera menos territorio
de la Amazonia", Lula firmó un decreto
para combatir la sangría de la selva. El
decreto prevé la creación de una
lista negativa de los municipios con mayores índices
de destrucción de la selva, el embargo
de tierras en las que se detecten crímenes
contra el ambiente y multas severas para los que
adquieran, intermedien, transporten o comercialicen
productos de haciendas embargadas.
Según
Silva, su ministerio aún no ha concluido
la lista de dichos municipios que deberían
ser castigados, pero aseguró que está
en curso de realización. La ministra ha
levantado la hipótesis de que el aumento
de la destrucción amazónica detectado
por los satélites haya podido tratarse
de zonas que antes no habían sido descubiertas
a causa de las nubes, lo que no altera la realidad
de que ha crecido la devastación ilegal
de una parte de la selva que ella no supo cuantificar.
Fuente:
El País
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