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Libro El mejor de nosotros
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| Un
militante de alma |
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Por
Oscar BENINI
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| Hoy,
con la grave crisis dirigencial que
desnuda la ausencia de compromisos nobles
con los sectores de más bajos recursos,
Germán Abdala es un ejemplo viviente,
un militante de alma, de los que no
mueren jamás. |
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| Nació
y vivió para la militancia. El "flaco"
Abdala dejó de existir -irónicamente,
un martes 13 de julio de 1993- Fue un político
de raza, frontal y analítico. Con su muerte
la democracia perdió a uno de sus jóvenes
dirigentes, quien desde su gremio, la Asociación
Trabajadores del Estado-ATE-, luchó tenazmente
en defensa de los derechos de los trabajadores.
Enumerar
la tarea que realizó Germán hasta
su último día sería imposible,
y tampoco es el caso objeto de esta nota, pues
su trayectoria no solamente se circunscribió
al terreno sindical, sino también al campo
político-social donde forjó miles
de amigos y adherentes. Su reconocida militancia
fue elogiada hasta por adversarios sindicales
y políticos.
Como
secretario general de la ATE Capital ejerció
docencia, solidaridad y, sobre todo, compañerismo.
Su gestión transparente, pocas veces cuestionada,
le permitió por tres oportunidades ser
reelecto como titular del gremio, en elecciones
tan limpias y ejemplares que configurarían
todo un aporte para la construcción de
la historia que nos merecemos. Así, en
los momentos más calientes de la interna
gremial. Por eso su liderazgo constituye un ejemplo
para las nuevas generaciones.
Desde
su banca como legislador, Germán ganó
el consenso de todos más allá de
las disputas verbales con sus ocasionales adversarios.
Su discurso directo y puntilloso recreó
y avivó prolongados debates en la Cámara
baja. Es recordada su tenaz oposición al
avasallamiento de los derechos laborales, humanos,
y el desguace del aparato productivo nacional,
que sus pares apoyaban sin retaceo alguno.
El
"Flaco"Abdala mostró siempre
su sinceridad, tanto en el triunfo como en la
amarga derrota. Interpretó rápidamente
los aires nuevos que soplaban desde la Casa Rosada
y, maltrecho y todo, como un león herido,
se plantó a esos aires innovadores. Su
salud no le permitió, a pesar de realizar
una" militancia activa, derrotar a los personeros
de la "innovación ", aunquue
sí ayudó a desenmascarar la patraña
que se tejía sobre el segmento laboral
del país. Esta última vocación
que no pudo ver concluida de manera favorable,
fue la herencia que dejó a aquéllos
para quienes brindó su vida: los trabajadores.
Incuestionablemente aceptada por éstos,
los trabajadores del Estado por sobre todos. Sus
huellas, además, seguramente repiquetean
en los oídos de un sinnúmero de
dirigentes políticos y sindicales.
Germán,
un peronista de alma que pateó barrios,
villas miserias y sindicatos, es hoy un testimonio
de la política argentina, más allá
de aquellos que piensan que las ideologías
están muertas.
Hoy,
con la grave crisis dirigencial que desnuda la
ausencia de compromisos nobles con los sectores
de más bajos recursos, Germán Abdala
es un ejemplo viviente, un militante de alma,
de los que no mueren jamás.
El
"flaco" siempre estará con nosotros,
especialmente entre los que hacemos cotidianamente
el acontecer sindical, ya que en las prolongadas
charlas y entrevistas que tuvimos la suerte de
compartir, nos nutrió de sabiduría
popular y docencia militante.
Su
prédica y su lucha ya son parte indivisible
de las prédicas y luchas de cientos de
miles de trabajadores.
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A
manera de prólogo
POR DANIEL PARCERO
Dedicatorias
Marcela
Bordenave: compañera y corajuda participante
de la forzada caminata de Abdala por este mundo
A
sus hijos: los propios y los que lo consideraron
un ejemplo de padre, siendo para él, también
sus hijos
A
mis hijos Carli y Ro les entrego en estas páginas
el más noble de los testimonios sobre lealtad
y compromiso
que be podido compartir en la lucha social.
En estos tiempos de tanto quebracho y algarrobo
trucho,
Germán sigue siendo una especie legítima
que se multiplica, poco a poco, en este bosque
de tempestades,
para revelarse ante las injusticias.
"No...
permanecer y transcurrir
no es perdurar, no es existir
ni honrar la vida..."
Durante
los últimos cinco año -hasta el
triste 13 de julio de 1993-, durante todo ese
tiempo, parte de él o por períodos
-según cada caso- en que nos desempeñamos
laboralmente como periodistas destacados en 'gremiales´,
la dinámica de nuestra actividad profesional
nos llevó a reencontrarnos cotidiana o
periódicamente en los lugares habituales
donde se han venido desarrollando los acontecimientos
en los cuales abrevamos para el cumplimiento de
nuestras funciones -ya sea la sala de periodistas
del edificio del viejo Ministerio de Trabajo de
la calle Diagonal, la del nuevo edificio, la calle,
cuando por largo período dejamos de tener
sala, y siempre la calle; porque allá es
donde se arma el espejo que habrá de ser
la historia, con sus movilizaciones obreras, obrero-estudiantiles,
obrero-profesionales, de trabajadores activos
y pasivos, en conferencias de prensa, confederales,
congresos cegetistas y ceteatistas, comidas of
de records o de trabajo con gremialistas, y en
reuniones propias entre amigos que cumplimos desde
distintos medios la actividad en que se ha forjado
nuestra amistad-, coincidíamos en la constante
preocupación por la salud de Germán.
No pudo ser "casualidad".
Es
que Germán fue algo más que el sindicalista
que protagonizara una importante etapa de nuestra
historia reciente; algo más que una fuente
de información debidamente capacitada y
más allá de todo ideologismo.
Hay
tantas maneras de no ser
tanta conciencia sin saber
adormecida...
La
pregunta infaltable, fuera del interés
periodístico, pero mucho más allá
o mucho más acá, era inevitable
entre nosotros : ¿Qué sabes de Germán?.
Y en cada oportunidad que uno de nosotros tuvo,
durante todo aquél tiempo, de entrevistar
a Víctor De Gennaro, Carlos Casinelli,
y otros dirigentes de la ATE, o de encontrarse
en alguna cobertura en la reunión anual
de la Organización Internacional del Trabajo
con el siempre cordial Carlos Custer, no faltó
la inquietud al respecto a la espera de una respuesta
alentadora que nos pudiera confirmar con certeza,
cualquier proceso de recuperación del infatigable,
hasta en la agonía, dirigente de los trabajadores
estatales.
continua
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