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Director Propietario: Rev. Dr. Rubén Orlando Contreras Año 2 Nº 24 - Septiembre 2007 Reg. de Prop. Intelectual RPI Nº 552536 DISTRIBUCION GRATUITA
EL DON DE DIOS
 

De tal manera amo Dios al mundo, que ha dado a su hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, más tenga vida eterna. Juan 3:16 Este versículo de Juan 3:16 se ha llamado el Evangelio en miniatura. Irradia toda la gloria del amor de Dios.

Meditemos en cada palabra:

1. ¿Cuál es el origen de ese amor? Dios mismo.

2. ¿Cuál es su intensidad? Es tan grande que Dios dio a su Hijo unigénito.

3. ¿Quiénes son los destinatarios de ese amor? El mundo entero. Nadie puede decir: estoy excluido.

4. ¿Cuál es la prueba de ese amor? El don del Hijo unigénito.

5. ¿Quién puede beneficiarse de él? Todos aquellos que creen en Jesús.

6. ¿De qué escapan? De la muerte eterna.

7. ¿Qué obtienen? La vida eterna.

¿Tengo, pues, el derecho de estar siempre quejándome y descontento frente a las circunstancias que Dios preparó para mí?

¿Tengo miedo al porvenir, me desaliento, o confío en el amor del Dios fiel y todopoderoso?

¿Soy formalista y poco diligente para seguir a Jesús, o al contrario su amor me moviliza y apremia? "El amor de Cristo nos constriñe", escribió el apóstol Pablo (2 Corintios 5:14).

¿Oculto al Señor ciertas partes de mi vida, o le dejo el cuidado de dirigirla cada día?
Dios a su Hijo nos ha dado, lleno de gracia y amor; Jesucristo se ha entregado para ser el Salvador.