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CAPITULO
I
Por Daniel Parcero
La
proyección continental del sindicalismo
argentino
El
16 de enero de 1956 el Poder
Ejecutivo Nacional decretó
la intervención de la
Agrupación de Trabajadores
Latinoamericanos Sindicalistas
-ATLAS- y nombró al comisario
retirado Manuel Iglesias responsable
de su gestión. Para la
"Revolución Libertadora"
el carácter internacional
de ATLAS tenía mucho
menos significación que
su identificación con
el peronismo, y no podía
quedar al margen en la ofensiva
que ejecutaba en contra de las
organizaciones sindicales y
los cuadros del movimiento obrero
en esos momentos.
Como
aconteció con muchos
otros locales sindicales, el
edificio de la ATLAS, ubicado
en la Avenida. de Mayo 591,
fue ocupado por infantes de
marina, fuertemente pertrechados.
Sus archivos y ficheros fueron
destruidos y sus bienes materiales
incautados. Paralelamente, el
interventor de la Confederación
General del Trabajo, Capitán
de Navío Patrón
Laplacette, desvinculó
a la CGT de la ATLAS, argumentando
que ésta "no ha
constituido en momento alguno
un organismo auténticamente
sindical, con postulados y acciones
para la liberación de
la miseria económica
y espiritual en que puedan estar
grupos de trabajadores de Latinoamérica".1.
Con
estas medidas y con la disolución
judicial, pedida por el Ministerio
de Educación y Justicia,
durante el gobierno de Arturo
Frondizi, la ATLAS desapareció
de la estructura sindical e
incluso se borró de la
memoria colectiva, con lo que
las nuevas generaciones desconocen
uno de los aspectos más
relevantes, por su proyección
continentalista, de la historia
del movimiento sindical argentino.
SITUACIÓN
PREVIA A LACONSTITUCIÓN
DE LA ATLAS
En
1948 nace en Lima, Perú,
la Confederación Interamericana
de Trabajadores (CIT), con el
fin expreso de alentar la "integración
orgánica entre el sindicalismo
de las naciones industrializadas
de Norteamérica -tan
avanzadas en el mundo por haberse
librado de las ataduras del
pasado- y el de los países
latinoamericanos -con algunas
excepciones- rezagados todavía
por mantener supervivencias
feudales". 2.
Un
año antes, la Confederación
General de Trabajadores del
Perú -CGTP-, inició
la promoción del proyecto
de constitución de una
central interamericana, iniciativa
que fue apoyada por la Confederación
de Trabajadores de Chile CTCH-
y por la central cubana. Sin
embargo, el verdadero impulsor
del proyecto y uno de sus autores,
fue Serafino Romualdi, de la
AFL.
Los
primeros días de enero
de 1948 se reunió en
Lima el Congreso sindical al
que concurrieron delegaciones
de varios países del
continente. De la Argentina
asistieron los representantes
del Comité de Acción
Sindical Independiente (COASI),
formado por sindicalistas de
diversos partidos políticos
coincidentes en su antiperonismo.
La CGT había sido oficialmente
excluida de la convocatoria,
situación que no fue
aceptada por la delegación
mejicana. Luis Morones pidió
explicaciones a los organizadores
y al no obtener respuestas satisfactorias,
sindicó a Serafino Romualdi
de ser el responsable de la
ausencia de la CGT, y denunció
los "fines inconfesables"
de la política exterior
norteamericana, ejercitada también
desde el campo sindical. Morones
y el resto de la delegación
mexicana abandonaron el Congreso,
que ya sin oposición
de ninguna naturaleza, concretó
la constitución de la
Confederación Interamericana
de Trabajadores, cuya actividad
posterior se desarrollaría
en tres planos: La interrelación
sindical; el estudio y la investigación
de la realidad económica
y social del continente; y,
por último, la "lucha
contra la amenaza totalitaria,
tanto en el movimiento sindical,
representado por comunistas
como peronistas, como en la
política general del
Continente, en que toman forma
de peronismo, dictaduras militares
y la colusión entre éstas
y el movimiento comunista
3.
Morones
viajó de inmediato desde
Lima a Buenos Aires. Aquí
fue recibido por las autoridades
gubernamentales y por la dirigencia
obrera. Fue precisamente durante
esta visita que se tomaron acuerdos
para proyectar al plano latinoamericano
la Tercera Posición,
mediante la organización
de una central de trabajadores
no alineada con ninguno de los
bloques de poder mundial.
Mientras
tanto, el COASI quedó
incorporado a la CIT y fue alentada
por ésta en sus propósitos
golpistas. Precisamente en el
documento final del Congreso
de Lima dejó asentada
su solidaridad, "junto
a los sindicalistas libres de
todo el mundo ", "a
los huelguistas de los sindicatos
mineros, hermandades ferroviarias,
y algunos otros que se atrevieron
a mantenerse al margen de la
CGT peronista, y que se enfrentan
al abrumador poder del gobierno
dictador". 4.
La
proyección sindical tercerista
inspirada por el General. Perón,
imbuida de un gran contenido
nacional y popular, venía
sufriendo desde varios años
atrás la ingerencia del
Departamento de Estado Norteamericano,
a través de diversas
maniobras encubiertas realizadas
en el país. Ya en 1947
Perón denunció
la acción de organizaciones
obreras imperialistas y de "engendros
internacionales, destinadas
al copamiento de sectores sindicales".5.
Se refería, entonces,
a los "Cursos para Capacitación
de Dirigentes" que se realizaban
dentro de la llamada "Operación
Dirigentes Sindicales".
Las denuncias del jefe del movimiento
nacional se dirigían
contra la CIO presidida por
Serafino Romualdi; la AFL lidera-da
por George Meany, la ORIT y
la CIOSL, vinculadas en nuestro
país al sindicalismo
amarillo. Estas relaciones,
mantenidas desde los inicios
de la década del 40,
se afianzarían férreamente
hacia 1957 con el surgimiento
de los denominados "32
gremios democráticos
y mayoritarios" a los que
adscribieran dirigentes como
Leirós, March, Riego
Ribas y Antonio Mucci. Para
entonces la CIT se habría
transformado en la Organización
Regional Interamericana de Trabajadores
(ORIT), Sería en el año
1951, en México. Y a
su II Congreso, en el año
siguiente realizado en Río
de Janeiro, asistirá
el COASI -entonces en el exilio-
y sus dirigentes se encargarán
de condenar a la revolución
peronista, caracterizándola
como "una amenaza a la
libertad y la democracia".
Denunciarán, también,
la función de los agregados
laborales argentinos destacados
en las embajadas de los países
latinoamericanos.
LOS
ACUERDOS DE YALTA Y
SU RESONANCIA EN EL CAMPO SINDICAL
La
división de esferas de
influencia entre los triunfadores
de la Segunda Guerra Mundial,
consagrados en los acuerdos
de Yalta, delimitaron también
las áreas para su acción
sindical. En estos acuerdos
no participaron las naciones
derrotadas ni las que se mantuvieron
en la neutralidad
Para
ellas y sus organizaciones sindicales
sólo quedaban las posibilidades
de seguir sumisamente el carro
de los triunfadores o resistir
en condiciones desfavorables.
En
1945, en Londres, se reunió
la I° Conferencia Sindical
Mundial, con el fin de constituir
la Federación Sindical
Mundial (FSM) en la que confluyeron
organizaciones sindicales soviéticas,
el laborismo británico,
el sindicalismo norteamericano,
el italiano, la minoría
francesa y las organizaciones
escandinavas. La alianza bélica
se proyectaba así, concluida
la guerra, al plano sindical
y político. Sin embargo,
esta nueva internacional de
organizaciones sindicales obreras,
empieza pronto a sentir los
efectos de las primeras manifestaciones
de la guerra fría.
La
Doctrina Truman, que proclamaba
"la obligación de
América de oponerse a
la subversión comunista
en todo el mundo, y especialmente
en la Europa Oriental",
y la creación de la Alianza
del Atlántico Norte,
cuyo texto, firmado en abril
de 1949, establece que "un
ataque armado contra cualquier
miembro de la Alianza en Europa
o en América del Norte
será considerado como
un ataque contra todos los miembros
de la misma", marcan el
fin de la "Gran Alianza"
en que estuvieron unidos la
Gran Bretaña, USA y la
Unión Soviética
durante la Segunda Guerra Mundial,
situación que también
se reflejó en las relaciones
sindicales internacionales del
mundo desarrollado y de los
países dependientes.
El
ala no comunista de la FSM se
separa y organiza la Confederación
Internacional de Organizaciones
Sindicales Libres (CIOSL) con
la participación de la
Trade Union Congreso, inglesa,
sindicatos holandeses y la CIO
norteamericana. El stalinismo
se quedó con la FSM.
6.
Bajo
estas presiones el peronismo
comenzaba a generar anticuerpos.
Creó, una vez reformada
la Ley de Servicio Exterior,
el cargo de agregado obrero
para establecer y mantener nexos
permanentes con las organizaciones
sindicales de América
Latina. Los gremios debían
promover a dirigentes, mediante
cursos dictados en las mismas
organizaciones de base. Economía,
historia nacional y latinoamericana,
geografía, historia del
movimiento obrero, eran algunas
de las materias que debían
ser aprobadas. De entre los
diplomados, surgirían
los futuros agregados obreros
que se integrarían al
personal de las embajadas. Estos,
a su vez, debían mantener
una estrecha vinculación
con la Secretaría de
Asuntos Internacionales de la
Confederación General
del Trabajo.
Establecido
el sistema, una de las primeras
acciones llevadas a cabo por
los agregados obreros fue invitar
a diversos dirigentes sindicales
a visitar la Argentina. Perú,
Ecuador, México, Nicaragua,
Chile, El Salvador, Honduras,
Puerto Rico, Santo Domingo,
Panamá y Haití,
enviaron las primeras delegaciones.
En
América Latina, el campo
sindical era trabajado por el
comunismo a través del
CTAL (Congreso de Trabajadores
de América Latina), organismo
que había colaborado
con los USA durante la guerra
y en la lucha contra el fascismo.
Pero una vez invertidas las
alianzas la AFL empezó
a descargar sus fuegos contra
el enemigo rojo.
En
EE.UU. Serafino Romualdi, al
frente del Departamento de Relaciones
Interamericanas, fue enviado
al sur para organizar una central
latinoamericana de trabajadores
que contrarrestara el poder
del CTAL. Romualdi era, también,
Encargado de Asuntos Gremiales
del Departamento de Estado de
los Estados Unidos de Norteamérica,
y su interés estaba puesto
centralmente en la Argentina.
Tampoco
fue casual que en esa época,
junto al advenimiento del sindicalismo
libre, se hayan puesto
en marcha diversos organismos
como el Banco Interamericano
de Desarrollo, o que se haya
promovido un Agregado Obrero
norteamericano en la Embajada
yanqui en Buenos Aires, y distintos
organismos de la OEA, creados
precisamente con designios desconocidos
pero sospechosos, y otros expedientes
diversos".7.
La
ingerencia norteamericana se
hizo tan evidente que Perón
debió expulsar del país
a Serafino Romualdi (8) en el
año 1947, debido a fundadas
sospechas de cumplir funciones
en la Central de Inteligencia
-CÍA- y coadyuvar a la
desestabilización del
gobierno popular, en una conspiración
oligárquico-imperialista.
La
vuelta de Romualdi a la Argentina,
a la caída del gobierno
peronista, tendrá por
objeto apuntalar las escuelas
sindicales organizadas por el
IADSL (Instituto Americano para
el Desarrollo del Sindicalismo
Libre). Y para esa misión
designó en el país
al dirigente socialista democrático,
Américo Ghioldi, a quien
se le otorgaron amplias facultades
para garantizar la orientación
de los cursos. Sí, se
trata del mismo personaje que
pronunció la célebre
frase: "Se acabó
la leche de clemencia",
horas después que el
General. Juan José Valle
fuera fusilado.
NACE
EL PROYECTO SINDICAL CONTINENTALISTA
DEL
PERONISMO
La
acción conjunta de autoridades
del gobierno y de la CGT, más
la eficaz colaboración
de dirigentes sindicales latinoamericanos,
como fue el caso de Luis Morones,
empiezan a tener resultados
concretos en la década
del 50. En Asunción,
el 9 de febrero de 1952, se
reúne la I° Conferencia
Sindical de la Cuenca del Río
de la Plata, que da nacimiento
al Comité de Unidad Sindical
Latinoamericana (CUSLA), por
acuerdo de 16 delegaciones de
países del área.
En
las deliberaciones, que tenían
por escenario el Estadio de
los Comuneros de la capital
paraguaya, José Espejo,
Secretario General de la CGT
argentina, puso el énfasis,
en la responsabilidad histórica
de los trabajadores de América,
de "conseguirla independencia
económica", y en
función de este objetivo
planteó la necesidad
de establecer "el intercambio
cultural de delegaciones obreras,
incentivar el turismo social,
el otorgamiento de becas para
el perfeccionamiento técnico
de los trabajadores de América
Latina, la absorción
de trabajadores por aquellos
países con exceso de
trabajo, estimular la cooperación
regional para facilitar el desarrollo
de las actividades agrarias
y el cooperativismo".9.
En
el debate sobre la futura organización,
la delegación argentina
sostuvo la necesidad de conformar
una central latinoamericana.
"No debe importarnos un
ápice la existencia de
otras centrales; no queremos
estrechar las manos encubiertas
de sangre de trabajadores, de
los que están al servicio
de Wall Street".10. "Queremos
levantar todo el potencial obrero
de América a efectos
de reconquistar nuestras riquezas
económicas, y recuperar
el intercambio, dirigiéndolo,
para elevar el nivel de la vida
de los pueblos, sumidos hasta
el presente en la explotación,
mientras entonan loas a sus
propios verdugos". (Idem).
Estos fueron argumentos de los
delegados argentinos que también
pusieron de relieve la necesidad
de reclamar la participación
en el seno de la Organización
Internacional del Trabajo -OIT-,
dada "la comprobación
de que I a sus conferencias
asisten nada más que
los delegados de los gobiernos,
que dicen lo que les place,
sobre los trabajadores de sus
países".11.
Enmarcando
su análisis en la actividad
del stalinismo en las estructuras
sindicales y las incursiones
del imperialismo yanqui, Luis
Morones resaltó la urgencia
de elevar la solidaridad a todas
partes del mundo donde existan
problemas inherentes al campo
popular. "Hay que trabajar
a tambor batiente -sostuvo el
dirigente mejicano- y hacer
conocer que aquí nos
hemos reunido para declarar
la güeña a todos
los opresores, para forjar el
ambiente de la nueva democracia,
no política, sino de
la clase obrera. Hay que organizar
el gran ejército de los
trabajadores del campo y la
ciudad".12.
El
representante chileno, Rúbea
Hurtado, denotando una justa
preocupación por la unidad
de los sectores sociales postergados,
precisó que "la
división entre trabajadores
manuales e intelectuales es
un arma equívoca que
ha esgrimido la burguesía
para dividir a la clase trabajadora
del mundo". "Tan explotado
ha sido considerado el compañero
intelectual que entrega el fruto
de su saber a las editoriales,
como el campesino", razón
por la cual, sostuvo, "se
debe hablar de trabajadores,
incorporando bajo esta denominación
a ambas categorías".13.
El
dirigente argentino, José
Alonso, puntualizó la
diferencia existente entre los
derechos del hombre, sustentados
por la Organización Internacional
del Trabajo, y los derechos
de los trabajadores tal como
en la realidad se concretaban
con el avance de la clase trabajadora
en la revolución peronista.
No obstante, dejó establecido
que "no es el momento de
fijar en un estudio cuáles
son los derechos del trabajador.
Asentamos pues dijo
el principio, y serán
los trabajadores mismos los
que hagan el estudio detallado".14.
En
el plano político, la
Conferencia, a través
de José Espejo, convocó
a que "cada uno de los
sindicatos de América
Latina bregue para que flamee
la bandera de la libertad portorriqueña.
Así trabajaremos para
librar a los pueblos oprimidos".15.
Refiriéndose a las Islas
Malvinas, Espejo sostuvo que
"los argentinos no pedimos
su libertad porque h lograremos
en poco tiempo".16.
Concluidas
las deliberaciones, la I°
Conferencia Sindical de la Cuenca
del Río de la Plata resolvió
la constitución del Comité
de Unidad Sindical Latinoamericana,
-CUSLA- libre de toda
dominación extraña,
como paso previo a la creación
de una poderosa Central Obrera
Latinoamericana, para defender
los intereses y los derechos
de la clase trabajadora en general
y afianzar la dignidad de los
pueblos, y acrecentar la soberanía
de las naciones.17.
Concretando
este primer paso con la creación
del CUSLA, varios dirigentes
que participaron en la reunión,
al retornar a sus países,
sufrieron represalias políticas
y patronales. Despidos de sus
fuentes de trabajo, en algunos
casos, y en otros, encarcelamiento.
La administración colonial
de Puerto Rico, directamente
prohibió el ingreso al
país de todas las delegaciones
latinoamericanas que intentaron
visitarlo.
El
nuevo organismo sufrió,
también, los ataques
de Serafino Romualdi, quien,
desde nuestro país y
en visitas que realizaba a otros,
se ocupaba de alertar sobre
los peligros de infiltración
comunista en el CUSLA, valiéndose
para ello de los informes de
la Central de Inteligencia Norteamericana.
Desde el campo stalinista, el
líder del CTAL, Lombardo
Toledano, alertaba, a su vez,
sobre los gérmenes
de fascismo que se encubaban
en su seno.
Vencidos
todos los obstáculos
con sacrificio y diligencia,
el 20 de noviembre de 1952,
se concretó, en México,
la apertura del Congreso de
Unidad, que los asistentes a
la reunión del Paraguay
se habían propuesto como
objetivo. Cien delegados de
18 países respondieron
a la convocatoria.
Los
representantes del sindicalismo
argentino, José Alonso
*trabajadores del vestidfo-
y Diskin, tuvieron destacada
participación en las
deliberaciones que se desarrollaron
fluidamente. En ellas se convalidó
la Declaración de Principios
del CUSLA y se aprobó
la creación inmediata
de la Agrupación de Trabajadores
Latinoamericanos Sindicalistas
(ATLAS), cuya sede permanente
sería Buenos Aires. Sus
autoridades fueron elegidas
por aclamación: La Secretaría
General le correspondió
al dirigente argentino, José
Espejo; la Secretaría
Adjunta al chileno Rubén
Hurtado; el representante de
Puerto Rico, Francisco Colón
Goardiany, fue elegido Secretario
de Actas; Fernando Pérez
Vidal, de Cuba, Secretario de
Relaciones; Héctor Gutiérrez
Zamora, de Costa Rica, Secretario
de Finanzas. La Secretaría
de Organización le fue
confiada a Florencia Maya, de
México, y la de Prensa
y Propaganda a Tomás
del Piélago, del Perú.
Para la Delegación Permanente
ante la ONU y la OIT fue designado
Luis Morones, mexicano.
Su
Declaración de Principios
será fulminante "ATLAS
está y estará
contra toda forma de totalitarismo
o dictadura, tanto de derecha
como de izquierda, ya sea ejercida
por el capitalismo o por el
Estado" -en expresa referencia
a Estados Unidos y la Unión
Soviética-.
Notas
1.
Todo es Historia: N° 199-200
"La Proyección Sindical
Peronista" Teodoro Blanco.
Diciembre de 1983.
2.
"15 años de Sindicalismo
Libre Interamericano (enero
de 1948-1963)". Publicaciones
Especiales OR1T-CIOSL.
3.
ídem.
4.
ídem.
5.
"La Hora de los Pueblos"
Juan Perón.
6.
Entre las resoluciones del Congreso
fundacional de la CIOSL, celebrado
en el Country Hall de Londres,
se contaba la creación
"de un aparato internacional
por regiones del mundo el cual
concederá empréstitos,
préstamos y ayuda a los
sindicatos y sus dirigentes,
para que las organizaciones
colaboren con la regional en
estos propósitos y sean
enviados gremialistas a adoctrinarse
a Estados Unidos..." papel
que le será asignado
posteriormente a la ORIT y al
IADSL. Se financiarán
golpes de Estado, se ayudará
económicamente a rompehuelgas
y se comprará a dirigentes
sindicales llamados a la traición.
Todo se cumplirá al pie
de la letra.
7.
"Nacionalismo y Liberación"
Hernández Arreghi.
8.
En su libro "El Neocolonialismo
Sindical", Gabriel Ross
hace mención al diálogo
sostenido por Perón con
Serafino Romualdi, extraído
a su vez de un texto escrito
por el propio Romualdi y editado
en Nueva York en 1962 titulado
Presidents and Peons. Recolleccion
of Labor Ambassador in Latín
American. El diálogo
es el siguiente:
S.R.:
"...vinimos a investigar
y no a confraternizar. Insisto
que esos propósitos habían
quedado claramente establecidos
en el intercambio de correspondencia
entre Mr Creen de AFL y el embajador
Ivanessevich de Argentina".
En
ese momento Perón interrumpe,
y exclamó: "Si gusta,
el aeroplano está listo
para llevarlos de vuelta".
"Si
es su deseo, señor Presidente",
-repliqué- (cuenta Romualdi)
Perón:
"A bravo intenditor poche
parole".
9
a 17. "Declaración
de Principios y Debate"
CUSLA 1952.
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Reportajes
CON:
HUMBERTO SOTO ARANCIBIA
HUMBERTO
SOTO ARANCIBIA, 77 años.
Comenzó su carrera sindical
en 1929 trabajando en la imprenta
"La Throp", de Santiago
de Chile. A los 20 años
fue elegido Director del Sindicato
de Empresa, durante el primer
gobierno del Presidente Ibáñez.
Más tarde, cuando se
organizaron los sindicatos por
rama de actividad, fue elegido
Presidente de la Unión
Sindical de Gráficos,
cargo que desempeñó
durante ocho años.
En
1952 fue elegido Vicepresidente
Segundo del Congreso constitutivo
de la ATLAS, y entre 1969 y
1970 fue Presidente de la Central
de Trabajadores Gráficos
de Chile.
Cuando
en 1971 se organiza el Frente
Unificado de Trabajadores de
Chile -FUTCH- organismo que
se afilia en 1972 a la CLAT
y la CMT, Soto fue elegido Vicepresidente.
En
1981, al constituirse el Comando
Nacional de Trabajadores -CNT-
fue elegido Vicepresidente junto
con Manuel Bustos, representante
de los trabajadores textiles,
siendo Rodolfo Seguel, Secretario
General del organismo, en representación
de los trabajadores
Hoy,
el Comando Nacional, que no
es una central única
de trabajadores, sino un nucleamiento
de sindicatos opositores a la
dictadura de Augusto Pinochet,
es mostrado por la CIOSL como
una de sus organizaciones afiliadas.
Se trata de una falsedad a todas
luces, ya que el carácter
de simple instancia coordinadora
le impide al Comando una afiliación
a ninguna central sindical.
Lo que sí es cierto,
es que Humberto Soto ha denunciado
permanentemente a la CIOSL,
la ORIT, el IADSL y la AID,
de estar trabajando en Chile,
desde hace años, junto
con la Agencia Central de Inteligencia
(CÍA), en proyectos contrarrevolucionarios
y antinacionales, valiéndose
para ello de los secretariados
internacionales profesionales
que han aceptado los condicionamientos
y los cuantiosos recursos económicos
del imperialismo.
¿De
qué manera se vinculó
usted con las corrientes sindicales
argentinas interesadas en organizar
una central latinoamericana
independiente de los centros
de poder?
En
mi país el 17 de setiembre
de cada año se celebra
el aniversario de la tipográfica
chilena, decana del mutualismo
en América Latina. En
la celebración de 1951
se encontraba presente, invitado
por nosotros, el Agregado Obrero
argentino, compañero
Yatar. A mí me correspondió
pronunciar un discurso y en
él expuse todo aquello
que siempre constituyó
lo central de mis principios.
Quiero decir que hablé
de la necesidad de la unidad
permanente de América
Latina a partir de las masas
laboriosas: de aunar esfuerzos
en este sentido para defender
nuestros derechos e intereses
de clase; mencioné la
importancia de la lucha librada
por Simón Bolívar
para crear la gran Nación
Latinoamericana, etcétera.
Terminado
el discurso se me acercó
Yatar y me consultó si
aceptaría una invitación
de la Confederación General
del Trabajo argentina, para
concurrir a una reunión
a la que ya habían sido
invitados más de diez
países, con el objeto
de consolidar la unidad de los
trabajadores sindicalizados
de América Latina por
encima de los partidos políticos
y como respuesta a los constantes
atropellos del imperialismo.
Sin más le contesté
que sí.
La
reunión se realizó
con los resultados conocidos
por todos. Fue un éxito.
Mis compañeros delegaron
en mi persona la representación
de los gráficos de mi
provincia. Dé Chile nos
trasladamos a Buenos Aires y
dé allí a Asunción
del Paraguay. Fue antes del
gobierno de Stroessner, en épocas
del Presidente Chávez.
En esta reunión realizada
en la capital de paraguaya quedó
constituido el Comité
de Unidad Sindical Latinoamericano
-CUSLA-
que tenía el mandato
de convocar a un congreso en
seis meses, para organizar una
central latinoamericana no alineada
con los imperialismos.
¿Impulsó
el General. Perón el
proyecto de ésa central
latinoamericana?
Efectivamente.
Al regresar nuestra delegación
del Paraguay se produjo uno
de los hechos más gratos
de mi vida. En una reunión
organizada por la CGT, tuvimos
un encuentro con el General.
Perón y ahí él
explicó, con la claridad
y limpieza que lo caracterizaba,
cuáles eran los objetivos
centrales de la lucha sostenida
en la Argentina.
Quedaron
claramente definidos los aspectos
relacionados con la justicia
social, los mecanismos necesarios
para la independencia económica
y la importancia de la soberanía
política que sustentaba
y llevaba a la práctica
la Revolución Justicialista.
También con una gran
objetividad y visión
continentalista, Perón
nos habló de la importancia
de la unidad latinoamericana
frente a la prepotencia del
imperialismo y el capitalismo.
Señaló muy nítidamente
que aquella unidad debía
forjarse sobre la base del respeto
mutuo a la ideosincracia, principios
y valores de cada uno de los
países dispuestos a la
integración, y expresó
su convicción de que
los trabajadores como los más
afectados por esta división,
seríamos los impulsores
y ejecutores de esta idea. Recuerdo
que manifestó también
su preocupación por encontrarse
en ese momento sólo en
Latinoamérica para enfrentar
la titánica tarea, frente
a la ingerencia yanqui, la oligarquía
y los crack empresariales; pero,
nos dijo, que tenía depositada
una gran confianza en quienes
lo apoyaban y eran portavoces
de su prédica; es decir,
los trabajadores organizados
de su país. Por ello
dio todo su apoyo a lo resuelto
por el CUSLA en Asunción
y luego a la ATLAS.
Al
finalizar el encuentro, Perón
elogió la legislación
laboral chilena desde los tiempos
de la FOCH (Federación
Obrera Chilena) en la pampa
salinera, allá por 1909,
mostrando un gran conocimiento
de las luchas y conquistas de
los trabajadores organizados
en América Latina.
En
su criterio, ¿qué
factores determinaron el fracaso
de h Asociación de Trabajadores
Latinoamericanos Sindicalistas?
A
partir de 1954 la ATLAS se fue
diluyendo. En verdad, mientras
estuvo al frente de la CGT argentina
el compañero José
Espejo, la ATLAS tuvo gran fuerza
y dinamismo. En tiempos de Vuletich
aquel impulso inicial empezó
a diluirse. Para comprender
este proceso se debe tener en
cuenta la grave situación
interna que empieza a gestarse
en la Argentina. Por otra parte,
en aquel año, aquí
en Chile, se realiza el I°
Congreso de la Central Latinoamericana
de Sindicalistas Cristianos,
cuyos fundamentos guardan mucha
relación con el pensamiento
justicialista, respecto a priorizar
los valores humanistas y cristianos,
sustentados firmemente por el
propio. Perón. De alguna
manera, y ante la parálisis
de la ATLAS, que llegará
a ser definitiva, la CLASC aparece
expresando su continuidad.
Años
más tarde la CLASC se
despojará de su carácter
confesional y continuará
su prédica convertida
en la Central Latinoamericana
de Trabajadores (CLAT).
Pero
en 1962 la ATLAS se reunió
acá, en Chile...
Sí,
es cierto, pero luego de años
de silencio y ya sin recursos.
Aquella reunión, que
tenía la finalidad de
revitalizarla, se realizó
sobre todo con el apoyo de algunas
organizaciones de Valparaíso
y Viña del Mar. Sólo
constituyó un intento.
Perón se encontraba ya
en el exilio.
¿Recuerda
usted alguna anécdota
relacionada con su experiencia
militante en la ATLAS?
Una,
grata ahora, pero que en su
momento provocó mi reacción.
Hacer sindicalismo en Chile
siempre fue difícil.
La atomización, a la
que siempre aportó con
grandes inversiones el imperialismo,
constituye una de las barreras
con la que hubo que batallar.
A ello debe agregarse la fuerza
de la reacción interna,
los masones y el radicalismo.
En una oportunidad me denunciaron
por recibir plata del peronismo
para la lucha sindical, y lo
hicieron a través de
la prensa. El peronismo era
atacado y muy calumniado por
la reacción. Y en verdad,
eso de haber recibido dinero
era cierto. Es más, la
denuncia, si se puede hablar
de tal, era tan clara que no
me dejaba mal parado. En los
diarios se reprodujo el recibo
por el cual yo me hacía
cargo de un dinero que portaba
para mi persona el dirigente
sindical argentino Eleuterio
Cardozo, y que decía:
"destinado al pago del
alquiler del teatro... de Viña
del Mar". Por otra parte,
todos sabían que se alquiló
el local para realizar un congreso
sindical, así que sólo
me limité a afirmar que
el hecho no merecía desmentida
alguna y me explayé sobre
los resultados del encuentro.
Chile,
diciembre de 1986
...................................
CON
JUAN RAYMUNDO GARONE
RAIMUNDO
GARONE: Comienzasu actividad
gremial en el Sindicato de la
Alimentación por 1945
a partir de cuando es elegido
delegado en ¡a fábrica
de galletitas Bagley, Participa
entonces activamente en la jornada
del 17 de octubre.
Hacia
1947, siendo José Espejo,
secretario general de la CGT,
es convocado para colaborar
en la Central Obrera. En 1948
rinde y aprueba el examen de
ingreso para incorporarse como
empleado del Banco Industrial
Al poco tiempo consigue un puesto
en el Banco Central, y comienza
a militar decididamente en ese
ámbito hasta ser designado
delegado de la Asociación
Bancaria ante la Confederación
General del Trabajo.
Asiste
por entonces como delegado de
la central de los trabajadores,
a la I" Conferencia de
la Organización Internacional
del Trabajo, realizada en San
Francisco, Estados Unidos.
En
1949, viaja a Ginebra como secretario
de la delegación obrera
que es presidida por Espejo
para asistir a una nueva reunión
de la OIT.
Para
1952 participa de todos los
pormenores que desembocan en
la constitución de la
ATLAS, y más tarde es
designado delegado por Argentina
a la Asociación de Trabajadores
Latinoamericanos Sindicalistas.
En
1954 es nombrado secretario
general de la ATLAS.
Ocurrido
el golpe militar de 1955, Garone
se exilia en Chile y Perú
por un período de tres
años en que retorna a
nuestro país.
En
la actualidad José Raimundo
Garone, es secretario administrativo
del Circulo de Amigos de la
Asociación Bancaria.
¿Cuál
era la situación del
sindicalismo argentino antes
del 18 de octubre del 45 y qué
tendencias políticas
se manifestaban en él?
En
aquella época el adversario
del régimen era el socialismo,
con el que todos, más
o menos, simpatizábamos.
El radicalismo había
comenzado su período
de alvearización,
razón por la que nos
parecía mejor el socialismo.
De este partido surgieron grandes
valores que luego se volcaron
al peronismo, como el caso de
los compañeros Diskin
y Borlenghi, y de algunos dirigentes
de la Unión Ferroviaria.
Otros permanecieron en el COAS1
(Confederación Obrera
Argentina de Sindicalistas Independientes)
y si no trascendieron fue porque
se negaron a comprender la historia
que les fue contemporánea.
Muchos de ellos provenían
de tierras lejanas, de otras
experiencias y otras luchas,
por lo que nunca llegaron a
comprender el fenómeno
peronista. Es más, no
sólo no lo comprendieron
sino que se opusieron a él
y fueron sepultados en vida
por la marcha de los acontecimientos
históricos. Fue una época
avasallante, al menos la que
va de Uriburu al 17 de octubre.
Antes de ello, yo era muy joven.
Posteriormente,
desde las primeras gestiones
de Perón en funciones
de gobierno, comenzamos a percibir
que había alguien que
daba cumplimiento a su palabra.
Se concretaban cosas por las
que los trabajadores veníamos
bregando desde hacía
mucho tiempo y así comienza
a nacer lo que será el
peronismo. ¿Y cómo,
gente que tenía inclinaciones
de justicia social no iba a
confluir en aquello? Por ejemplo,
en mi caso -yo era del gremio
de la alimentación donde
hice mis primeras armas sindicales-,
fui uno más en las calles,
aquel histórico 17 de
Octubre en el que la muchedumbre,
el pueblo, salió espontáneamente
a reclamar la libertad de quien
ya se había constituido
en su líder.
Tengo
muy presenta aquella jornada.
Por Presidente Uriburu, por
donde corría la columna,
llegamos a Caseros y Rioja;
allí la policía
nos para -era la policía
de a caballo- nos tira gases,
no obstante avanzamos y al llegar
a Rioja y Garay nuevamente nos
para, pero ya para entonces
la presión de la masa
era irrefrenable por lo que
el comisario general Velazco,
entonces jefe de policía,
nos dejó pasar y así
la columna llegó a la
Plaza. Hacía tanto calor
que la gente se lavaba los pies
en la fuente.
Al
poco tiempo comienza la organización
sindical. Al principio existía
mucha falta de preparación;
de todas maneras la vida sindical
va tomando cuerpo y se organizan
varios gremios por iniciativa
de los propios trabajadores.
Acumulan fuerza, presionan a
las patronales con sus correspondientes
reclamaciones y se originan
las primeras huelgas por aguinaldos
y vacaciones. Empiezan a tomar
conciencia de su poder.
Hasta
la llegada de Perón la
actividad sindical era muy difícil.
Las elecciones eran fraguadas
y lo pescaban a uno por comunista
por cualquier reclamación;
además, se cotizaba con
estampillas y si se las encontraban
encima, seguro uno iba "adentro.
¿Cuál
era la situación del
sindicalismo en los otros países
latinoamericanos y cuál
era su actitud ante el gremialismo
argentino?
El
imperialismo había contratado,
porque se trató de eso,
de un contrato, a un peruano
y un chileno, este último
llamado Jaime Hurtado y Jauregui
Ibáñez, para incursionar
en el sindicalismo latinoamericano.
Así lanzan la CIT (Confederación
Interamericana de Trabajadores).
Para entonces existía,
además, la CTAL, que
era un aparato de los soviéticos.
Varios países de América
Latina no tenían centrales,
de ahí la urgencia del
imperialismo por incursionar
por estos lados y nuestra necesidad
y urgencia por contrarrestar
su ofensiva. Nosotros teníamos
algo que nos favorecía:
el fenómeno del peronismo,
el grado de cohesión
alcanzado por el movimiento
obrero, la influencia y el poder
obtenidos por la Confederación
General del Trabajo en nuestro
país despertaban la admiración
y simpatía de la gran
mayoría de la dirigencia
sindical latinoamericana. Podría
decir que sobre la base de una
realidad común, de necesidades
y aspiraciones compartidas por
el conjunto de la clase trabajadora
latinoamericana, existió
una suerte de identificación
política con los avances
sociales significativos obtenidos
en la Argentina a partir del
advenimiento del peronismo.
Además, el peronismo
contaba con una doctrina aplicada
al campo sindical, la Tercera
Posición, que dejaba
de ser una utopía en
la medida en que se hacía
efectiva en una experiencia
histórico-política
concreta.
¿Cómo
surge la idea de organizar una
central latinoamericana y de
qué manera se hacen los
primeros contactos fuera del
país para concretar el
proyecto?
Espejo,
era entonces el secretario general
de la CGT. Se trataba de un
excelente compañero que
contaba con la colaboración
inmediata de José Alonso,
Diskin, y Antonio Valerga, tres
hombres de gran calibre intelectual.
Ellos comenzaron a desarrollar
la idea de una organización
latinoamericana de trabajadores
y como no podía ser de
otra manera, pronto se arrimaron
al proyecto otros valiosos compañeros
de distintos países.
Así nació la ATLAS.
A
la vuelta del congreso constitutivo
de México, Perón
asintió con gran satisfacción
al presentársele el hecho
consumado. Además había
un antecedente que fue el CUSLA,
y un episodio anterior íntimamente
relacionado con todo esto. Como
dije antes, la iniciativa surge
de la necesidad de contraponer
un proyecto de características
nacionales, populares y latinoamericanas
a la intromisión norteamericana.
En
1949 se crea la Confederación
Internacional de Organizaciones
Sindicales Libres, coincidiendo
con la reunión de la
que surgiría la CIOSL.
Nos encontrábamos en
Ginebra, y Espejo y yo, asistimos
a la reunión de la OIT.
En la oportunidad, el delegado
de Inglaterra acreditado al
proyecto de creación
de la CIOSL, pide conversar
con nosotros y en la charla
nos informa sobre la intención
de crear una central mundial
y solicita nuestra concurrencia.
Más tarde, hablando del
tema con Espejo, consideramos
que no era imprudente asistir
a ver de qué se trataba.
Y fuimos.
Fue
un domingo en un teatro muy
importante de Ginebra. Al llegar,
nos encontramos que también
se había invitado a los
socialistas quienes, por otra
parte, más allá
de que fueran socialistas, no
contaban con ninguna representación
oficial. Cuando les trasmitimos
esto a los organizadores nos
respondieron que esos invitados
representaban a la Confederación
Obrera Argentina de Sindicalistas
Independientes, una organización
que nucleaba a 200 ó
300 trabajadores, entre ellos
a los zapateros, y que tenía
por sede el histórico
edificio de la calle Pichincha.
Esta situación generó
una breve polémica en
la que nosotros exigimos que
se respete la representatividad
y la legitimidad de nuestra
delegación, pero nuestra
argumentación cayó
en saco roto. Es más,
les dan la palabra a los socialistas
y para.qué.!. Empiezan
a hablar y meta tirar y tirar,
y con Espejo decidimos retirarnos.
Al regresar al país conversamos
con Perón, le contamos
los detalles de lo acontecido
en Ginebra y él nos responde:
"Tendremos entonces que
hacer la nuestra".
La
idea se afianza también
con la llegada del dirigente
Morone de la fracasada Conferencia
de Lima y de sus entrevistas
con la CGT y el mismo Perón.
En lo inmediato estos acontecimientos
sirvieron para que se crearan
el Departamento de Relaciones
Internacionales de la CGT y
su biblioteca, centros que vinieron
a cubrir una necesidad importante
del momento.
¿Qué
reacciones en el plano internacional
provocó la creación
de la ATLAS?
Cuando
se funda la ATLAS, Espejo era
el secretario general de la
CGT argentina. La sede del encuentro
fue México que además
aportó la financiación
del evento. En esa oportunidad
se lo eligió secretario
general de la ATLAS y se estableció
que la sede oficial sería
la Argentina porque nuestra
CGT se encontraba en condiciones
de protegerla. Bueno, es necesario
aclarar que la sede era permanente
pero el cargo de secretario
general era rotativo cada dos
años.
Como
todos sabemos, Espejo se vio
obligado a renunciar a su puesto
en la CGT, por motivos internos
y en consecuencia tuvo que dejar
también su cargo en el
directorio del diario La Prensa
y en la ATLAS. En principio
Perón le había
rechazado la renuncia pero él
insistió al punto que
el propio general tuvo que salir
a la palestra para decir: "En
vista de la reiteración
de la renuncia respaldo con
mi honorabilidad la honorabilidad
de los compañeros",
y después aceptársela.
Nosotros sabíamos que
aquella silbatina a Espejo por
parte de las mujeres había
sido organizada por la reacción.
De
esta manera llegaron a la conducción
de la CGT Vuletich y Di Pietro,
y a la secretaría general
de la ATLAS Pérez Vidal,
el cubano, que se mantuvo en
el cargo hasta que un día
alguien le observó a
Di Pietro algunas de las actuaciones
que había tenido Vidal,
muy poco favorables a la ATLAS.
A decir verdad, Vidal tenía
algunos hábitos que dejaba
notar demasiado y ya teníamos
bastante con la presión
imperialista. Así que
se le dijo a Di Pietro que "sería
conveniente corregir esto antes
que sea tarde". Fue entonces
que se reunió el Consejo
de América y me eligieron
secretario general. Me tocó
una gestión muy difícil.
La muerte de Eva influyó
mucho en el ámbito sindical
y después me tocó
la libertadora.
¿Cómo
enfrentó la contrarrevolución
oligárquica este proceso
de organización sindical
latinoamericana?
Póngase
en el caso. La CGT argentina
era un poco el motor de todo
el proyecto y cuando la cosa
comienza a tomar impulso vienen
los gorilas y... Los trabajadores
estaban organizados; existía
una perspectiva sindical continentalista.
La CGT tenía embajadores,
diputados... De pronto hubo
que organizar la resistencia.
Nos
intervinieron. Me comuniqué
inmediatamente con los comités
nacionales, porque ATLAS era
una organización internacional
con sede en la Argentina, y
no podíamos permitir
que se apropiaran de nuestro
local y de nuestros bienes,
como lo hicieron. .
Para
esto yo me encontraba en Chile.
Allí me llega un telegrama:
"No venga ATLAS intervenido".
Así comenzó la
odisea. Recuerdo que estaba
de agregado obrero Pedro Conde
Magdalena, ya cesante a quién
no le había llegado aún
el traslado. Observe algo curioso.
Pedro Conde Magdalena era del
gremio de los panaderos y fue
el primer agregado obrero en
Rusia. Para el 58, cuando se
normalizan los gremios, se presentó
a elecciones y ganó su
sindicato. Es él, quien
me aconsejó no volver
e insistió en que me
quedara en su departamento.
Había embalado todas
sus pertenencias menos el colchón
que aún permanecía
tirado en el piso. No había
alternativa y me quedé.
Y nos arreglamos en el piso
y sobre aquel colchón.
Desde entonces permanecí
como exiliado entre Chile y
Perú. Desde allí
comencé una nueva gestión,
ediciones de boletines, directivas
a otros compañeros en
otros países, mucho intercambio
de correspondencia. Me escribía
con Perón, quien desde
su propio exilio, seguía
alentando con firmeza la recomposición
de la ATLAS. Pero todo se hacía
difícil por la falta
de recursos. Teníamos
constituidos comités
nacionales en todos los países
de América Latina, incluso
en Puerto Rico y Canadá.
El de Puerto Rico era uno de
los más vigorosos. Llegó
a tener una audición
radial propia. Su líder,
Francisco Colón Cordiani,
fue uno de los más ardientes
defensores del mártir
de la libertad portorriqueña,
Albizu Campos. En Chile existía,
además del Comité
de Santiago, otro en Viña
del Mar. En el Brasil, Paraguay,
Uruguay, Perú, Colombia,
Ecuador, Panamá, Guatemala,
Honduras, Haití, México,
Bolivia, El Salvador, Costa
Rica, Nicaragua y Venezuela,
funcionaban los comités
de la ATLAS.
"Se
fue extendiendo por el continente
una brisa de libertad"
como dijera un compañero
salvadoreño. Desde Buenos
Aires publicábamos todas
las acciones llevadas adelante
en defensa de los trabajadores
de cada país. Además
los comités de México,
Haití, Colombia, Chile,
Perú y Puerto Rico, editaban
sus propios órganos de
difusión.
La
vacuna de la Tercera Posición
había prendido rápidamente;
eso alarmó a los burócratas
de las centrales existentes.
Les molestaba en sus negocios
porque la acción de la
ATLAS iba destinada al pueblo
trabajador y se expandía
desde abajo. Ellos compraban
dirigentes y utilizaban la diplomacia
para perseguir a nuestros hombres.
Los capitalistas nos decían
pro izquierdistas y los comunistas
llegaron a decir que la ATLAS
era una herramienta del gobierno
argentino para intentar concretar
sus sueños imperiales.
Toda argumentación era
válida para intentar
contrarrestar nuestra acción
enmarcada en la Tercera Posición.
Antes
de exiliarme, un día
me presento en la Confederación
General del Trabajo y solicito
una entrevista con Patrón
Laplacette, que ejercía
las funciones de interventor.
El asunto que me llevaba era
el de los recursos
económicos.
Nos habían cortado los
víveres; vale decir,
no contribuían con la
cuota establecida en la época
de Perón. Cuando hablé
con Laplacette me di cuenta
que éste no sabía
nada de la ATLAS. Llamó
al Secretario de Hacienda, que
vino fumando su pipa, y tampoco
sabía nada. Yo insistí,
sabiendo ya en ese momento que
no conseguiría nada.
Laplacette se ofuscó,
es más, yo lo había
desafiado; cuando me ofreció
un whisky le contesté:
"No, gracias. Disculpe
pero aquí a más
de un café no estamos
acostumbrados". Quedó
desubicado y cuando volví
a exigirle los fondos me contestó
en tono enérgico: "¿Qué
quiere, que saque plata de mi
bolsillo?" y yo le tuve
que responder: "No, claro,
sólo quiero lo que nos
corresponde". Igualmente
no conseguí nada.
Buenos
Aires, octubre de 1986
............................
PRIMER
DOCUMENTO
NOTICIOSO
OBRERO ARGENTINO
Editado
por la CGT
Secretario
General. José Espejo
- Secretario Adjunto Antonio
Valerga
Moreno
2033, Buenos Aires
AÑO
1 - febrero de 1948 - N"
2
BASES
PARA UNA CENTRAL OBRERA LATINOAMERICANA
La
posición asumida por
la Confederación General
del Trabajo frente a la presunta
Conferencia Obrera realizada
en la ciudad de Lima, y que
ha sido totalmente coincidente
con la posición del Gobierno
en materia internacional, ha
tenido la virtud de despejar
el ambiente en cuanto a las
posibilidades que se le ofrecen
a los trabajadores del Continente.
Nos
hemos referido en anteriores
comentarios a la lucha entablada
entre el imperialismo yanqui
y el imperialismo soviético
por el dominio del mundo, la
que está representada
en el movimiento obrero de Latinoamérica
por la FAT y CTAL, organismos
netamente políticos al
servicio de las respectivas
tendencias.
De
la Federación Latinoamericana
del Trabajo hemos dicho ya bastante
sin haberlo dicho todo, y ésta
es la hora en 1a que Romualdi
se lamenta de su paso por la
Habana de que la CGT argentina,
le haya hecho fracasar su Conferencia,
exponiéndolo a que la
FAT le separare de sus filas
por inepto. Es la actitud del
lacayo que tiembla ante la posible
reconversión del amo.
Por
otro lado, la prensa comunista
de nuestro país, coincidiendo
con nuestra posición
antiimperialista, se lamenta
de que no tengamos un entendimiento
con ellos y con la CTAL.
Ahora,
pues, ha llegado el momento
de decir qué es la CTAL,
qué intereses defiende
y cual es su caudal en Latinoamérica.
En
los próximos comentarios
hemos de referirnos a la política
rastrera y zigzagueante seguida
por la Confederación
de Trabajadores de América
Latina, engendro comunista puesto
bajo la dirección del
licenciado Lombardo Toledano.
En
esta oportunidad sólo
hemos de mencionar algunos hechos
sobresalientes que evidencian
su obsecuencia frente al comunismo,
y su fracaso como brazo gremial
de esa tendencia en América.
En
febrero de 1944, mientras los
trabajadores argentinos luchaban
denodadamente por liberarse
del dominio extranjero en una
gran gesta histórica
que tuvo como abanderado desde
la primera hora-, al que había
de ser más tarde aún,
el más constitucional
de los presidentes argentinos,
el entonces Coronel Perón,
el licenciado Lombardo Toledano,
siguiendo la línea política
del partido comunista, decía
en Montevideo: "El caso
argentino es nuevo, porque se
trata del primer régimen
dictatorial que tiene una teoría,
un concepto antidemocrático
de la vida nacional y de la
vida internacional" (...)
ilegible, "...es la negación
de las libertades individuales
y colectivas; es la negación
del derecho de libre expresión
del pensamiento; es la negación
de la libertad religiosa; es
la negación de la libertad
de prensa; es el desconocimiento
de la libertad de reunión;
es la negación de la
acción cívica
libre; es la negación
de la posibilidad de entendimiento
entre los individuos que integran
la familia argentina; y es la
negación también
de la fraternidad entre las
naciones que luchan por hacer
de las relaciones futuras entre
ellas, vínculos indisolubles
que conduzcan al progreso de
todos."
No
puede pedirse en menor número
de palabras, mayor cantidad
de mentiras, ni mayor desconocimiento
de la realidad argentina. Pero
Moscú manda, y Toledano
obedece.
Para
mayor abundamiento, transcribimos
unos párrafos más
de lo acertado del tema expuesto
por Lombardo Toledano: "Hace
unos meses todavía, se
consideraba que el caso de los
regímenes fascistas era
un caso no americano; que jamás
llegarían a nuestras
tierras a establecerse sistemas
de gobierno semejantes al régimen
tiránico de Japón.
Se estimaba que aquello era
un hecho europeo, por razones
europeas, y que dado nuestro
atraso, nuestra insignificancia,
y nuestra lejanía geográfica
del principal escenario de la
guerra armada, nunca habían
de llegar a nosotros esas fuerzas
y esos alientos para producir
en nuestras tierras un régimen
parecido a cualquiera de los
regímenes de tipo fascista
de Europa. Pero la realidad
es que ya tenemos el primer
régimen fascista en tierras
de América."
Con
estas expresiones que «e
comentan solas, confrontándolas
con realidad, él nos
recuerda un cuento muy difundido
y nos permite decir que, Lombardo
Toledano, tiene muy buen estómago,
pero muy mala vista. Tan mala
que le permitió concluir
su tesis sobre el caso argentino
con estas palabras: "Nosotros
declaramos pues que es necesario
destruir el régimen argentino
fascista, y volver a darle al
pueblo el derecho del autodeterminación".
Presumimos
que fue ante tan potente amenaza
que, el Gobierno de la Revolución,
se decidió a convocar
a las elecciones del 24 de febrero,
en las que nuestros comunistas
criollos se sumaron a las fuerzas
de la antipatria, precisamente
para evitar que el pueblo argentino
pudiese conquistar ese derecho
de autodeterminación.
Así
se da de patadas la ficción
y la realidad de la prédica
comunista.
En
diciembre de 1946, cuando tuvimos
la posibilidad .de enfrentar
a Lombardo Toledano en su propia
guarida de México, en
una conversación de tres
horas, evitó admirablemente
con todos sus recursos de viejo
mañero tratar el caso
argentino, pese a todas nuestras
tentativas por llevarlo a ése
terreno.
Es
que, una cosa es hablar ante
una asamblea comunista, y una
muy distinta hubiera sido hacerlo,
ante quien podía destruir
sus infundios uno por uno.
Y
así, siguiendo su tortuosa
política, confusionista,
en mayor unidad de los trabajadores
de todo el mundo. Saluda muy
fraternalmente a los trabajadores
argentinos afiliados a la CGT
de la Argentina, y hace votos
por la incorporación
plena de ésa central
al movimiento obrero latinoamericano
democrático y antiimperialista.
Como
se ve el payaso sigue dando
volteretas, en busca de un apoyo
que impida su caída definitiva,
iniciada hace ya tiempo en forma
vertiginosa.
(...)
ilegible
La
información periodística
nos dice de un Congreso que
próximamente realizará
la CTAL. ¿Quiénes
concurrirán al mismo?
Veamos.
La
CTAL carece de influencia en
Cuba, después del desplazamiento
de Lázaro Peña;
en México su control
es escaso a través de
la CTM, una de las once centrales
en las que se divide el movimiento
obrero mexicano; en Solivia,
Guatemala, Honduras, Uruguay,
Paraguay, Panamá; Haití
y Puerto Rico, su control es
prácticamente nulo; ejerce
muy poca influencia en Costa
Rica; Venezuela, Nicaragua,
Santo Domingo, Colombia y Ecuador.
Pero tiene suspendidas sus relaciones
con la CTAL; en Brasil no tiene
influencia alguna, y en cuanto
a la Argentina nuestra posición
ya
es
conocida.
Estamos
pues, frente a otra parodia
de Congreso obrero, similar
al recientemente realizado en
Lima, pero esta vez representando
a la corriente comunista en
América.
El
Congreso se realizará
sin duda; asistirán representantes
de todos los países;
se harán pomposas declaraciones;
se adoptarán importantes
resoluciones; pero el proletariado
de América, que no es
comunista, estará ausente
como lo estuvo en el Congreso
de Lima, porque uno y otro son
expresiones extrañas
por completo a la mentalidad
del ideario de los hombres de
Latinoamérica.
Es
que además, las masas
obreras del Continente, han
visto claro el camino y se orientan
hacia una unidad sin sectarismos,
ni ingerencias extrañas,
que tengan perfiles americanos,
en cuya base y en cuyo programa
pueda ver reflejado su propia
fisonomía.
Por
ello, cuando los trabajadores
se decidan a constituir una
auténtica central obrera
latinoamericana, lo harán
en base a tres objetivos fundamentales:
el individuo, la Nación
y el Continente.
Su
programa deberá contener
las bases mínimas siguientes
Para
el INDIVIDUO:
Por
la consagración en cada
país de los Derechos
del Trabajador, y su incorporación
al texto de las leyes, como
fuente de inspiración
de un nuevo derecho.
Por
la equidad en los salarios y
su equiparación respecto
al costo de vida.
Por
un régimen integral de
previsión social.
Por
el mejoramiento de la'vivienda,
y condiciones de sanidad del
hombre y de la familia.
Por
la incorporación del
indio a la vida nacional, por
la donación de tierras,
por la elevación de su
cultura, y su participación
en la función pública.
POF
la implantación de industrias
en los medios indígenas,
destinadas a crear conciencia
de trabajo, orden y de prosperidad.
Por
la incorporación de las
lenguas indígenas a los
programas de estudios.
Por
un plan de alfabetización
que alcance a todas las razas
de la población.
Por
el acceso a la capacitación
media, y universitaria de los
obreros e hijos de obreros.
Por
la creación de las escuelas
técnico-profesionales
en consonancia y desarrollo
a las necesidades industriales
de cada país.
Por
el estímulo a la pequeña
industria.
Por
la protección de los
profesionales liberales.
Por
la participación de los
trabajadores en las utilidades
de las empresas.
Por
el máximo respeto de
las personas humanas, el ejercicio
de todos sus derechos como individuo,
como ciudadano y como productor.
Para
las NACIONES:
Por
la independencia integral en
base a su intensivo plan de
industrialización en
cada país.
Por
la liberación de la economía
nacional mediante la eliminación
de los monopolios.
Por
la aplicación del capital
útil a las posibilidades
más accesibles de cada
país.
Por
una reforma agraria que dividiendo
el latifundio haga posible la
posesión de la tierra
a quien la trabaja.
Por
una organización científica
de las riquezas naturales que
haga factible su explotación
en beneficio del propio país.
Por
la organización de los
mercados, eliminando los monopolios
y toda clase de intermediarios.
Para
el CONTINENTE:
Por
la más estrecha solidaridad
con todos los pueblos y especialmente
con los más pequeños
y necesitados.
Por
el apoyo recíproco de
los pueblos del Continente,
dirigido contra toda política
de agresión.
Por
el derecho de autodeterminación
de los pueblos a seguir su propio
destino.
Por
la cooperación recíproca
destinada a lograr la independencia
integral de todas las naciones
del Continente.
Por
la desaparición de toda
ingerencia o colonias extranjeras
en el Continente.
Cuando
los trabajadores de Latinoamérica
tengan su propia organización
sindical independiente, y las
bases mínimas expuestas
precedentemente formen parte
de su programa, recién
entonces las masas obreras del
continente tendrán una
bandera propia para la lucha
por los objetivos comunes, bajo
el símbolo del trabajo,
de la paz, y de la confraternidad
obrera y americana.
EL
FRACASO DE LA CONFERENCIA DE
LIMA
La
farsa de Lima ha llegado a su
fin. Como los malos cómicos
de la lengua, despojados de
sus caretas, marchan los integrantes
de la farándula hacia
las antesalas de sus patrones
para prestarles cuentas de sus
dólares, sus rublos y
sus fracasos. Toda nuestra América,
esta América que despierta
y se dispone a forjar su propio
destino en la paz y la dignificación
del trabajo, al margen, lo mismo
de Wall Street que de Moscú,
desenmascarando con la misma
energía a Lombardo Toledano
que a Romualdi, los ve partir
con su gesto de alivio y la
satisfacción de la victoria.
El fracaso de Lima es el triunfo
de América y de sus masas
laboriosas. Y es el triunfo
de América, porque expresa
la mayoría de edad de
sus trabajadores organizados,
dueños finalmente de
sus propias concepciones de
la vida y de los caminos que
los llevan al bienestar, que
nada tienen de común
con los que señalan el
imperialismo deformador y absorvente
o la dictadura brutal del comunismo.
Los trabajadores de América
hemos roturado nuestros propios
caminos, consonantes con nuestra
índole, nuestra realidad
y nuestras
aspiraciones.
Al margen de la esclavitud económica
que agita Wall Street y al margen
de esclavitud política
que señala Moscú.
QUE
SE BUSCA EN LIMA
El
objetivo real del llamado Congreso
Obrero de Lima, no era otro
que, el de atar a los organismos
falsamente obreros y efectivamente
al servicio de los grandes capitalistas
de Wall Street a todo el movimiento
americano. Serafino Romualdi
y la Federación Americana
del Trabajo formaron la vanguardia
de esa legión de entregadores
que luchan por despojar de su
contenido y de su espíritu
nacional progresista a nuestras
organizaciones laboriosas.
Se
ocultaron bajo el disfraz, el
del anticomunismo, capitalizando
así el repudio generalizado
que los totalitarios de izquierda
despiertan en nuestros trabajadores
organizados. La maniobra era
evidente. Se pretendía
plantear a nuestros trabajadores
el dilema de optar entre Moscú
o Wall Street, como las dos
puertas únicas para el
movimiento progresivo y la solución
de los problemas económico-sociales
de los trabajadores de América.
Y como la puerta que abre el
comunismo ha sido identificada
ya por los obreros americanos,
como una trampa hacia la negación
de toda condición humana,
de todo valor tradicional y
moral y de todo derecho de los
productores, Romualdi, la FAT
y Haya de la Torre, pretendieron
abrirnos la puerta de Wall Street,
la de los intereses imperialistas,
la de la esclavitud económica,
la de la entrega de cada una
de nuestras naciones y todas
juntas a un capitalismo sin
entrañas, tan negatorio,
tan antiamericano y tan esclavizador,
como el de los zares rojos de
Moscú. La mayoría
de edad de las grandes masas
laboriosas argentinas es el
fenómeno nuevo que caracteriza
este instante de la vida continental.
Es un hecho histórico
que ignoran los extremistas,
y que los llevó al fracaso
de Lima después de haberlos
llevado al desastre en nuestro
país. Es inútil
que los lacayos de Wall Street
y Moscú a turno o mancomunados
e insensibles a este fenómeno
de madurez nacional porque están
al margen de la vida, y la lucha
de los trabajadores latinoamericanos,
lo nieguen empecinadamente.
Las masas laboriosas argentinas
han despertado y establecido
su mayoría de edad, proclamándose
forjadoras de su propio destino
y resultando, en el cuadro del
movimiento obrero de los países
de nuestra América, el
factor de emulación por
excelencia. Nuestra revolución
laboriosa y sus conquistas progresivas
de justicia social, revasó
nuestras fronteras, iluminando
con su despertar los intereses
esenciales de todos loe sectores
americanos, donde los hombres
que trabajan buscaban los caminos
de ni propia liberación.
Fuimos, aun sin proponer loe
logros y por gravitación
de la verdad que alentaban nuestro
movimiento, el norte buscado
por los que sufren en el Continente
la opresión de las oligarquías
nacionales, la explotación
del capitalismo foráneo
e insanable y la presión
del comunismo negatorio y esclavizados
Nuestro
ejemplo y nuestro despertar
a una realidad laboriosa, específicamente
americana, que sabe lo que quiere,
cómo lograrlo y cómo
sostenerlo, fue el ejemplo aleccionador...
Los grandes sectores laboriosos
del continente tomaron conciencia
de sus propios derechos, de
sus propias modalidades y de
sus propias posibilidades de
luchar por una justicia social
que nada tiene de común
con la dictadura del comunismo,
ni tiene nada de común
con la falsa democracia del
imperialismo.
El
proletariado argentino dictó
a sus hermanos de América
una lección que ya nadie
puede borrar. El 17 de octubre
expresó su mayoría
de edad, y su repudio por las
falsas tutelas que lo habían
llevado, de fracaso en fracaso,
de esperanza en esperanza, a
la impotencia política,
a la miseria económica
y a la negación nacional.
El 24 de febrero dijo por la
voz de las urnas limpias y dignas,
cuál era su voluntad,
y cómo comprendía
la hora mundial. Había
encontrado su camino, y estaba
decidido de una manera terminante
a establecer una nueva etapa
en su historia como pueblo y
como Nación, modificando
el punto de apoyo de la balanza
que establece la correlación
de las fuerzas sociales.
Los
Derechos del Hombre encontraron
su versión de actualidad
militante y activa en las nuevas
condiciones generales del mundo
y sus problemas sociales, en
los Derechos del Trabajador.
Esta lección argentina
ha sido comprendida en todo
el Continente. El fracaso de
la farsa de Lima, es la demostración
del hondo eco que encontró
y mantiene en el movimiento
de los obreros organizados en
toda América.
Sólo
los miopes o los lacayos de
cualquier imperialismo blanco,
rojo y azul -todos igualmente
repudiables- no logran comprender
aún las razones de ese
fracaso. La revolución
popular argentina que en las
fronteras nacionales se llama
peronismo, y que es para el
continente el movimiento progresista
de liberación y reafirmación
nacional ante todos los imperialismos,
fue el factor esencial para
que Lima, preparada como escenario
de la victoria de los entregadores,
fuera el teatro de su fracaso
definitivo y general. Es una
victoria de los trabajadores
argentinos, unidos en una gran
central obrera y de la política
social que expresa nuestra actualidad
tan carente de promesas vacías
como de realizaciones concretas
y permanentes.
Este
hecho trascendental para nosotros
y para los pueblos hermanos
en el destino común,
se apoya en tres aspectos esenciales
de la revolución popular:
el económico, el político
y el continental. Y su definición
es imprescindible para que se
comprenda y se valore su gravitación.
En síntesis, se puede
expresar así:
1.
En lo económico-social,
el peronismo, es el movimiento
rei-vindicador y popular que
se proyecta hacia la superación
de las viejas relaciones entre
el trabajo y el capital: modificándolas
por la humanización del
primero y la dignificación
del segundo, a través
de una política de justicia
social que se apoya en una economía
de abundancia, mediante la explotación
de todas las fuentes de riqueza
mantenidas hasta ahora en un
carácter potencial. Para
ello se legisló, y se
está multiplicando las
fuentes de energía, el
transporte, las fuerzas laborales,
los regadíos, etc., creando
nuevas fuentes de trabajo y
multiplicando el valor económico
de la producción, cuya
distribución equitativa
y justa está prevista
por una legislación adecuada
a la época y a las mejores
conquistas de los trabajadores.
La
nacionalización de las
grandes compañías
extranjeras (FFCC teléfonos
y puertos), ya han sido nacionalizados:
la reforma agraria, haciendo
de la tierra un bien de trabajo
en vez de un bien de renta (el
Banco de la Nación ya
ha entregado a los colonos más
de 6.000 hectáreas),
y la industrialización
del país (se inauguran
diques, se construyen refinerías,
se explotan minas), apoyada
la creación de un gran
mercado interno, multiplicando
la capacidad adquisitiva, es
decir el bienestar del pueblo
argentino.
2.
En lo político nuestra
revolución implica, la
más amplia participación
popular en los grandes problemas
de la ordenación nacional.
Las nuevas fuerzas sociales
puestas en marcha por el peronismo,
han barrido terminantemente
con los caudillos sin principios
ni más representación
que los intereses de las empresas
imperialistas y la oligarquía
contumaz. Han desenmascarado
las maniobras comunistas que
desviaban la acción de
los trabajadores hacia objetivos
ajenos a su -vida concreta,
sus reivindicaciones específicas
y su bienestar. Esta gigantesca
participación nacional,
primer gran frente unido racional
en todo el continente, revolucionó
el distanciamiento entre las
direcciones de los viejos partidos
y sus bases populares, creando
este gran movimiento nacional
progresista que involucra trabajadores,
profesionales, estudiantes,
comerciantes honestos, industriales
activos, labradores e intelectuales,
formidable palanca que labra
los senderos de nuestra liberación
nacional fundamento de la liberación
de toda América.
3.
Tiene nuestra Revolución
popular, en sus relaciones con
los pueblos de América,
la raíz de fraternidad
que deriva de la identidad de
origen, la identidad de historia,
la identidad de ideales de autodeterminación
y la identidad de destinos de
este continente que llega a
su mayoría de edad en
un mundo dividido y convulsionado.
Esta fraternidad se apoya en
la amistad histórica
y tradicional, en la comunidad
de intereses, en la diversidad
de producción y en las
condiciones ideales de complementación
de nuestras economías.
Considera nuestra Revolución
popular, y lo demuestra con
sus tratados y convenios últimamente
firmados, que la grandeza y
esplendor de una Nación
americana es razón determinante
y categórica de grandeza
y esplendor para todas las demás.
El "todo los une nada los
separa", es una realidad
económica, política,
social, y condición básica
de la felicidad de nuestro porvenir.
Condición que tenemos
el deber de defender contra
los intrigantes de derecha al
servicio del imperialismo, y
contra los totalitarios de izquierda
al servicio del comunismo. Nuestra
Revolución nacionalmente
peronista y popular, continentalmente
fraternal y solidaria, e internacionalmente
pacifista y cooperadora con
todos los pueblos devastados
y sufridores, está indisolublemente
ligada al porvenir de América
y a la Paz del mundo; unida
a los hermanos del continente
derrotó en Lima a los
agentes de la reacción
y al imperialismo, por su propia
gravitación y por la
gravitud de su americanismo.
Esta historia que nos enorgullece
y que compartimos con todos
los trabajadores emancipados
de América no será
la última. Aspiramos
fraternalmente a librar y ganar
en el orden continental la batalla
de la producción, la
batalla de la dignificación
del trabajo en toda su extensión,
la batalla de la educación
que ya hemos ganado aquí,
abriendo las puertas de las
universidades a todo el pueblo,
la batalla de la buena vecindad
y el respeto mutuo, la batalla
de la salud y del bienestar
popular y sobre todo, la batalla
de la paz. Para ello mantenemos
como un ejemplo nuestra posición.
Ninguna complicidad con el imperialismo
de Wall Street y sus agentes
de cualquier procedencia. Ninguna
transigencia con el totalitarismo
de Moscú negador de todos
los derechos laboriosos. Por
una América próspera
e independiente, ejemplo de
paz, de trabajo, y de prosperidad
para el mundo convulsionado.
....................
SEGUNDO
DOCUMENTO
REDENCIÓN
Órgano
del Sindicato Profesional de
la Industria Gráfica
Santiago
de Chile
AÑO
V - 1 de mayo de 1952
N° 16
LA
POSICIÓN DEL COMITÉ
DE UNIDAD SINDICAL
LATINOAMERICANA
ES NETAMENTE AUTÓNOMA
DE
CENTRALES OBRERAS DE AMERICA
O DE GOBIERNOS
Somos
los trabajadores auténticos
que no estamos ni estaremos
jamás supeditados a partidos,
sectas, ni gobiernos, sean éstos
nacionales y menos extranjeros.
La
unidad en la acción sindical
es nuestro lema, pese a la grita
destemplada de nuestros gratuitos
detractores.
La
época preelectoral que
atraviesa nuestro país,
afiebrada y confusa, ha permitido
que el diario La Nación,
haya dado un golpe noticioso
absolutamente carente de veracidad,
sobre el Comité de Unidad
Sindical Latinoamericano.
Un
corresponsal del vecino puerto
de Valparaíso, tergiversó
en forma malévola e indigna
de un verdadero periodista,
la relación de la reunión
de los dirigentes que en representación
de sus bases concurrieron a
Asunción, República
del Paraguay, al Congreso de
unidad sindical y que en esta
oportunidad dieron forma oficial
al Sub Comité Nacional.
Este
señor desconocido, que
captó de segunda mano
el curso de la reunión
constitutiva del 22 de marzo,
hace aparecer a los como dirigentes
como dirigentes ibañistas
o como satélites de la
central obrera argentina.
El
SPIGS ha participado y sigue
haciéndolo en este orgasmo,
porque comulga absolutamente
con los principios netamente
sindicalistas que se ha dado
y que fueron la libre y soberana
determinación de la Conferencia
de Asunción de los 19
países participantes.
Se
ha enviado a la Nación,
diario que en forma profusa
ha pretendido sin lograrlo,
crear un ambiente hostil a este
movimiento sindical, amarrándolo
a la campaña que contra
determinado candidato político
a la presidencia sostiene, aclaraciones
que, aunque se ha invocado la
Ley de Imprenta, no ha publicado.
Solo
Noticias Gráficas"
de la Capital el sábado
29 de marzo publica la aclaración
oficial que la Confederación
de Sindicatos de Chile, central
que pertenece al Comité
Nacional, hace en forma categórica.
Dice en una de las partes: "Es
absolutamente falso que se esté
apoyando candidatura alguna,
como también ¿es
falso y tendencioso que el que
dirigentes de las organizaciones
que acudieran el sábado
a Viña del Mar sean dirigentes
ibañistas, ni tampoco
de ningún partido político.
Igualmente
es errónea la información
en la que se pretende hacer
aparecer al movimiento sindical
chileno amarrado al gobierno
o la política del señor
Perón. La Conferencia
Sindical de Asunción
fue esencialmente sindical,
antitotalitaria y libre el sentido
democrático en toda la
extensión de la palabra
y sobre todo sin interferencia
de ninguna especie. Si esto
hubiese acontecido la delegación
chilena habría sido la
primera en denunciarlo.
La
nota periodística que
transcribimos, finalmente hace
mención a los párrafos
del Manifiesto, aparecido el
8 de abril , concluyendo "Libres
y Soberanos, autónomos
en sus decisiones, los sindicatos
de América, no deben
someterse a ningún imperialismo,
luchado por cristalizar el ideario
de constituir una auténtica
unidad latinoamericana
..............................
TERCER
DOCUMENTO
UNIDAD
SINDICAL
Órgano
oficial de la Confederación
Nacional de Sindicatos
(Adherida
a la Agrupación de Trabajadores
Latinoamericanos Sindicalistas)
Por
un Chile Grande: Socialmente
Justo Económicamente
Libre
Por
un Chile Grande: Políticamente
Soberano bajo la Bandera del
Gremialismo
Santo
Domingo 1701, Santiago de Chile
AÑO
I - 3 de mayo de 1953 - N°
3
ATENCIÓN
TRABAJADORES DEL TRANSPORTE
AGRUPACIÓN
DE TRABAJADORES LATINOAMERICANOS
SINDICALISTAS
-ATLAS-, CONFEDERACIÓN
NACIONAL DE SINDICATOS DE CHILE
MUY
ESTIMADOS COMPAÑEROS:
El
Comité Ejecutivo de ATLAS
deliberó en sus sesiones
del mes de enero sobre los problemas
del transporte, que en general
afectan a los países
de América Latina en
relación con los intereses
del proletariado.
En
dichas reuniones surgió
entre otras iniciativas, la
de convocar en el futuro a un
Congreso Latinoamericano, para
discutir la materia y buscar
soluciones a los problemas existentes,
hallándose representados
en dichas sesiones todos los
Comités Nacionales de
ATLAS.
Está
comprendido en el programa de
ATLAS prestar toda su atención
a los problemas continentales
que afectan al proletariado
en materia económica
y social, tanto por razones
de principio manifestadas en
su declaración constitutiva,
como por el pensamiento de los
componentes del organismo. Consecuentes
con tal finalidad, en breve
recibirán el plan de
Asistencia Técnica que
el Comité Ejecutivo ofrece
a todas sus filiales.
La
exacta interpretación
de los viejos anhelos del proletariado
latinoamericano, y la elección
de lo» mejores medios
por vía constructiva,
tienen sin embargo sus oponentes.
Las
fuerzas del capitalismo internacional,
y las del imperialismo no actúan
más en luchas frontales
en estos asuntos, pues sus propósitos
son demasiado conocidos por
el pueblo; ahora hacen mover
resortes de segunda y tercera
mano. La estrategia se ha vuelto
sutil e inesperada para los
desprevenidos. La causa del
privilegio está utilizando
gente y entidades que aún
mantienen a salvo algún
caudal de popularidad; y cuando
de más izquierdistas
alardean, más cotizados
son sus servicios.
En
el presente caso aludiremos
a la Federación Internacional
de los Obreros del Transporte.
Este Organismo, con sede en
Londres, exterioriza su disgusto
por lo que hagamos los latinoamericanos
en Latinoamérica con
nuestros transportes. Ve con
muy malos presagios que de llevarse
a cabo el proyectado Congreso,
se realizaría nada menos
que en Argentina, donde la nacionalización
de los ferrocarriles ingleses
y la creación de la Flota
Mercante Nacional por el General
Perón, es un ejemplo
que cundiría en el resto
del Continente.
Apenas
comenzamos a consolidar la conveniencia
de una reunión con dicho
objeto, lo que aún no
ha sido decidido, aquél
organismo de la Metrópoli
mundial de los accionistas del
transporte, se apresuró
a despachar circulares aéreas,
advirtiendo los peligros que
correrían los obreros
latinoamericanos yendo a Buenos
Aires, "donde impera el
terror".
Hasta
hoy no habíamos observado
tamaño interés
en agredir con epítetos
y amenazas contra las conferencias
internacionales que se realizan
en Argentina, por docenas al
año sobre variados asuntos
y de puertas abiertas. Pero
ésta, precisamente sobre
el transporte de América
Latina, convocada por ATLAS
y en este país, no podía
menos que irritar a los abogados
de la parasitaria City de los
dividendos coloniales. Ya los
esperábamos.
La
lucha contra el imperialismo
y el capitalismo, nos tiene
habituados a ver surgir defensores
oficiosos del privilegio en
todos los campos, inclusive
el sindical. No nos interesa
el organismo autor material
de la circular dictada de arriba,
sino que denunciamos una vez
más los tentáculos
de que se valen los mandamás
del gran capital internacional.
Quedan
ustedes autorizados para dar
a esta circular la difusión
que crean conveniente.
Sin otro particular por el momento,
los saludo muy atte.
"Los
Trabajadores Latinoamericanos
en pos de su Liberación".
José
G. Espejo Secretario General
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