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Libro La CGT y el Sindicalismo Latinoamericano
 


CAPITULO I
Por Daniel Parcero

La proyección continental del sindicalismo argentino

El 16 de enero de 1956 el Poder Ejecutivo Nacional decretó la intervención de la Agrupación de Trabajadores Latinoamericanos Sindicalistas -ATLAS- y nombró al comisario retirado Manuel Iglesias responsable de su gestión. Para la "Revolución Libertadora" el carácter internacional de ATLAS tenía mucho menos significación que su identificación con el peronismo, y no podía quedar al margen en la ofensiva que ejecutaba en contra de las organizaciones sindicales y los cuadros del movimiento obrero en esos momentos.

Como aconteció con muchos otros locales sindicales, el edificio de la ATLAS, ubicado en la Avenida. de Mayo 591, fue ocupado por infantes de marina, fuertemente pertrechados. Sus archivos y ficheros fueron destruidos y sus bienes materiales incautados. Paralelamente, el interventor de la Confederación General del Trabajo, Capitán de Navío Patrón Laplacette, desvinculó a la CGT de la ATLAS, argumentando que ésta "no ha constituido en momento alguno un organismo auténticamente sindical, con postulados y acciones para la liberación de la miseria económica y espiritual en que puedan estar grupos de trabajadores de Latinoamérica".1.

Con estas medidas y con la disolución judicial, pedida por el Ministerio de Educación y Justicia, durante el gobierno de Arturo Frondizi, la ATLAS desapareció de la estructura sindical e incluso se borró de la memoria colectiva, con lo que las nuevas generaciones desconocen uno de los aspectos más relevantes, por su proyección continentalista, de la historia del movimiento sindical argentino.

SITUACIÓN PREVIA A LACONSTITUCIÓN DE LA ATLAS

En 1948 nace en Lima, Perú, la Confederación Interamericana de Trabajadores (CIT), con el fin expreso de alentar la "integración orgánica entre el sindicalismo de las naciones industrializadas de Norteamérica -tan avanzadas en el mundo por haberse librado de las ataduras del pasado- y el de los países latinoamericanos -con algunas excepciones- rezagados todavía por mantener supervivencias feudales". 2.

Un año antes, la Confederación General de Trabajadores del Perú -CGTP-, inició la promoción del proyecto de constitución de una central interamericana, iniciativa que fue apoyada por la Confederación de Trabajadores de Chile –CTCH- y por la central cubana. Sin embargo, el verdadero impulsor del proyecto y uno de sus autores, fue Serafino Romualdi, de la AFL.

Los primeros días de enero de 1948 se reunió en Lima el Congreso sindical al que concurrieron delegaciones de varios países del continente. De la Argentina asistieron los representantes del Comité de Acción Sindical Independiente (COASI), formado por sindicalistas de diversos partidos políticos coincidentes en su antiperonismo. La CGT había sido oficialmente excluida de la convocatoria, situación que no fue aceptada por la delegación mejicana. Luis Morones pidió explicaciones a los organizadores y al no obtener respuestas satisfactorias, sindicó a Serafino Romualdi de ser el responsable de la ausencia de la CGT, y denunció los "fines inconfesables" de la política exterior norteamericana, ejercitada también desde el campo sindical. Morones y el resto de la delegación mexicana abandonaron el Congreso, que ya sin oposición de ninguna naturaleza, concretó la constitución de la Confederación Interamericana de Trabajadores, cuya actividad posterior se desarrollaría en tres planos: La interrelación sindical; el estudio y la investigación de la realidad económica y social del continente; y, por último, la "lucha contra la amenaza totalitaria, tanto en el movimiento sindical, representado por comunistas como peronistas, como en la política general del Continente, en que toman forma de peronismo, dictaduras militares y la colusión entre éstas y el movimiento comunista” 3.

Morones viajó de inmediato desde Lima a Buenos Aires. Aquí fue recibido por las autoridades gubernamentales y por la dirigencia obrera. Fue precisamente durante esta visita que se tomaron acuerdos para proyectar al plano latinoamericano la Tercera Posición, mediante la organización de una central de trabajadores no alineada con ninguno de los bloques de poder mundial.

Mientras tanto, el COASI quedó incorporado a la CIT y fue alentada por ésta en sus propósitos golpistas. Precisamente en el documento final del Congreso de Lima dejó asentada su solidaridad, "junto a los sindicalistas libres de todo el mundo ", "a los huelguistas de los sindicatos mineros, hermandades ferroviarias, y algunos otros que se atrevieron a mantenerse al margen de la CGT peronista, y que se enfrentan al abrumador poder del gobierno dictador". 4.

La proyección sindical tercerista inspirada por el General. Perón, imbuida de un gran contenido nacional y popular, venía sufriendo desde varios años atrás la ingerencia del Departamento de Estado Norteamericano, a través de diversas maniobras encubiertas realizadas en el país. Ya en 1947 Perón denunció la acción de organizaciones obreras imperialistas y de "engendros internacionales, destinadas al copamiento de sectores sindicales".5. Se refería, entonces, a los "Cursos para Capacitación de Dirigentes" que se realizaban dentro de la llamada "Operación Dirigentes Sindicales". Las denuncias del jefe del movimiento nacional se dirigían contra la CIO presidida por Serafino Romualdi; la AFL lidera-da por George Meany, la ORIT y la CIOSL, vinculadas en nuestro país al sindicalismo amarillo. Estas relaciones, mantenidas desde los inicios de la década del 40, se afianzarían férreamente hacia 1957 con el surgimiento de los denominados "32 gremios democráticos y mayoritarios" a los que adscribieran dirigentes como Leirós, March, Riego Ribas y Antonio Mucci. Para entonces la CIT se habría transformado en la Organización Regional Interamericana de Trabajadores (ORIT), Sería en el año 1951, en México. Y a su II Congreso, en el año siguiente realizado en Río de Janeiro, asistirá el COASI -entonces en el exilio- y sus dirigentes se encargarán de condenar a la revolución peronista, caracterizándola como "una amenaza a la libertad y la democracia". Denunciarán, también, la función de los agregados laborales argentinos destacados en las embajadas de los países latinoamericanos.

LOS ACUERDOS DE YALTA Y SU RESONANCIA EN EL CAMPO SINDICAL

La división de esferas de influencia entre los triunfadores de la Segunda Guerra Mundial, consagrados en los acuerdos de Yalta, delimitaron también las áreas para su acción sindical. En estos acuerdos no participaron las naciones derrotadas ni las que se mantuvieron en la neutralidad

Para ellas y sus organizaciones sindicales sólo quedaban las posibilidades de seguir sumisamente el carro de los triunfadores o resistir en condiciones desfavorables.

En 1945, en Londres, se reunió la I° Conferencia Sindical Mundial, con el fin de constituir la Federación Sindical Mundial (FSM) en la que confluyeron organizaciones sindicales soviéticas, el laborismo británico, el sindicalismo norteamericano, el italiano, la minoría francesa y las organizaciones escandinavas. La alianza bélica se proyectaba así, concluida la guerra, al plano sindical y político. Sin embargo, esta nueva internacional de organizaciones sindicales obreras, empieza pronto a sentir los efectos de las primeras manifestaciones de la guerra fría.

La Doctrina Truman, que proclamaba "la obligación de América de oponerse a la subversión comunista en todo el mundo, y especialmente en la Europa Oriental", y la creación de la Alianza del Atlántico Norte, cuyo texto, firmado en abril de 1949, establece que "un ataque armado contra cualquier miembro de la Alianza en Europa o en América del Norte será considerado como un ataque contra todos los miembros de la misma", marcan el fin de la "Gran Alianza" en que estuvieron unidos la Gran Bretaña, USA y la Unión Soviética durante la Segunda Guerra Mundial, situación que también se reflejó en las relaciones sindicales internacionales del mundo desarrollado y de los países dependientes.

El ala no comunista de la FSM se separa y organiza la Confederación Internacional de Organizaciones Sindicales Libres (CIOSL) con la participación de la Trade Union Congreso, inglesa, sindicatos holandeses y la CIO norteamericana. El stalinismo se quedó con la FSM. 6.

Bajo estas presiones el peronismo comenzaba a generar anticuerpos. Creó, una vez reformada la Ley de Servicio Exterior, el cargo de agregado obrero para establecer y mantener nexos permanentes con las organizaciones sindicales de América Latina. Los gremios debían promover a dirigentes, mediante cursos dictados en las mismas organizaciones de base. Economía, historia nacional y latinoamericana, geografía, historia del movimiento obrero, eran algunas de las materias que debían ser aprobadas. De entre los diplomados, surgirían los futuros agregados obreros que se integrarían al personal de las embajadas. Estos, a su vez, debían mantener una estrecha vinculación con la Secretaría de Asuntos Internacionales de la Confederación General del Trabajo.

Establecido el sistema, una de las primeras acciones llevadas a cabo por los agregados obreros fue invitar a diversos dirigentes sindicales a visitar la Argentina. Perú, Ecuador, México, Nicaragua, Chile, El Salvador, Honduras, Puerto Rico, Santo Domingo, Panamá y Haití, enviaron las primeras delegaciones.

En América Latina, el campo sindical era trabajado por el comunismo a través del CTAL (Congreso de Trabajadores de América Latina), organismo que había colaborado con los USA durante la guerra y en la lucha contra el fascismo. Pero una vez invertidas las alianzas la AFL empezó a descargar sus fuegos contra “el enemigo rojo”.

En EE.UU. Serafino Romualdi, al frente del Departamento de Relaciones Interamericanas, fue enviado al sur para organizar una central latinoamericana de trabajadores que contrarrestara el poder del CTAL. Romualdi era, también, Encargado de Asuntos Gremiales del Departamento de Estado de los Estados Unidos de Norteamérica, y su interés estaba puesto centralmente en la Argentina.

Tampoco fue casual que en esa época, junto al advenimiento del “sindicalismo libre”, se hayan puesto en marcha diversos organismos como “el Banco Interamericano de Desarrollo, o que se haya promovido un Agregado Obrero norteamericano en la Embajada yanqui en Buenos Aires, y distintos organismos de la OEA, creados precisamente con designios desconocidos pero sospechosos, y otros expedientes diversos".7.

La ingerencia norteamericana se hizo tan evidente que Perón debió expulsar del país a Serafino Romualdi (8) en el año 1947, debido a fundadas sospechas de cumplir funciones en la Central de Inteligencia -CÍA- y coadyuvar a la desestabilización del gobierno popular, en una conspiración oligárquico-imperialista.

La vuelta de Romualdi a la Argentina, a la caída del gobierno peronista, tendrá por objeto apuntalar las escuelas sindicales organizadas por el IADSL (Instituto Americano para el Desarrollo del Sindicalismo Libre). Y para esa misión designó en el país al dirigente socialista democrático, Américo Ghioldi, a quien se le otorgaron amplias facultades para garantizar la orientación de los cursos. Sí, se trata del mismo personaje que pronunció la célebre frase: "Se acabó la leche de clemencia", horas después que el General. Juan José Valle fuera fusilado.

NACE EL PROYECTO SINDICAL CONTINENTALISTA DEL PERONISMO

La acción conjunta de autoridades del gobierno y de la CGT, más la eficaz colaboración de dirigentes sindicales latinoamericanos, como fue el caso de Luis Morones, empiezan a tener resultados concretos en la década del 50. En Asunción, el 9 de febrero de 1952, se reúne la I° Conferencia Sindical de la Cuenca del Río de la Plata, que da nacimiento al Comité de Unidad Sindical Latinoamericana (CUSLA), por acuerdo de 16 delegaciones de países del área.

En las deliberaciones, que tenían por escenario el Estadio de los Comuneros de la capital paraguaya, José Espejo, Secretario General de la CGT argentina, puso el énfasis, en la responsabilidad histórica de los trabajadores de América, de "conseguirla independencia económica", y en función de este objetivo planteó la necesidad de establecer "el intercambio cultural de delegaciones obreras, incentivar el turismo social, el otorgamiento de becas para el perfeccionamiento técnico de los trabajadores de América Latina, la absorción de trabajadores por aquellos países con exceso de trabajo, estimular la cooperación regional para facilitar el desarrollo de las actividades agrarias y el cooperativismo".9.

En el debate sobre la futura organización, la delegación argentina sostuvo la necesidad de conformar una central latinoamericana. "No debe importarnos un ápice la existencia de otras centrales; no queremos estrechar las manos encubiertas de sangre de trabajadores, de los que están al servicio de Wall Street".10. "Queremos levantar todo el potencial obrero de América a efectos de reconquistar nuestras riquezas económicas, y recuperar el intercambio, dirigiéndolo, para elevar el nivel de la vida de los pueblos, sumidos hasta el presente en la explotación, mientras entonan loas a sus propios verdugos". (Idem). Estos fueron argumentos de los delegados argentinos que también pusieron de relieve la necesidad de reclamar la participación en el seno de la Organización Internacional del Trabajo -OIT-, dada "la comprobación de que I a sus conferencias asisten nada más que los delegados de los gobiernos, que dicen lo que les place, sobre los trabajadores de sus países".11.

Enmarcando su análisis en la actividad del stalinismo en las estructuras sindicales y las incursiones del imperialismo yanqui, Luis Morones resaltó la urgencia de elevar la solidaridad a todas partes del mundo donde existan problemas inherentes al campo popular. "Hay que trabajar a tambor batiente -sostuvo el dirigente mejicano- y hacer conocer que aquí nos hemos reunido para declarar la güeña a todos los opresores, para forjar el ambiente de la nueva democracia, no política, sino de la clase obrera. Hay que organizar el gran ejército de los trabajadores del campo y la ciudad".12.

El representante chileno, Rúbea Hurtado, denotando una justa preocupación por la unidad de los sectores sociales postergados, precisó que "la división entre trabajadores manuales e intelectuales es un arma equívoca que ha esgrimido la burguesía para dividir a la clase trabajadora del mundo". "Tan explotado ha sido considerado el compañero intelectual que entrega el fruto de su saber a las editoriales, como el campesino", razón por la cual, sostuvo, "se debe hablar de trabajadores, incorporando bajo esta denominación a ambas categorías".13.

El dirigente argentino, José Alonso, puntualizó la diferencia existente entre los derechos del hombre, sustentados por la Organización Internacional del Trabajo, y los derechos de los trabajadores tal como en la realidad se concretaban con el avance de la clase trabajadora en la revolución peronista. No obstante, dejó establecido que "no es el momento de fijar en un estudio cuáles son los derechos del trabajador. Asentamos pues —dijo— el principio, y serán los trabajadores mismos los que hagan el estudio detallado".14.

En el plano político, la Conferencia, a través de José Espejo, convocó a que "cada uno de los sindicatos de América Latina bregue para que flamee la bandera de la libertad portorriqueña. Así trabajaremos para librar a los pueblos oprimidos".15. Refiriéndose a las Islas Malvinas, Espejo sostuvo que "los argentinos no pedimos su libertad porque h lograremos en poco tiempo".16.

Concluidas las deliberaciones, la I° Conferencia Sindical de la Cuenca del Río de la Plata resolvió la constitución del Comité de Unidad Sindical Latinoamericana, -CUSLA- “libre de toda dominación extraña, como paso previo a la creación de una poderosa Central Obrera Latinoamericana, para defender los intereses y los derechos de la clase trabajadora en general y afianzar la dignidad de los pueblos, y acrecentar la soberanía de las naciones”.17.

Concretando este primer paso con la creación del CUSLA, varios dirigentes que participaron en la reunión, al retornar a sus países, sufrieron represalias políticas y patronales. Despidos de sus fuentes de trabajo, en algunos casos, y en otros, encarcelamiento. La administración colonial de Puerto Rico, directamente prohibió el ingreso al país de todas las delegaciones latinoamericanas que intentaron visitarlo.

El nuevo organismo sufrió, también, los ataques de Serafino Romualdi, quien, desde nuestro país y en visitas que realizaba a otros, se ocupaba de alertar sobre los peligros de infiltración comunista en el CUSLA, valiéndose para ello de los informes de la Central de Inteligencia Norteamericana. Desde el campo stalinista, el líder del CTAL, Lombardo Toledano, alertaba, a su vez, sobre “los gérmenes de fascismo que se encubaban” en su seno.

Vencidos todos los obstáculos con sacrificio y diligencia, el 20 de noviembre de 1952, se concretó, en México, la apertura del Congreso de Unidad, que los asistentes a la reunión del Paraguay se habían propuesto como objetivo. Cien delegados de 18 países respondieron a la convocatoria.

Los representantes del sindicalismo argentino, José Alonso *trabajadores del vestidfo- y Diskin, tuvieron destacada participación en las deliberaciones que se desarrollaron fluidamente. En ellas se convalidó la Declaración de Principios del CUSLA y se aprobó la creación inmediata de la Agrupación de Trabajadores Latinoamericanos Sindicalistas (ATLAS), cuya sede permanente sería Buenos Aires. Sus autoridades fueron elegidas por aclamación: La Secretaría General le correspondió al dirigente argentino, José Espejo; la Secretaría Adjunta al chileno Rubén Hurtado; el representante de Puerto Rico, Francisco Colón Goardiany, fue elegido Secretario de Actas; Fernando Pérez Vidal, de Cuba, Secretario de Relaciones; Héctor Gutiérrez Zamora, de Costa Rica, Secretario de Finanzas. La Secretaría de Organización le fue confiada a Florencia Maya, de México, y la de Prensa y Propaganda a Tomás del Piélago, del Perú. Para la Delegación Permanente ante la ONU y la OIT fue designado Luis Morones, mexicano.

Su Declaración de Principios será fulminante "ATLAS está y estará contra toda forma de totalitarismo o dictadura, tanto de derecha como de izquierda, ya sea ejercida por el capitalismo o por el Estado" -en expresa referencia a Estados Unidos y la Unión Soviética-.

Notas

1. Todo es Historia: N° 199-200 "La Proyección Sindical Peronista" Teodoro Blanco. Diciembre de 1983.

2. "15 años de Sindicalismo Libre Interamericano (enero de 1948-1963)". Publicaciones Especiales OR1T-CIOSL.

3. ídem.

4. ídem.

5. "La Hora de los Pueblos" Juan Perón.

6. Entre las resoluciones del Congreso fundacional de la CIOSL, celebrado en el Country Hall de Londres, se contaba la creación "de un aparato internacional por regiones del mundo el cual concederá empréstitos, préstamos y ayuda a los sindicatos y sus dirigentes, para que las organizaciones colaboren con la regional en estos propósitos y sean enviados gremialistas a adoctrinarse a Estados Unidos..." papel que le será asignado posteriormente a la ORIT y al IADSL. Se financiarán golpes de Estado, se ayudará económicamente a rompehuelgas y se comprará a dirigentes sindicales llamados a la traición. Todo se cumplirá al pie de la letra.

7. "Nacionalismo y Liberación" Hernández Arreghi.

8. En su libro "El Neocolonialismo Sindical", Gabriel Ross hace mención al diálogo sostenido por Perón con Serafino Romualdi, extraído a su vez de un texto escrito por el propio Romualdi y editado en Nueva York en 1962 titulado Presidents and Peons. Recolleccion of Labor Ambassador in Latín American. El diálogo es el siguiente:

S.R.: "...vinimos a investigar y no a confraternizar. Insisto que esos propósitos habían quedado claramente establecidos en el intercambio de correspondencia entre Mr Creen de AFL y el embajador Ivanessevich de Argentina".

En ese momento Perón interrumpe, y exclamó: "Si gusta, el aeroplano está listo para llevarlos de vuelta".

"Si es su deseo, señor Presidente", -repliqué- (cuenta Romualdi)

Perón: "A bravo intenditor poche parole".

9 a 17. "Declaración de Principios y Debate" CUSLA 1952.

 

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Reportajes

CON: HUMBERTO SOTO ARANCIBIA

HUMBERTO SOTO ARANCIBIA, 77 años. Comenzó su carrera sindical en 1929 trabajando en la imprenta "La Throp", de Santiago de Chile. A los 20 años fue elegido Director del Sindicato de Empresa, durante el primer gobierno del Presidente Ibáñez. Más tarde, cuando se organizaron los sindicatos por rama de actividad, fue elegido Presidente de la Unión Sindical de Gráficos, cargo que desempeñó durante ocho años.

En 1952 fue elegido Vicepresidente Segundo del Congreso constitutivo de la ATLAS, y entre 1969 y 1970 fue Presidente de la Central de Trabajadores Gráficos de Chile.

Cuando en 1971 se organiza el Frente Unificado de Trabajadores de Chile -FUTCH- organismo que se afilia en 1972 a la CLAT y la CMT, Soto fue elegido Vicepresidente.

En 1981, al constituirse el Comando Nacional de Trabajadores -CNT- fue elegido Vicepresidente junto con Manuel Bustos, representante de los trabajadores textiles, siendo Rodolfo Seguel, Secretario General del organismo, en representación de los trabajadores

Hoy, el Comando Nacional, que no es una central única de trabajadores, sino un nucleamiento de sindicatos opositores a la dictadura de Augusto Pinochet, es mostrado por la CIOSL como una de sus organizaciones afiliadas. Se trata de una falsedad a todas luces, ya que el carácter de simple instancia coordinadora le impide al Comando una afiliación a ninguna central sindical. Lo que sí es cierto, es que Humberto Soto ha denunciado permanentemente a la CIOSL, la ORIT, el IADSL y la AID, de estar trabajando en Chile, desde hace años, junto con la Agencia Central de Inteligencia (CÍA), en proyectos contrarrevolucionarios y antinacionales, valiéndose para ello de los secretariados internacionales profesionales que han aceptado los condicionamientos y los cuantiosos recursos económicos del imperialismo.

¿De qué manera se vinculó usted con las corrientes sindicales argentinas interesadas en organizar una central latinoamericana independiente de los centros de poder?

En mi país el 17 de setiembre de cada año se celebra el aniversario de la tipográfica chilena, decana del mutualismo en América Latina. En la celebración de 1951 se encontraba presente, invitado por nosotros, el Agregado Obrero argentino, compañero Yatar. A mí me correspondió pronunciar un discurso y en él expuse todo aquello que siempre constituyó lo central de mis principios. Quiero decir que hablé de la necesidad de la unidad permanente de América Latina a partir de las masas laboriosas: de aunar esfuerzos en este sentido para defender nuestros derechos e intereses de clase; mencioné la importancia de la lucha librada por Simón Bolívar para crear la gran Nación Latinoamericana, etcétera.

Terminado el discurso se me acercó Yatar y me consultó si aceptaría una invitación de la Confederación General del Trabajo argentina, para concurrir a una reunión a la que ya habían sido invitados más de diez países, con el objeto de consolidar la unidad de los trabajadores sindicalizados de América Latina por encima de los partidos políticos y como respuesta a los constantes atropellos del imperialismo. Sin más le contesté que sí.

La reunión se realizó con los resultados conocidos por todos. Fue un éxito. Mis compañeros delegaron en mi persona la representación de los gráficos de mi provincia. Dé Chile nos trasladamos a Buenos Aires y dé allí a Asunción del Paraguay. Fue antes del gobierno de Stroessner, en épocas del Presidente Chávez. En esta reunión realizada en la capital de paraguaya quedó constituido el Comité de Unidad Sindical Latinoamericano

-CUSLA- que tenía el mandato de convocar a un congreso en seis meses, para organizar una central latinoamericana no alineada con los imperialismos.

¿Impulsó el General. Perón el proyecto de ésa central latinoamericana?

Efectivamente. Al regresar nuestra delegación del Paraguay se produjo uno de los hechos más gratos de mi vida. En una reunión organizada por la CGT, tuvimos un encuentro con el General. Perón y ahí él explicó, con la claridad y limpieza que lo caracterizaba, cuáles eran los objetivos centrales de la lucha sostenida en la Argentina.

Quedaron claramente definidos los aspectos relacionados con la justicia social, los mecanismos necesarios para la independencia económica y la importancia de la soberanía política que sustentaba y llevaba a la práctica la Revolución Justicialista. También con una gran objetividad y visión continentalista, Perón nos habló de la importancia de la unidad latinoamericana frente a la prepotencia del imperialismo y el capitalismo. Señaló muy nítidamente que aquella unidad debía forjarse sobre la base del respeto mutuo a la ideosincracia, principios y valores de cada uno de los países dispuestos a la integración, y expresó su convicción de que los trabajadores como los más afectados por esta división, seríamos los impulsores y ejecutores de esta idea. Recuerdo que manifestó también su preocupación por encontrarse en ese momento sólo en Latinoamérica para enfrentar la titánica tarea, frente a la ingerencia yanqui, la oligarquía y los crack empresariales; pero, nos dijo, que tenía depositada una gran confianza en quienes lo apoyaban y eran portavoces de su prédica; es decir, los trabajadores organizados de su país. Por ello dio todo su apoyo a lo resuelto por el CUSLA en Asunción y luego a la ATLAS.

Al finalizar el encuentro, Perón elogió la legislación laboral chilena desde los tiempos de la FOCH (Federación Obrera Chilena) en la pampa salinera, allá por 1909, mostrando un gran conocimiento de las luchas y conquistas de los trabajadores organizados en América Latina.

En su criterio, ¿qué factores determinaron el fracaso de h Asociación de Trabajadores Latinoamericanos Sindicalistas?

A partir de 1954 la ATLAS se fue diluyendo. En verdad, mientras estuvo al frente de la CGT argentina el compañero José Espejo, la ATLAS tuvo gran fuerza y dinamismo. En tiempos de Vuletich aquel impulso inicial empezó a diluirse. Para comprender este proceso se debe tener en cuenta la grave situación interna que empieza a gestarse en la Argentina. Por otra parte, en aquel año, aquí en Chile, se realiza el I° Congreso de la Central Latinoamericana de Sindicalistas Cristianos, cuyos fundamentos guardan mucha relación con el pensamiento justicialista, respecto a priorizar los valores humanistas y cristianos, sustentados firmemente por el propio. Perón. De alguna manera, y ante la parálisis de la ATLAS, que llegará a ser definitiva, la CLASC aparece expresando su continuidad.

Años más tarde la CLASC se despojará de su carácter confesional y continuará su prédica convertida en la Central Latinoamericana de Trabajadores (CLAT).

Pero en 1962 la ATLAS se reunió acá, en Chile...

Sí, es cierto, pero luego de años de silencio y ya sin recursos. Aquella reunión, que tenía la finalidad de revitalizarla, se realizó sobre todo con el apoyo de algunas organizaciones de Valparaíso y Viña del Mar. Sólo constituyó un intento. Perón se encontraba ya en el exilio.

¿Recuerda usted alguna anécdota relacionada con su experiencia militante en la ATLAS?

Una, grata ahora, pero que en su momento provocó mi reacción. Hacer sindicalismo en Chile siempre fue difícil. La atomización, a la que siempre aportó con grandes inversiones el imperialismo, constituye una de las barreras con la que hubo que batallar. A ello debe agregarse la fuerza de la reacción interna, los masones y el radicalismo. En una oportunidad me denunciaron por recibir plata del peronismo para la lucha sindical, y lo hicieron a través de la prensa. El peronismo era atacado y muy calumniado por la reacción. Y en verdad, eso de haber recibido dinero era cierto. Es más, la denuncia, si se puede hablar de tal, era tan clara que no me dejaba mal parado. En los diarios se reprodujo el recibo por el cual yo me hacía cargo de un dinero que portaba para mi persona el dirigente sindical argentino Eleuterio Cardozo, y que decía: "destinado al pago del alquiler del teatro... de Viña del Mar". Por otra parte, todos sabían que se alquiló el local para realizar un congreso sindical, así que sólo me limité a afirmar que el hecho no merecía desmentida alguna y me explayé sobre los resultados del encuentro.

Chile, diciembre de 1986

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CON JUAN RAYMUNDO GARONE

RAIMUNDO GARONE: Comienzasu actividad gremial en el Sindicato de la Alimentación por 1945 a partir de cuando es elegido delegado en ¡a fábrica de galletitas Bagley, Participa entonces activamente en la jornada del 17 de octubre.

Hacia 1947, siendo José Espejo, secretario general de la CGT, es convocado para colaborar en la Central Obrera. En 1948 rinde y aprueba el examen de ingreso para incorporarse como empleado del Banco Industrial Al poco tiempo consigue un puesto en el Banco Central, y comienza a militar decididamente en ese ámbito hasta ser designado delegado de la Asociación Bancaria ante la Confederación General del Trabajo.

Asiste por entonces como delegado de la central de los trabajadores, a la I" Conferencia de la Organización Internacional del Trabajo, realizada en San Francisco, Estados Unidos.

En 1949, viaja a Ginebra como secretario de la delegación obrera que es presidida por Espejo para asistir a una nueva reunión de la OIT.

Para 1952 participa de todos los pormenores que desembocan en la constitución de la ATLAS, y más tarde es designado delegado por Argentina a la Asociación de Trabajadores Latinoamericanos Sindicalistas.

En 1954 es nombrado secretario general de la ATLAS.

Ocurrido el golpe militar de 1955, Garone se exilia en Chile y Perú por un período de tres años en que retorna a nuestro país.

En la actualidad José Raimundo Garone, es secretario administrativo del Circulo de Amigos de la Asociación Bancaria.

¿Cuál era la situación del sindicalismo argentino antes del 18 de octubre del 45 y qué tendencias políticas se manifestaban en él?

En aquella época el adversario del régimen era el socialismo, con el que todos, más o menos, simpatizábamos. El radicalismo había comenzado su período de “alvearización”, razón por la que nos parecía mejor el socialismo. De este partido surgieron grandes valores que luego se volcaron al peronismo, como el caso de los compañeros Diskin y Borlenghi, y de algunos dirigentes de la Unión Ferroviaria. Otros permanecieron en el COAS1 (Confederación Obrera Argentina de Sindicalistas Independientes) y si no trascendieron fue porque se negaron a comprender la historia que les fue contemporánea. Muchos de ellos provenían de tierras lejanas, de otras experiencias y otras luchas, por lo que nunca llegaron a comprender el fenómeno peronista. Es más, no sólo no lo comprendieron sino que se opusieron a él y fueron sepultados en vida por la marcha de los acontecimientos históricos. Fue una época avasallante, al menos la que va de Uriburu al 17 de octubre. Antes de ello, yo era muy joven.

Posteriormente, desde las primeras gestiones de Perón en funciones de gobierno, comenzamos a percibir que había alguien que daba cumplimiento a su palabra. Se concretaban cosas por las que los trabajadores veníamos bregando desde hacía mucho tiempo y así comienza a nacer lo que será el peronismo. ¿Y cómo, gente que tenía inclinaciones de justicia social no iba a confluir en aquello? Por ejemplo, en mi caso -yo era del gremio de la alimentación donde hice mis primeras armas sindicales-, fui uno más en las calles, aquel histórico 17 de Octubre en el que la muchedumbre, el pueblo, salió espontáneamente a reclamar la libertad de quien ya se había constituido en su líder.

Tengo muy presenta aquella jornada. Por Presidente Uriburu, por donde corría la columna, llegamos a Caseros y Rioja; allí la policía nos para -era la policía de a caballo- nos tira gases, no obstante avanzamos y al llegar a Rioja y Garay nuevamente nos para, pero ya para entonces la presión de la masa era irrefrenable por lo que el comisario general Velazco, entonces jefe de policía, nos dejó pasar y así la columna llegó a la Plaza. Hacía tanto calor que la gente se lavaba los pies en la fuente.

Al poco tiempo comienza la organización sindical. Al principio existía mucha falta de preparación; de todas maneras la vida sindical va tomando cuerpo y se organizan varios gremios por iniciativa de los propios trabajadores. Acumulan fuerza, presionan a las patronales con sus correspondientes reclamaciones y se originan las primeras huelgas por aguinaldos y vacaciones. Empiezan a tomar conciencia de su poder.

Hasta la llegada de Perón la actividad sindical era muy difícil. Las elecciones eran fraguadas y lo pescaban a uno por comunista por cualquier reclamación; además, se cotizaba con estampillas y si se las encontraban encima, seguro uno iba "adentro”.

¿Cuál era la situación del sindicalismo en los otros países latinoamericanos y cuál era su actitud ante el gremialismo argentino?

El imperialismo había contratado, porque se trató de eso, de un contrato, a un peruano y un chileno, este último llamado Jaime Hurtado y Jauregui Ibáñez, para incursionar en el sindicalismo latinoamericano. Así lanzan la CIT (Confederación Interamericana de Trabajadores). Para entonces existía, además, la CTAL, que era un aparato de los soviéticos. Varios países de América Latina no tenían centrales, de ahí la urgencia del imperialismo por incursionar por estos lados y nuestra necesidad y urgencia por contrarrestar su ofensiva. Nosotros teníamos algo que nos favorecía: el fenómeno del peronismo, el grado de cohesión alcanzado por el movimiento obrero, la influencia y el poder obtenidos por la Confederación General del Trabajo en nuestro país despertaban la admiración y simpatía de la gran mayoría de la dirigencia sindical latinoamericana. Podría decir que sobre la base de una realidad común, de necesidades y aspiraciones compartidas por el conjunto de la clase trabajadora latinoamericana, existió una suerte de identificación política con los avances sociales significativos obtenidos en la Argentina a partir del advenimiento del peronismo. Además, el peronismo contaba con una doctrina aplicada al campo sindical, la Tercera Posición, que dejaba de ser una utopía en la medida en que se hacía efectiva en una experiencia histórico-política concreta.

¿Cómo surge la idea de organizar una central latinoamericana y de qué manera se hacen los primeros contactos fuera del país para concretar el proyecto?

Espejo, era entonces el secretario general de la CGT. Se trataba de un excelente compañero que contaba con la colaboración inmediata de José Alonso, Diskin, y Antonio Valerga, tres hombres de gran calibre intelectual. Ellos comenzaron a desarrollar la idea de una organización latinoamericana de trabajadores y como no podía ser de otra manera, pronto se arrimaron al proyecto otros valiosos compañeros de distintos países. Así nació la ATLAS.

A la vuelta del congreso constitutivo de México, Perón asintió con gran satisfacción al presentársele el hecho consumado. Además había un antecedente que fue el CUSLA, y un episodio anterior íntimamente relacionado con todo esto. Como dije antes, la iniciativa surge de la necesidad de contraponer un proyecto de características nacionales, populares y latinoamericanas a la intromisión norteamericana.

En 1949 se crea la Confederación Internacional de Organizaciones Sindicales Libres, coincidiendo con la reunión de la que surgiría la CIOSL. Nos encontrábamos en Ginebra, y Espejo y yo, asistimos a la reunión de la OIT. En la oportunidad, el delegado de Inglaterra acreditado al proyecto de creación de la CIOSL, pide conversar con nosotros y en la charla nos informa sobre la intención de crear una central mundial y solicita nuestra concurrencia. Más tarde, hablando del tema con Espejo, consideramos que no era imprudente asistir a ver de qué se trataba. Y fuimos.

Fue un domingo en un teatro muy importante de Ginebra. Al llegar, nos encontramos que también se había invitado a los socialistas quienes, por otra parte, más allá de que fueran socialistas, no contaban con ninguna representación oficial. Cuando les trasmitimos esto a los organizadores nos respondieron que esos invitados representaban a la Confederación Obrera Argentina de Sindicalistas Independientes, una organización que nucleaba a 200 ó 300 trabajadores, entre ellos a los zapateros, y que tenía por sede el histórico edificio de la calle Pichincha. Esta situación generó una breve polémica en la que nosotros exigimos que se respete la representatividad y la legitimidad de nuestra delegación, pero nuestra argumentación cayó en saco roto. Es más, les dan la palabra a los socialistas y para.qué.!. Empiezan a hablar y meta tirar y tirar, y con Espejo decidimos retirarnos. Al regresar al país conversamos con Perón, le contamos los detalles de lo acontecido en Ginebra y él nos responde: "Tendremos entonces que hacer la nuestra".

La idea se afianza también con la llegada del dirigente Morone de la fracasada Conferencia de Lima y de sus entrevistas con la CGT y el mismo Perón. En lo inmediato estos acontecimientos sirvieron para que se crearan el Departamento de Relaciones Internacionales de la CGT y su biblioteca, centros que vinieron a cubrir una necesidad importante del momento.

¿Qué reacciones en el plano internacional provocó la creación de la ATLAS?

Cuando se funda la ATLAS, Espejo era el secretario general de la CGT argentina. La sede del encuentro fue México que además aportó la financiación del evento. En esa oportunidad se lo eligió secretario general de la ATLAS y se estableció que la sede oficial sería la Argentina porque nuestra CGT se encontraba en condiciones de protegerla. Bueno, es necesario aclarar que la sede era permanente pero el cargo de secretario general era rotativo cada dos años.

Como todos sabemos, Espejo se vio obligado a renunciar a su puesto en la CGT, por motivos internos y en consecuencia tuvo que dejar también su cargo en el directorio del diario La Prensa y en la ATLAS. En principio Perón le había rechazado la renuncia pero él insistió al punto que el propio general tuvo que salir a la palestra para decir: "En vista de la reiteración de la renuncia respaldo con mi honorabilidad la honorabilidad de los compañeros", y después aceptársela. Nosotros sabíamos que aquella silbatina a Espejo por parte de las mujeres había sido organizada por la reacción.

De esta manera llegaron a la conducción de la CGT Vuletich y Di Pietro, y a la secretaría general de la ATLAS Pérez Vidal, el cubano, que se mantuvo en el cargo hasta que un día alguien le observó a Di Pietro algunas de las actuaciones que había tenido Vidal, muy poco favorables a la ATLAS. A decir verdad, Vidal tenía algunos hábitos que dejaba notar demasiado y ya teníamos bastante con la presión imperialista. Así que se le dijo a Di Pietro que "sería conveniente corregir esto antes que sea tarde". Fue entonces que se reunió el Consejo de América y me eligieron secretario general. Me tocó una gestión muy difícil. La muerte de Eva influyó mucho en el ámbito sindical y después me tocó “la libertadora”.

¿Cómo enfrentó la contrarrevolución oligárquica este proceso de organización sindical latinoamericana?

Póngase en el caso. La CGT argentina era un poco el motor de todo el proyecto y cuando la cosa comienza a tomar impulso vienen los gorilas y... Los trabajadores estaban organizados; existía una perspectiva sindical continentalista. La CGT tenía embajadores, diputados... De pronto hubo que organizar la resistencia.

Nos intervinieron. Me comuniqué inmediatamente con los comités nacionales, porque ATLAS era una organización internacional con sede en la Argentina, y no podíamos permitir que se apropiaran de nuestro local y de nuestros bienes, como lo hicieron. .

Para esto yo me encontraba en Chile. Allí me llega un telegrama: "No venga ATLAS intervenido". Así comenzó la odisea. Recuerdo que estaba de agregado obrero Pedro Conde Magdalena, ya cesante a quién no le había llegado aún el traslado. Observe algo curioso. Pedro Conde Magdalena era del gremio de los panaderos y fue el primer agregado obrero en Rusia. Para el 58, cuando se normalizan los gremios, se presentó a elecciones y ganó su sindicato. Es él, quien me aconsejó no volver e insistió en que me quedara en su departamento. Había embalado todas sus pertenencias menos el colchón que aún permanecía tirado en el piso. No había alternativa y me quedé. Y nos arreglamos en el piso y sobre aquel colchón. Desde entonces permanecí como exiliado entre Chile y Perú. Desde allí comencé una nueva gestión, ediciones de boletines, directivas a otros compañeros en otros países, mucho intercambio de correspondencia. Me escribía con Perón, quien desde su propio exilio, seguía alentando con firmeza la recomposición de la ATLAS. Pero todo se hacía difícil por la falta de recursos. Teníamos constituidos comités nacionales en todos los países de América Latina, incluso en Puerto Rico y Canadá. El de Puerto Rico era uno de los más vigorosos. Llegó a tener una audición radial propia. Su líder, Francisco Colón Cordiani, fue uno de los más ardientes defensores del mártir de la libertad portorriqueña, Albizu Campos. En Chile existía, además del Comité de Santiago, otro en Viña del Mar. En el Brasil, Paraguay, Uruguay, Perú, Colombia, Ecuador, Panamá, Guatemala, Honduras, Haití, México, Bolivia, El Salvador, Costa Rica, Nicaragua y Venezuela, funcionaban los comités de la ATLAS.

"Se fue extendiendo por el continente una brisa de libertad" como dijera un compañero salvadoreño. Desde Buenos Aires publicábamos todas las acciones llevadas adelante en defensa de los trabajadores de cada país. Además los comités de México, Haití, Colombia, Chile, Perú y Puerto Rico, editaban sus propios órganos de difusión.

La vacuna de la Tercera Posición había prendido rápidamente; eso alarmó a los burócratas de las centrales existentes. Les molestaba en sus negocios porque la acción de la ATLAS iba destinada al pueblo trabajador y se expandía desde abajo. Ellos compraban dirigentes y utilizaban la diplomacia para perseguir a nuestros hombres. Los capitalistas nos decían pro izquierdistas y los comunistas llegaron a decir que la ATLAS era una herramienta del gobierno argentino para intentar concretar sus sueños imperiales. Toda argumentación era válida para intentar contrarrestar nuestra acción enmarcada en la Tercera Posición.

Antes de exiliarme, un día me presento en la Confederación General del Trabajo y solicito una entrevista con Patrón Laplacette, que ejercía las funciones de interventor. El asunto que me llevaba era el de los recursos

económicos. Nos habían cortado los víveres; vale decir, no contribuían con la cuota establecida en la época de Perón. Cuando hablé con Laplacette me di cuenta que éste no sabía nada de la ATLAS. Llamó al Secretario de Hacienda, que vino fumando su pipa, y tampoco sabía nada. Yo insistí, sabiendo ya en ese momento que no conseguiría nada. Laplacette se ofuscó, es más, yo lo había desafiado; cuando me ofreció un whisky le contesté: "No, gracias. Disculpe pero aquí a más de un café no estamos acostumbrados". Quedó desubicado y cuando volví a exigirle los fondos me contestó en tono enérgico: "¿Qué quiere, que saque plata de mi bolsillo?" y yo le tuve que responder: "No, claro, sólo quiero lo que nos corresponde". Igualmente no conseguí nada.

Buenos Aires, octubre de 1986

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PRIMER DOCUMENTO

NOTICIOSO OBRERO ARGENTINO

Editado por la CGT

Secretario General. José Espejo - Secretario Adjunto Antonio Valerga

Moreno 2033, Buenos Aires

AÑO 1 - febrero de 1948 - N" 2

BASES PARA UNA CENTRAL OBRERA LATINOAMERICANA

La posición asumida por la Confederación General del Trabajo frente a la presunta Conferencia Obrera realizada en la ciudad de Lima, y que ha sido totalmente coincidente con la posición del Gobierno en materia internacional, ha tenido la virtud de despejar el ambiente en cuanto a las posibilidades que se le ofrecen a los trabajadores del Continente.

Nos hemos referido en anteriores comentarios a la lucha entablada entre el imperialismo yanqui y el imperialismo soviético por el dominio del mundo, la que está representada en el movimiento obrero de Latinoamérica por la FAT y CTAL, organismos netamente políticos al servicio de las respectivas tendencias.

De la Federación Latinoamericana del Trabajo hemos dicho ya bastante sin haberlo dicho todo, y ésta es la hora en 1a que Romualdi se lamenta de su paso por la Habana de que la CGT argentina, le haya hecho fracasar su Conferencia, exponiéndolo a que la FAT le separare de sus filas por inepto. Es la actitud del lacayo que tiembla ante la posible reconversión del amo.

Por otro lado, la prensa comunista de nuestro país, coincidiendo con nuestra posición antiimperialista, se lamenta de que no tengamos un entendimiento con ellos y con la CTAL.

Ahora, pues, ha llegado el momento de decir qué es la CTAL, qué intereses defiende y cual es su caudal en Latinoamérica.

En los próximos comentarios hemos de referirnos a la política rastrera y zigzagueante seguida por la Confederación de Trabajadores de América Latina, engendro comunista puesto bajo la dirección del licenciado Lombardo Toledano.

En esta oportunidad sólo hemos de mencionar algunos hechos sobresalientes que evidencian su obsecuencia frente al comunismo, y su fracaso como brazo gremial de esa tendencia en América.

En febrero de 1944, mientras los trabajadores argentinos luchaban denodadamente por liberarse del dominio extranjero en una gran gesta histórica que tuvo como abanderado —desde la primera hora-, al que había de ser más tarde aún, el más constitucional de los presidentes argentinos, el entonces Coronel Perón, el licenciado Lombardo Toledano, siguiendo la línea política del partido comunista, decía en Montevideo: "El caso argentino es nuevo, porque se trata del primer régimen dictatorial que tiene una teoría, un concepto antidemocrático de la vida nacional y de la vida internacional" (...) ilegible, "...es la negación de las libertades individuales y colectivas; es la negación del derecho de libre expresión del pensamiento; es la negación de la libertad religiosa; es la negación de la libertad de prensa; es el desconocimiento de la libertad de reunión; es la negación de la acción cívica libre; es la negación de la posibilidad de entendimiento entre los individuos que integran la familia argentina; y es la negación también de la fraternidad entre las naciones que luchan por hacer de las relaciones futuras entre ellas, vínculos indisolubles que conduzcan al progreso de todos."

No puede pedirse en menor número de palabras, mayor cantidad de mentiras, ni mayor desconocimiento de la realidad argentina. Pero Moscú manda, y Toledano obedece.

Para mayor abundamiento, transcribimos unos párrafos más de lo acertado del tema expuesto por Lombardo Toledano: "Hace unos meses todavía, se consideraba que el caso de los regímenes fascistas era un caso no americano; que jamás llegarían a nuestras tierras a establecerse sistemas de gobierno semejantes al régimen tiránico de Japón. Se estimaba que aquello era un hecho europeo, por razones europeas, y que dado nuestro atraso, nuestra insignificancia, y nuestra lejanía geográfica del principal escenario de la guerra armada, nunca habían de llegar a nosotros esas fuerzas y esos alientos para producir en nuestras tierras un régimen parecido a cualquiera de los regímenes de tipo fascista de Europa. Pero la realidad es que ya tenemos el primer régimen fascista en tierras de América."

Con estas expresiones que «e comentan solas, confrontándolas con realidad, él nos recuerda un cuento muy difundido y nos permite decir que, Lombardo Toledano, tiene muy buen estómago, pero muy mala vista. Tan mala que le permitió concluir su tesis sobre el caso argentino con estas palabras: "Nosotros declaramos pues que es necesario destruir el régimen argentino fascista, y volver a darle al pueblo el derecho del autodeterminación".

Presumimos que fue ante tan potente amenaza que, el Gobierno de la Revolución, se decidió a convocar a las elecciones del 24 de febrero, en las que nuestros comunistas criollos se sumaron a las fuerzas de la antipatria, precisamente para evitar que el pueblo argentino pudiese conquistar ese derecho de autodeterminación.

Así se da de patadas la ficción y la realidad de la prédica comunista.

En diciembre de 1946, cuando tuvimos la posibilidad .de enfrentar a Lombardo Toledano en su propia guarida de México, en una conversación de tres horas, evitó admirablemente con todos sus recursos de viejo mañero tratar el caso argentino, pese a todas nuestras tentativas por llevarlo a ése terreno.

Es que, una cosa es hablar ante una asamblea comunista, y una muy distinta hubiera sido hacerlo, ante quien podía destruir sus infundios uno por uno.

Y así, siguiendo su tortuosa política, confusionista, en mayor unidad de los trabajadores de todo el mundo. Saluda muy fraternalmente a los trabajadores argentinos afiliados a la CGT de la Argentina, y hace votos por la incorporación plena de ésa central al movimiento obrero latinoamericano democrático y antiimperialista.

Como se ve el payaso sigue dando volteretas, en busca de un apoyo que impida su caída definitiva, iniciada hace ya tiempo en forma vertiginosa.

(...) ilegible

La información periodística nos dice de un Congreso que próximamente realizará la CTAL. ¿Quiénes concurrirán al mismo?

Veamos.

La CTAL carece de influencia en Cuba, después del desplazamiento de Lázaro Peña; en México su control es escaso a través de la CTM, una de las once centrales en las que se divide el movimiento obrero mexicano; en Solivia, Guatemala, Honduras, Uruguay, Paraguay, Panamá; Haití y Puerto Rico, su control es prácticamente nulo; ejerce muy poca influencia en Costa Rica; Venezuela, Nicaragua, Santo Domingo, Colombia y Ecuador. Pero tiene suspendidas sus relaciones con la CTAL; en Brasil no tiene influencia alguna, y en cuanto a la Argentina nuestra posición ya

es conocida.

Estamos pues, frente a otra parodia de Congreso obrero, similar al recientemente realizado en Lima, pero esta vez representando a la corriente comunista en América.

El Congreso se realizará sin duda; asistirán representantes de todos los países; se harán pomposas declaraciones; se adoptarán importantes resoluciones; pero el proletariado de América, que no es comunista, estará ausente como lo estuvo en el Congreso de Lima, porque uno y otro son expresiones extrañas por completo a la mentalidad del ideario de los hombres de Latinoamérica.

Es que además, las masas obreras del Continente, han visto claro el camino y se orientan hacia una unidad sin sectarismos, ni ingerencias extrañas, que tengan perfiles americanos, en cuya base y en cuyo programa pueda ver reflejado su propia fisonomía.

Por ello, cuando los trabajadores se decidan a constituir una auténtica central obrera latinoamericana, lo harán en base a tres objetivos fundamentales: el individuo, la Nación y el Continente.

Su programa deberá contener las bases mínimas siguientes

Para el INDIVIDUO:

Por la consagración en cada país de los Derechos del Trabajador, y su incorporación al texto de las leyes, como fuente de inspiración de un nuevo derecho.

Por la equidad en los salarios y su equiparación respecto al costo de vida.

Por un régimen integral de previsión social.

Por el mejoramiento de la'vivienda, y condiciones de sanidad del hombre y de la familia.

Por la incorporación del indio a la vida nacional, por la donación de tierras, por la elevación de su cultura, y su participación en la función pública.

POF la implantación de industrias en los medios indígenas, destinadas a crear conciencia de trabajo, orden y de prosperidad.

Por la incorporación de las lenguas indígenas a los programas de estudios.

Por un plan de alfabetización que alcance a todas las razas de la población.

Por el acceso a la capacitación media, y universitaria de los obreros e hijos de obreros.

Por la creación de las escuelas técnico-profesionales en consonancia y desarrollo a las necesidades industriales de cada país.

Por el estímulo a la pequeña industria.

Por la protección de los profesionales liberales.

Por la participación de los trabajadores en las utilidades de las empresas.

Por el máximo respeto de las personas humanas, el ejercicio de todos sus derechos como individuo, como ciudadano y como productor.

Para las NACIONES:

Por la independencia integral en base a su intensivo plan de industrialización en cada país.

Por la liberación de la economía nacional mediante la eliminación de los monopolios.

Por la aplicación del capital útil a las posibilidades más accesibles de cada país.

Por una reforma agraria que dividiendo el latifundio haga posible la posesión de la tierra a quien la trabaja.

Por una organización científica de las riquezas naturales que haga factible su explotación en beneficio del propio país.

Por la organización de los mercados, eliminando los monopolios y toda clase de intermediarios.

Para el CONTINENTE:

Por la más estrecha solidaridad con todos los pueblos y especialmente con los más pequeños y necesitados.

Por el apoyo recíproco de los pueblos del Continente, dirigido contra toda política de agresión.

Por el derecho de autodeterminación de los pueblos a seguir su propio destino.

Por la cooperación recíproca destinada a lograr la independencia integral de todas las naciones del Continente.

Por la desaparición de toda ingerencia o colonias extranjeras en el Continente.

Cuando los trabajadores de Latinoamérica tengan su propia organización sindical independiente, y las bases mínimas expuestas precedentemente formen parte de su programa, recién entonces las masas obreras del continente tendrán una bandera propia para la lucha por los objetivos comunes, bajo el símbolo del trabajo, de la paz, y de la confraternidad obrera y americana.

EL FRACASO DE LA CONFERENCIA DE LIMA

La farsa de Lima ha llegado a su fin. Como los malos cómicos de la lengua, despojados de sus caretas, marchan los integrantes de la farándula hacia las antesalas de sus patrones para prestarles cuentas de sus dólares, sus rublos y sus fracasos. Toda nuestra América, esta América que despierta y se dispone a forjar su propio destino en la paz y la dignificación del trabajo, al margen, lo mismo de Wall Street que de Moscú, desenmascarando con la misma energía a Lombardo Toledano que a Romualdi, los ve partir con su gesto de alivio y la satisfacción de la victoria. El fracaso de Lima es el triunfo de América y de sus masas laboriosas. Y es el triunfo de América, porque expresa la mayoría de edad de sus trabajadores organizados, dueños finalmente de sus propias concepciones de la vida y de los caminos que los llevan al bienestar, que nada tienen de común con los que señalan el imperialismo deformador y absorvente o la dictadura brutal del comunismo. Los trabajadores de América hemos roturado nuestros propios caminos, consonantes con nuestra índole, nuestra realidad y nuestras

aspiraciones. Al margen de la esclavitud económica que agita Wall Street y al margen de esclavitud política que señala Moscú.

QUE SE BUSCA EN LIMA

El objetivo real del llamado Congreso Obrero de Lima, no era otro que, el de atar a los organismos falsamente obreros y efectivamente al servicio de los grandes capitalistas de Wall Street a todo el movimiento americano. Serafino Romualdi y la Federación Americana del Trabajo formaron la vanguardia de esa legión de entregadores que luchan por despojar de su contenido y de su espíritu nacional progresista a nuestras organizaciones laboriosas.

Se ocultaron bajo el disfraz, el del anticomunismo, capitalizando así el repudio generalizado que los totalitarios de izquierda despiertan en nuestros trabajadores organizados. La maniobra era evidente. Se pretendía plantear a nuestros trabajadores el dilema de optar entre Moscú o Wall Street, como las dos puertas únicas para el movimiento progresivo y la solución de los problemas económico-sociales de los trabajadores de América. Y como la puerta que abre el comunismo ha sido identificada ya por los obreros americanos, como una trampa hacia la negación de toda condición humana, de todo valor tradicional y moral y de todo derecho de los productores, Romualdi, la FAT y Haya de la Torre, pretendieron abrirnos la puerta de Wall Street, la de los intereses imperialistas, la de la esclavitud económica, la de la entrega de cada una de nuestras naciones y todas juntas a un capitalismo sin entrañas, tan negatorio, tan antiamericano y tan esclavizador, como el de los zares rojos de Moscú. La mayoría de edad de las grandes masas laboriosas argentinas es el fenómeno nuevo que caracteriza este instante de la vida continental. Es un hecho histórico que ignoran los extremistas, y que los llevó al fracaso de Lima después de haberlos llevado al desastre en nuestro país. Es inútil que los lacayos de Wall Street y Moscú a turno o mancomunados e insensibles a este fenómeno de madurez nacional porque están al margen de la vida, y la lucha de los trabajadores latinoamericanos, lo nieguen empecinadamente. Las masas laboriosas argentinas han despertado y establecido su mayoría de edad, proclamándose forjadoras de su propio destino y resultando, en el cuadro del movimiento obrero de los países de nuestra América, el factor de emulación por excelencia. Nuestra revolución laboriosa y sus conquistas progresivas de justicia social, revasó nuestras fronteras, iluminando con su despertar los intereses esenciales de todos loe sectores americanos, donde los hombres que trabajan buscaban los caminos de ni propia liberación. Fuimos, aun sin proponer loe logros y por gravitación de la verdad que alentaban nuestro movimiento, el norte buscado por los que sufren en el Continente la opresión de las oligarquías nacionales, la explotación del capitalismo foráneo e insanable y la presión del comunismo negatorio y esclavizados

Nuestro ejemplo y nuestro despertar a una realidad laboriosa, específicamente americana, que sabe lo que quiere, cómo lograrlo y cómo sostenerlo, fue el ejemplo aleccionador... Los grandes sectores laboriosos del continente tomaron conciencia de sus propios derechos, de sus propias modalidades y de sus propias posibilidades de luchar por una justicia social que nada tiene de común con la dictadura del comunismo, ni tiene nada de común con la falsa democracia del imperialismo.

El proletariado argentino dictó a sus hermanos de América una lección que ya nadie puede borrar. El 17 de octubre expresó su mayoría de edad, y su repudio por las falsas tutelas que lo habían llevado, de fracaso en fracaso, de esperanza en esperanza, a la impotencia política, a la miseria económica y a la negación nacional. El 24 de febrero dijo por la voz de las urnas limpias y dignas, cuál era su voluntad, y cómo comprendía la hora mundial. Había encontrado su camino, y estaba decidido de una manera terminante a establecer una nueva etapa en su historia como pueblo y como Nación, modificando el punto de apoyo de la balanza que establece la correlación de las fuerzas sociales.

Los Derechos del Hombre encontraron su versión de actualidad militante y activa en las nuevas condiciones generales del mundo y sus problemas sociales, en los Derechos del Trabajador. Esta lección argentina ha sido comprendida en todo el Continente. El fracaso de la farsa de Lima, es la demostración del hondo eco que encontró y mantiene en el movimiento de los obreros organizados en toda América.

Sólo los miopes o los lacayos de cualquier imperialismo blanco, rojo y azul -todos igualmente repudiables- no logran comprender aún las razones de ese fracaso. La revolución popular argentina que en las fronteras nacionales se llama peronismo, y que es para el continente el movimiento progresista de liberación y reafirmación nacional ante todos los imperialismos, fue el factor esencial para que Lima, preparada como escenario de la victoria de los entregadores, fuera el teatro de su fracaso definitivo y general. Es una victoria de los trabajadores argentinos, unidos en una gran central obrera y de la política social que expresa nuestra actualidad tan carente de promesas vacías como de realizaciones concretas y permanentes.

Este hecho trascendental para nosotros y para los pueblos hermanos en el destino común, se apoya en tres aspectos esenciales de la revolución popular: el económico, el político y el continental. Y su definición es imprescindible para que se comprenda y se valore su gravitación. En síntesis, se puede expresar así:

1. En lo económico-social, el peronismo, es el movimiento rei-vindicador y popular que se proyecta hacia la superación de las viejas relaciones entre el trabajo y el capital: modificándolas por la humanización del primero y la dignificación del segundo, a través de una política de justicia social que se apoya en una economía de abundancia, mediante la explotación de todas las fuentes de riqueza mantenidas hasta ahora en un carácter potencial. Para ello se legisló, y se está multiplicando las fuentes de energía, el transporte, las fuerzas laborales, los regadíos, etc., creando nuevas fuentes de trabajo y multiplicando el valor económico de la producción, cuya distribución equitativa y justa está prevista por una legislación adecuada a la época y a las mejores conquistas de los trabajadores.

La nacionalización de las grandes compañías extranjeras (FFCC teléfonos y puertos), ya han sido nacionalizados: la reforma agraria, haciendo de la tierra un bien de trabajo en vez de un bien de renta (el Banco de la Nación ya ha entregado a los colonos más de 6.000 hectáreas), y la industrialización del país (se inauguran diques, se construyen refinerías, se explotan minas), apoyada la creación de un gran mercado interno, multiplicando la capacidad adquisitiva, es decir el bienestar del pueblo argentino.

2. En lo político nuestra revolución implica, la más amplia participación popular en los grandes problemas de la ordenación nacional. Las nuevas fuerzas sociales puestas en marcha por el peronismo, han barrido terminantemente con los caudillos sin principios ni más representación que los intereses de las empresas imperialistas y la oligarquía contumaz. Han desenmascarado las maniobras comunistas que desviaban la acción de los trabajadores hacia objetivos ajenos a su -vida concreta, sus reivindicaciones específicas y su bienestar. Esta gigantesca participación nacional, primer gran frente unido racional en todo el continente, revolucionó el distanciamiento entre las direcciones de los viejos partidos y sus bases populares, creando este gran movimiento nacional progresista que involucra trabajadores, profesionales, estudiantes, comerciantes honestos, industriales activos, labradores e intelectuales, formidable palanca que labra los senderos de nuestra liberación nacional fundamento de la liberación de toda América.

3. Tiene nuestra Revolución popular, en sus relaciones con los pueblos de América, la raíz de fraternidad que deriva de la identidad de origen, la identidad de historia, la identidad de ideales de autodeterminación y la identidad de destinos de este continente que llega a su mayoría de edad en un mundo dividido y convulsionado. Esta fraternidad se apoya en la amistad histórica y tradicional, en la comunidad de intereses, en la diversidad de producción y en las condiciones ideales de complementación de nuestras economías. Considera nuestra Revolución popular, y lo demuestra con sus tratados y convenios últimamente firmados, que la grandeza y esplendor de una Nación americana es razón determinante y categórica de grandeza y esplendor para todas las demás. El "todo los une nada los separa", es una realidad económica, política, social, y condición básica de la felicidad de nuestro porvenir. Condición que tenemos el deber de defender contra los intrigantes de derecha al servicio del imperialismo, y contra los totalitarios de izquierda al servicio del comunismo. Nuestra Revolución nacionalmente peronista y popular, continentalmente fraternal y solidaria, e internacionalmente pacifista y cooperadora con todos los pueblos devastados y sufridores, está indisolublemente ligada al porvenir de América y a la Paz del mundo; unida a los hermanos del continente derrotó en Lima a los agentes de la reacción y al imperialismo, por su propia gravitación y por la gravitud de su americanismo. Esta historia que nos enorgullece y que compartimos con todos los trabajadores emancipados de América no será la última. Aspiramos fraternalmente a librar y ganar en el orden continental la batalla de la producción, la batalla de la dignificación del trabajo en toda su extensión, la batalla de la educación que ya hemos ganado aquí, abriendo las puertas de las universidades a todo el pueblo, la batalla de la buena vecindad y el respeto mutuo, la batalla de la salud y del bienestar popular y sobre todo, la batalla de la paz. Para ello mantenemos como un ejemplo nuestra posición. Ninguna complicidad con el imperialismo de Wall Street y sus agentes de cualquier procedencia. Ninguna transigencia con el totalitarismo de Moscú negador de todos los derechos laboriosos. Por una América próspera e independiente, ejemplo de paz, de trabajo, y de prosperidad para el mundo convulsionado.

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SEGUNDO DOCUMENTO

REDENCIÓN

Órgano del Sindicato Profesional de la Industria Gráfica

Santiago de Chile

AÑO V - 1 de mayo de 1952 – N° 16

LA POSICIÓN DEL COMITÉ DE UNIDAD SINDICAL

LATINOAMERICANA ES NETAMENTE AUTÓNOMA

DE CENTRALES OBRERAS DE AMERICA O DE GOBIERNOS

Somos los trabajadores auténticos que no estamos ni estaremos jamás supeditados a partidos, sectas, ni gobiernos, sean éstos nacionales y menos extranjeros.

La unidad en la acción sindical es nuestro lema, pese a la grita destemplada de nuestros gratuitos detractores.

La época preelectoral que atraviesa nuestro país, afiebrada y confusa, ha permitido que el diario La Nación, haya dado un golpe noticioso absolutamente carente de veracidad, sobre el Comité de Unidad Sindical Latinoamericano.

Un corresponsal del vecino puerto de Valparaíso, tergiversó en forma malévola e indigna de un verdadero periodista, la relación de la reunión de los dirigentes que en representación de sus bases concurrieron a Asunción, República del Paraguay, al Congreso de unidad sindical y que en esta oportunidad dieron forma oficial al Sub Comité Nacional.

Este señor desconocido, que captó de segunda mano el curso de la reunión constitutiva del 22 de marzo, hace aparecer a los como dirigentes como dirigentes ibañistas o como satélites de la central obrera argentina.

El SPIGS ha participado y sigue haciéndolo en este orgasmo, porque comulga absolutamente con los principios netamente sindicalistas que se ha dado y que fueron la libre y soberana determinación de la Conferencia de Asunción de los 19 países participantes.

Se ha enviado a la Nación, diario que en forma profusa ha pretendido sin lograrlo, crear un ambiente hostil a este movimiento sindical, amarrándolo a la campaña que contra determinado candidato político a la presidencia sostiene, aclaraciones que, aunque se ha invocado la Ley de Imprenta, no ha publicado.

Solo “Noticias Gráficas" de la Capital el sábado 29 de marzo publica la aclaración oficial que la Confederación de Sindicatos de Chile, central que pertenece al Comité Nacional, hace en forma categórica. Dice en una de las partes: "Es absolutamente falso que se esté apoyando candidatura alguna, como también ¿es falso y tendencioso que el que dirigentes de las organizaciones que acudieran el sábado a Viña del Mar sean dirigentes ibañistas, ni tampoco de ningún partido político”.

“Igualmente es errónea la información en la que se pretende hacer aparecer al movimiento sindical chileno amarrado al gobierno o la política del señor Perón. La Conferencia Sindical de Asunción fue esencialmente sindical, antitotalitaria y libre el sentido democrático en toda la extensión de la palabra y sobre todo sin interferencia de ninguna especie. Si esto hubiese acontecido la delegación chilena habría sido la primera en denunciarlo”.

La nota periodística que transcribimos, finalmente hace mención a los párrafos del Manifiesto, aparecido el 8 de abril , concluyendo "Libres y Soberanos, autónomos en sus decisiones, los sindicatos de América, no deben someterse a ningún imperialismo, luchado por cristalizar el ideario de constituir una auténtica unidad latinoamericana”

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TERCER DOCUMENTO

UNIDAD SINDICAL

Órgano oficial de la Confederación Nacional de Sindicatos

(Adherida a la Agrupación de Trabajadores Latinoamericanos Sindicalistas)

Por un Chile Grande: Socialmente Justo Económicamente Libre

Por un Chile Grande: Políticamente Soberano bajo la Bandera del Gremialismo

Santo Domingo 1701, Santiago de Chile

AÑO I - 3 de mayo de 1953 - N° 3

ATENCIÓN TRABAJADORES DEL TRANSPORTE

AGRUPACIÓN DE TRABAJADORES LATINOAMERICANOS

SINDICALISTAS -ATLAS-, CONFEDERACIÓN NACIONAL DE SINDICATOS DE CHILE

MUY ESTIMADOS COMPAÑEROS:

El Comité Ejecutivo de ATLAS deliberó en sus sesiones del mes de enero sobre los problemas del transporte, que en general afectan a los países de América Latina en relación con los intereses del proletariado.

En dichas reuniones surgió entre otras iniciativas, la de convocar en el futuro a un Congreso Latinoamericano, para discutir la materia y buscar soluciones a los problemas existentes, hallándose representados en dichas sesiones todos los Comités Nacionales de ATLAS.

Está comprendido en el programa de ATLAS prestar toda su atención a los problemas continentales que afectan al proletariado en materia económica y social, tanto por razones de principio manifestadas en su declaración constitutiva, como por el pensamiento de los componentes del organismo. Consecuentes con tal finalidad, en breve recibirán el plan de Asistencia Técnica que el Comité Ejecutivo ofrece a todas sus filiales.

La exacta interpretación de los viejos anhelos del proletariado latinoamericano, y la elección de lo» mejores medios por vía constructiva, tienen sin embargo sus oponentes.

Las fuerzas del capitalismo internacional, y las del imperialismo no actúan más en luchas frontales en estos asuntos, pues sus propósitos son demasiado conocidos por el pueblo; ahora hacen mover resortes de segunda y tercera mano. La estrategia se ha vuelto sutil e inesperada para los desprevenidos. La causa del privilegio está utilizando gente y entidades que aún mantienen a salvo algún caudal de popularidad; y cuando de más izquierdistas alardean, más cotizados son sus servicios.

En el presente caso aludiremos a la Federación Internacional de los Obreros del Transporte. Este Organismo, con sede en Londres, exterioriza su disgusto por lo que hagamos los latinoamericanos en Latinoamérica con nuestros transportes. Ve con muy malos presagios que de llevarse a cabo el proyectado Congreso, se realizaría nada menos que en Argentina, donde la nacionalización de los ferrocarriles ingleses y la creación de la Flota Mercante Nacional por el General Perón, es un ejemplo que cundiría en el resto del Continente.

Apenas comenzamos a consolidar la conveniencia de una reunión con dicho objeto, lo que aún no ha sido decidido, aquél organismo de la Metrópoli mundial de los accionistas del transporte, se apresuró a despachar circulares aéreas, advirtiendo los peligros que correrían los obreros latinoamericanos yendo a Buenos Aires, "donde impera el terror".

Hasta hoy no habíamos observado tamaño interés en agredir con epítetos y amenazas contra las conferencias internacionales que se realizan en Argentina, por docenas al año sobre variados asuntos y de puertas abiertas. Pero ésta, precisamente sobre el transporte de América Latina, convocada por ATLAS y en este país, no podía menos que irritar a los abogados de la parasitaria City de los dividendos coloniales. Ya los esperábamos.

La lucha contra el imperialismo y el capitalismo, nos tiene habituados a ver surgir defensores oficiosos del privilegio en todos los campos, inclusive el sindical. No nos interesa el organismo autor material de la circular dictada de arriba, sino que denunciamos una vez más los tentáculos de que se valen los mandamás del gran capital internacional.

Quedan ustedes autorizados para dar a esta circular la difusión que crean conveniente.

Sin otro particular por el momento, los saludo muy atte.

"Los Trabajadores Latinoamericanos en pos de su Liberación".

José G. Espejo Secretario General

 

 

Prólogo
Por Víctor De Gennaro -
Secretario General - Asociación Trabajadores del Estado - Consejo Directivo Central

Hacia un debate sin temor ideológico

La memoria de los hombres es base para el desarrollo de la personalidad y de la identidad. De la misma manera para todos los pueblos la búsqueda de la identidad exige la defensa y recuperación de la memoria histórica.

No es casual que las políticas represivas apunten a evitar que tomemos contactos con ese pasado determinante, tratando de suprimirlo con el olvido.

Para saber adonde vamos, delinear los perfiles del futuro, elegir propuestas alternativas, se hace necesario conocer de dónde venimos.

Para definir la propia identidad nacional popular y revolucionaria, deberemos reconocernos como parte de esa historia.

Es imprescindible romper el falso esquema de que cuando nos incorporamos a la construcción popular, la historia recién comienza. Más de cien años de nuestro movimiento obrero transitando y practicando distintas vías, alternativas, que se sintetizan hoy en propuestas concretas, nos marcan claramente lo contrario.

Este sustrato, es lo que una y otra vez impidió la tergiversación de su destino, ante las políticas que trataron de integrarlo, comprarlo, o reprimirlo.

Esa es la importancia de buscar, husmear, reflexionar, sobre historias que tratan de ser ocultadas.

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