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ENTREVISTA
 
Carlos Alberto Abuin: Frente al golpe uriburista, la reafirmación yrigoyenista de un adolescente

Carlos Alberto Abuin nació en Buenos Aires e1 15 de abril de 1916. Desde los dos años, cuando se trasladó a Lomas de Zamora con sus padres, y hasta el presente, es vecino de Banfield.

Afiliado al radicalismo desde 1934, militante de este partido desde entonces, ex concejal en 1973 –cuyo mandato fuera interrumpido por el advenimiento del golpe militar de 1976-. Abuin ha tenido una larga trayectoria dentro de la vida de la Unión Cívica Radica ocupando distintos cargos partidarios. Por otra par durante sus 43 años como trabajador ferroviario, fue participante y testigo fiel de la efervescencia político gremial de aquella época. El no es solo un protagonista del siglo XX que puede dar cuenta de aquellos años, sino un agudo observador de la realidad, contemporáneo a personajes y hechos que ya son historia.

Llegamos a Abuin, quien sigue viviendo en la modesta casa Banfield que habita desde hace cincuenta años, a través de sus propios correligionarios, a quienes habitualmente frecuentamos por nuestra prá yctica profesional.

Fueron ellos quienes nos refirieron acerca de su persona y el valor histórico de su testimonio, para integrarlo en el presente volumen.

Abuin ¿Que es lo que lo lleva a militar en el radicalismo?

Como es sabido, el seis de setiembre de 1930 se produce la revolución encabezada por el General Félix Uriburu que derroca al presidente constitucional Hipólito Yrigoyen.

Por ese entonces, yo cursaba el primer año del colegio secundario Escuela de Comercio N° 1 que estaba ubicada en la calle Martín García 874, entre Avenida. Montes de Oca e Isabel la Católica, a unas cuadras de Plaza Constitución.

Recuerdo que aquel día llegué a Plaza a las 12.30 horas, y me enteré de que se estaba produciendo una revolución. Por ese entonces Hipólito Yrigoyen vivía en un modesto departamento en la calle Lima Este y Bernardo de Irigoyen, justo al lado de la librería La Preferida, a media cuadra de la estación del ferrocarril.

Quedó marcado en mí para siempre, lo que vi cuando llegué Lima, en la esquina donde vivía el hasta entonces presidente, gritando consignas en contra de Yrigoyen, varios individuos sacaban otros objetos personales y los quemaban en aquella esquina.

¿Qué sintó en aquel momento?

A pesar de mis catorce años, sentí mucha bronca y mucho dolor por aquel episodio que pude presenciar.

Aunque mi padre era español y no ten a ideas políticas, fue importante para mí lo que se contaba en mi casa.

Mi padre contaba que a su trabajo asistía el secretario privado Yrigoyen, Vicente Scarlatto, y por él sabíamos, entre otras cosas, que Yrigoyen donaba su sueldo a la Sociedad de Beneficencia. Este, y otros relatos hicieron que yo sintiera un profundo respeto por él. Tanto es así que apenas cumplí los 18 años, en el año 1934, me afilié a Radical de Lomas de Zamora.

¿Qué otras influencias recibió en aquella época que determinaron su condición de radical?

En el año 1935 se funda en la ciudad de Buenos Aires la agrupación FORJA, que significaba Fuerza de Orientación Radical de la Jóven Argentina. Este era un grupo de intelectuales de fuerte carácter yrigoyenista, cuyos integrantes m

ás destacados eran Arturo Jauretche, Sacalabrini Ortiz, Homero Manzi, Emir Mercader, Luis Dellepiane, Gabriel Dal Maso. Este grupo se reunía en un subsuelo de la calle Lavalle en Capital Federal, donde yo asistía, y allí es donde tuve la oportunidad de escuchar a varios de ellos.

La verdad es que yo tenía simpatía por este grupo de radicales...

Que luego tomaron diferentes caminos...

Es verdad. Después de la revolución de 1944, y con el advenimiento Juan Domingo Perón, Arturo Jauretche, Scalabrini Ortiz, Homero Manzi, se sumaron al peronismo.

¿Que pasaba por aquellos años?

En esa época el dirigente más destacado de Lomas de Zamora era el doctor Juan Garona, que pertenecía al sector Unidad que por entonces conducía al radicalismo local.

Por muchos años fue presidente del comité de la Provincia Aires el Ingeniero Ernesto Boatti, dirigente del Distrito de Morón, de la misma orientación dentro del partido.

En el año 1936 o 37 conocí al Dr. Oscar Alende, que era médico del Club Banfield. Yo jugaba al fútbol en la reserva del Club Banfield, cuando en un partido con Boca Juniors en la vieja cancha de Huracán, con tribunas de madera, pretendía hacer una chilena, pero caí al suelo y me fracturé a la altura del codo.

Me llevaron en auto al consultorio del Dr. Alende, en la calle Maipú y Talcahuano de Banfield. Y así fue como lo conocí.

Conversando con él me comentó que era oriundo de Maipú, una ciudad cercana a Mar del Plata, y que había venido con su familia a Banfield desde que su padre, inspector de escuela, fuera trasladado Lomas de Zamora.

Como me dijo que era militante del radicalismo, yo me identifiqué afiliado de la U.C.R. desde el año 1934.

Así fue que en charla de correligionarios, me comentó que en esos años le habían ofrecido la candidatura a concejal, pero que no había aceptado por discrepancias con el sector Unidad.

Posteriormente, en el año 1937 o 38 durante la Guerra Civil Española, éramos contrarios al General Francisco Franco y partidarios de la República Esspañola, fundamos en Banfield, en un viejo chalet semiabandonado, ubicado en la calle Acevedo entre Rodríguez Peæa y Vieytes, un ateneo de ayuda al pueblo español. El Dr. Alende era el presidente, el dirigente del partido comunista, doctor Paolucci, era el vicepresidente, y el doctor Adrían Boffi, también del radicalismo, el secretario.

En el año 1939 cuando terminó la guerra en España, nos fuimos del viejo chalet. Pero a media cuadra del mismo, antes de llegar a la calle Vieytez, alquilamos dos habitaciones de una casa grande y allí comenzó a funcionar el Ateneo Mariano Moreno de la Unión Cívica Radical.

Por esos años Lomas de Zamora era gobernada por los conservadores, que siempre triunfaban por el enorme fraude que se cometía en las elecciones.

Recuerdos de la infamia

Usted fue sin duda testigo de “la década infame”...

Yo puedo decir que viví en carne propia el fraude electoral de los conservadores. En la elección realizada el 7 de diciembre de 1941 en la Provincia de Buenos Aires. Fue justamente el mismo día en que los japoneses atacaron Pearl Harbour, episodio que marcó el comienzo de la Segunda Guerra Mundial.

Recuerdo que se elegía Gobernador y Vice, diputados y senadores. El Radicalismo llevaba como candidatos a los Doctores Obdulio Siri y Suarez, y a Crisólogo Larralde como senador. Los conservadores llevaba la fórmula Rodolfo Moreno -Díaz.

La elección que me tocó controlar fue en la escuela N° 15, ubicada en ese entonces en la calle Vieytes entre José María Pena y Almafuerte; el presidente de mesa era el escribano Bello y tres fiscales, uno del partido conservador, otro del socialismo y yo de la UCR. Antes de comenzar la elección el presidente nos dijo que él tenía orden superior de que los fiscales no podían firmar los sobres, solamente los firmaría él. Nosotros el día anterior nos habíamos reunido en el Ateneo Mariano Moreno con el Dr. Alende, quien ya nos había anticipado que la elección iba a ser un fraude y que nuestros fiscales tratáramos de discutir ni enfrentarnos

Efectivamente los ciudadanos votaron en forma normal, y a las 18, el presidente cerró la urna. En ese tiempo no se hacía el recuento en el mismo lugar del acto eleccionario. Nos invitó a que lo acompañáramos en una camioneta a la municipalidad de Lomas de Zamora. Se la entregó a unas personas con la presencia de la policía y cuando preguntamos por la presencia de nuestros fiscales generales, a los empujones nos dijeron que nos retiráramos.

Y como terminó ... ?

Al otro día, nos enteramos por los diarios que habían ganado ellos.

Militante de la democracia

La década del 30 debe haber sido determinante en su vida, el comienzo de su militancia política, su ingreso como trabajador ferroviario...

Ingresé en 1936 como pinche al Ferrocarril del Sud, que después de la nacionalización pasa a ser Gral. Roca. Estuve 11 años, estando los trenes en manos de los ingleses. Recuerdo que era una época difícil para conseguir trabajo, por la situación económica...

Comencé en la Estación Mercado Central de frutos del país, que estaba a cinco cuadras de la Estación Avellaneda, a media cuadra de Pavón y Mitre.

La actividad allí era impresionante. Llegaban trenes con treinta y hasta cuarenta vagones repletos de cereales, cueros, lanas. Un tren a la mañana(del Sud) y otro a la tarde (del Oeste)

¿Cómo vivió usted la nacionalización del ferrocarril, hasta entonces en manos de los ingleses?

Eso fue en el año 1947. Por esos tiempos, todos estábamos con la nacionalización del ferrocarril. Con los ingleses, los salarios de los trabajadores eran bajísimos, y creíamos que con la nacionalización se iba solucionar. Por otra parte, había toda una efervescencia que tenía que ver con el arribo del peronismo al poder.

De todas maneras, los ferrocarriles habían sido entregados a los ingleses en 1907 por cuarenta años, o sea que en ese año estaba expirando el contrato. Yo no recuerdo bien, pero creo que en ésa época, se discutía que Perón hubiera pagado mucho dinero por la restitución de los ferrocarriles a manos del Estado. Se hablaba de una cifra millonaria, que ahora al paso de los años no recuerdo, y que, según se decía no correspondía pagar.

Generalmente se toma al ferrocarril como uno de los ámbitos de trabajo más politizados, sobre todo en la época que a usted le tocó vivir de adentro. ¿Cómo vivió usted. esa situación, en calidad de trabajador ferroviario y militante radical?

Yo siempre respeté mucho mi ámbito laboral y la posibilidad de convivir con gente de otras ideas políticas diferentes a la mía. Y en consecuencia me molestaba mucho la persecución política del peronismo. A mi no me lo contaron. Yo lo viví.

Si bien, como usted señala, fueron paralelos, yo nunca mezclé mi actividad gremial con la militancia partidaria.

Recuerdo que en el añoo 1957 en las elecciones gremiales resultó electo Antonio Scippione, un radical de Olavarría como secretario general de la Unión Ferroviaria Central.

Desde su lugar fue identificando y convocando a todos los afines, por lo menos no peronistas de todas las seccionales.

Fue así que me convocaron a integrar una lista no peronista en la seccional Buenos Aires Roca (correspondiente a la Estación Constitución) y allí fui electo Secretario de la Comisión Ejecutiva.

Yo era radical, y eso lo sabían todos, pero mi convicción desde el principio fue trabajar por los ferroviarios, no hacer política partidista. No podía permitirme hacer lo mismo que yo reprobaba y que cercenaba la libertad de pensamiento. Tenía en cuenta que no podía hacer lo mismo que los peronistas.

¿Usted tiene sentimientos antiperonistas?

Eso es una cuestión que quiero aclarar. Mi antiperonismo está basado en mi condición de partidario acérrimo de la democracia. Yo jamás fui “gorila”. Yo reprobé toda mi vida los métodos antidemocráticos que nadie puede desconocer que tiene el peronismo. Los peronistas jamás permitieron participación de las minorías, como no la siguen permitiendo en el presente.

Creo que en los años 51 y 52 fueron los peores años de la persecución ideológica del peronismo, por lo menos lo que a mí me tocó vivir. De los 120 trabajadores de la oficina de control trenes de Constitución, que trabajaba por esos años, aproximadamente ochenta eran peronistas. Los otros 40 se distribuían entre radicales, socialistas, comunistas. Todos estábamos identificados políticamente. Había un tipo que tenía una lista donde figurábamos todos los que no éramos peronistas. Y a pesar que a mí nunca me molestaron, me consta que otros compañeros eran perseguidos, y muchos fueron dejados cesantes.

Si hasta recuerdo el día que murió Eva, nos obligaron a todos a ir con corbata negra. Y también me acuerdo que a uno de los jefes que había ido con corbata de otro color, lo obligaron a ir a comprar una negra.

Abuin, a pesar de su perfil bajo, advierto que usted ha atravesado el siglo pasado siendo testigo privilegiado, cuando no actor, de los hechos más importantes de la vida política del país...

Es que imagínese que llevo 71 años de afiliado a la U.C.R., de participar.

Ya desde el año 40 acompañé como modesto afiliado la creación del movimiento revisionista dentro del partido, que lideraron Ricardo Balbín, Oscar Alende, Alejandro H. Leloir, Martinez Guerrero, Salvador Cetrá, entre otros. La idea de esta corriente era disputarle la conducción del Comité de la provincia de Buenos Aires a “los unionistas”, que lo ostentaban desde hacía ya muchos años. En ese tiempo se decía que ellos tenían una forma de ejercer el poder parecido a los conservadores que, precisamente, el radicalismo combatía.

De todas maneras, este movimiento de carácter principista, fue disuelto en el año 1944. Después de la revolución del 4 de junio de 1943, que derrocó al presidente Castillo, Juan Domingo Perón -quien también había participado- fue nombrado Secretario de Trabajo y Previsión y posteriormente Presidente de la Nación.

Como Perón quería ser presidente, intentó hacerlo acercándose a dirigentes del Radicalismo, pero como no tuvo éxito, nombró interventor de la Provincia de Buenos Aires al Dr. Juan Atilio Bramuglia, que era del partido socialista y en esos momentos era asesor jurídico de la institución gremial Unión Ferroviaria. Como este tenía la orden de formar un partido político en esos días convocó a la mesa directiva del Movimiento Revisionista y convenció a los doctores Salvador Cetrá y Alejandro Leloir, quienes se incorporaron al partido oficialista.

Ante esta situación, los demás integrantes, Ricardo Balbín, Martínez Guerrero, Oscar Alende y otros disolvieron al Movimiento Revisionista

Y que pas después?

En el año 1945 en la Provincia de Buenos Aires, se funda el de Intransigencia y Renovaci n. Sus impulsores fueron Ricardo Moisés Lebensohn, Cris logo Larralde, Oscar Alende, entre otros.

En Lomas de Zamora este grupo lo integraban Alfredo Camarlinghi, Anastasio Perez Velez, Raœl Copello, Osvaldo Arrupe, entre Yo participaba como modesto dirigente, y durante los aæos nuestra intenci n fue siempre la misma: tratar de conseguir del radicalismo de Lomas de Zamora que seguía en manos del Garona, perteneciente a los unionistas , como lo llamÆbamos

Tiempo de ruptura

Usted vivió en forma muy cercana la ruptura del radicalismo…

Vea. En el año 1955, se produce la Revolución Libertadora, y el nuevo gobierno que nombró una Junta Consultiva que la presidía el vicealmirante Isaac Rojas, y el radicalismo nombra para acompañarlo a Oscar Alende y López Serott, y un dirigente cuyo nombre no recuerdo del sector Intransigente del grupo del sabattinismo de Córdoba.

Yo recuerdo que hasta esa fecha, el Doctor Oscar Alende, había sido diputado provincial, posteriormente, después de 1950 Diputado Nacional y Presidente del Bloque de la U.C.R. Hasta ese momento, tanto en su discurso como en su comportamiento, era un acérrimo opositor al peronismo.

Al decir hasta ese momento, creo entender que hubo un cambio de actitud en Alende...

No solamente él. En el año 1956, los radicales fuimos convocados a un acto en el Luna Park.

...Y allí estuvo Abuin una vez más presente...

Sí. Por ese entonces, Arturo Frondizi era presidente del Comité del radicalismo. Cuando él y Alende hicieron uso de la palabra, no podía salir de mi sorpresa: prácticamente hicieron el elogio. Pronto me dí cuenta de lo que Frondizi estaba buscando: él sabía que el gobierno de la revolución tenía que llamar a elecciones y también claro que, tanto Aramburu como Rojas iban a proscribir al peronismo, por lo que empezaba a abonar el terreno para ganarse adeptos.

Además, sabía que el candidato a presidente por el radicalismo, iba a ser Ricardo Balbín. Entonces, hizo una serie de maniobras convocando a la Convención en la Provincia de Tucumán, en la que logró que se lo eligiera como el futuro candidato del Radicalismo.

En el partido había unas críticas muy grandes por la actitud de Frondizi y Alende. Yo recuerdo que éste último nunca convocó a una reunión para discutir la situación del radicalismo.

En ese clima llegamos al 31 de enero de 1957, fecha en que Crisólogo Larralde, que era Presidente del Comité de la Provincia de Buenos Aires pronunció un histórico discurso y a partir de ese día, se divide la Unión Cívica Radical. Por un lado los partidarios de Ricardo Balbín, Crisólogo Larralde, Eduardo Sanmartino y tantos otros, que formaron la Unión Cívica Radical del Pueblo, mientras que los partidarios de Frondizi y Alende se aglutinaron en la Unión Cívica Radical Intransigente.

También recuerdo que en esos días álgidos, en el radicalismo de Lomas de Zamora, para saber a fondo quienes apoyaban a uno u otro, se convocó a una asamblea en un local de la calle Boedo. Allí concurrieron los que estaban a favor de Balbín y los que seguían a Frondizi.

Por el sector balbinista, hablaron Anastasio Perez Velez, Alfredo Camarlinghi, Raúl y Norberto Copello.

Cuando estaba hablando Oscar Alende por el sector de Frondizi, sonó un tiro de revolver y entre gritos, trompadas y fuertes acusaciones, se disolvió la asamblea.

Fueron momentos realmente difíciles. De todas maneras, la movida de Alende y Frondizi fue positiva para ellos...

Está usted en lo cierto: Finalmente, Frondizi fue elegido presidente y Oscar Alende gobernador de la provincia de Buenos Aires.

Espíritu de cambio

Por lo que me relata, a través de todos estos años, usted acompaño todos los movimientos de renovación que se gestaron dentro estructura de su partido...

Si, ahora que lo dice, es cierto. Y eso no fue todo. A partir de 1972 se inició un proceso de renovación de la U.C.R. liderado por Raúl Alfonsí, quien pretendía disputarle a don Ricardo Balbín la presidencia del Comité Nacional, que ejercía hacía 12 años. Abortadas que fueron esas pretensiones, Alfonsín y sus seguidores formaron el Movimiento de Renovación y Cambio, que yo junto con otros dirigentes decidimos acompañar, -entendiendo que el partido necesitaba una renovación dirigencial como la que representaba quien años más tarde llegaría a ser presidente.

Finalmente, Abuin, al correr del tiempo, y pudiendo tener la distancia histórica para analizar su propia vida, cree que volvería a transitar por las mismas sendas?

Mi objetivo tanto en mi vida política como en mi trabajo y mi participación en el gremio ferroviario, fue solamente hacer las cosas correctas, mantener la conducta en las acciones, para beneficio de mis correligionarios, de la sociedad. Esto es lo que ha regido mi vida en todos los órdenes. En este sentido estoy satisfecho.

Nunca fui obsecuente de nadie y siempre me manejé con mis convicciones. Ni más ni menos.

Agosto 2005

 
Por Daniel Parcero
danielparcero@hotmail.com
 
Presentación

Fuimos al rescate de un puñado de personas quienes, desde temprana juventud y desde estos rincones de la zona sur del conurbano, por donde nos desempeñamos profesionalmente, abrazaron la militancia política de la cual, de una u otro no se apartaran hasta nuestros días, y cuyos apellidos dejado ser noticia, habiéndose incorporado a la historia.

Una historia que se escribió con su protagonismo y que siempre los recuerda.

Este es nuestro homenaje a su perseverancia en la construcción del destino nacional, y como aporte a las nuevas generaciones.

Dedicatoria

A la memoria del infatigable militante sindical, compañero Avelino Fernández, quien falleciera días después que acordáramos la entrevista, que por ese lamentable motivo no pudo concretarse .

“Abrazar causas nobles es abrazar hombres”

Prólogo

Vivir como militantes

Por Fernando “Chino” Navarro - Diputado Provincial - Frente para la Victoria

¿Qué tienen de común en común 15 personas cuyas historias que rescata Daniel Parcero en éste libro? : Su condición de militantes.

Desde experiencias, concepciones, prácticas e ideales diferentes, el relato nos permite acercarnos a la militancia política contemporánea desde la voz de protagonistas destacados, y en todos los casos, Daniel Parcero y sus colaboradores, consiguen que los testimonios no estén contaminados por la convivencia o la necesidad de la “corrección política”. Cuentan sus historias como las vivieron, con la sinceridad que fueron registrando y reconstruyendo sus recuerdos.

Hay algo más que los separa y a la vez los une: el peronismo. Con mayor o menor conciencia de ello, la adhesión o el rechazo al peronismo es lo que define buena parte de su historia política.

Luego de los hechos que desembocaron en la caída del gobierno de Fernando De la Rúa, hablar de crisis de representatividad de los dirigentes políticos, y del recelo que en gran parte de la población despierta la actividad política, parece un lugar común.

La lectura de estos testimonios seguramente puede servirnos para dejar de lado las dos versiones estereotipadas que suelen predominar acerca de la política: seguramente no es el noble apostolado que pretenden transmitirnos algunos discursos, pero tampoco la más deleznable de las actividades humanas.

En todos ellos podemos reconocer un ideal, una identidad política que presupone un deseo, una concepción de cómo debe organizarse la convivencia social, y a su vez, el relato de practicas, vivencias, luchas a través de las cuales podemos advertir en que medida los desafíos que les van planteando la militancia “rescribe” el sueño inicial, reformula de esa idea general que los acercó a la militancia, en tareas que no siempre tienen que ver estrictamente con ella pero que, vestidas con las ropas de la necesidad que les apura la lucha por el poder, son vividas y relatadas con pasión. Así pasaremos revista a disidencias internas, acuerdos superestructurales, juntado de fichas, confesiones de gorilismo o ideas que hoy pueden sonar disparatadas -como planear la muerte de un adversario- pero que en fragor de la lucha fueron vividas hasta con neutralidad.

Esas historias nos dejan de manifiesto vocaciones políticas que se foguearon en la lucha por el poder, que se prueban en la trinchera, que no temen a meterse en el barro, pero que , a su vez, no padecen un fenómeno que comenzó a gestarse en la etapa democrática iniciada en 1983, y como consecuencia del proceso iniciado en 1976: son militantes que luchan por el poder, pero que no viven los cargos como una obsesión, que no entienden a la política como una profesión, que no necesitan estar permanentemente adscriptos a alguna nómina presupuestaria para seguir adelante.

El peronismo, la fusiladora, el luche y vuelve, las luchas gremiales, los dilemas de la izquierda y de las restantes fuerzas de identidad nacional, el dolor por los crímenes, los proyectos inconclusos, desfilan en la voz de personas que tienen algo más en común: a pesar de todo lo vivido, no se dan por cumplidos, de una u otra manera siguen adelante, no dejan de vivir como militantes.

Con alguno de ellos, como Adolfo Bianchi Silvestre, o Héctor Portero, he tenido el placer de conversar personalmente y me llena de gratitud encontrar en la palabra escrita relatos que alguna vez pude oír de su voz, y que quedaron grabados en los rincones que mi memoria tiene reservados para los mementos gratos.

Vivimos un contexto excepcional. Por encima de las diferencias políticas, está claro que Argentina como Nación, procura dejar atrás un cuarto de siglo de hegemonía neoliberal para reencontrarse con la necesidad de reconstruir una convivencia basada en el trabajo, la solidaridad, el crecimiento económico, la reafirmación de la dignidad nacional y la integración regional de cara al resto del mundo. A algunos de los que brindan testimonio en el libro, como Carlos Kunkel, la presente coyuntura los encuentra en lugares de lucha clave en la tarea de reconstruir el movimiento nacional para alumbrar un país que merezca la pena de ser vivido.

No me cabe duda que éste libro servirá. Servirá para conocer, servirá para forjar una visión más realista, para revisar el pasado, aprender aciertos y errores, los fracasos, la represión o la muerte, siguen en pie, para que las llevemos adelante con el entusiasmo, la mística, el compromiso que requiere la lucha por la verdadera felicidad, esa que podemos compartir como pueblo.

 

Introducción

Por José Narosky

Cinco prestigiosos periodistas: Daniel Parcero, Carlos Parodíz Ricardo Carossino, Adriana Zerrizuela y Cristina Pérez, se unen, en Militancia... para dar a luz un libro .diferente.

Lo conforman una serie de reportajes a hombres de distinta extracción política, de diferentes principios, pero a los que los une un denominador común: la ingratitud.

Y esta puede expresarse de mil maneras. Incluso con silencios.

Pero hay otro nexo, ya no en los entrevistados, sino en los autores reportajes.

Hay en éstos singularidad en las preguntas y conocimiento. Son periodistas, no hacen de periodistas; indagan desde el conocimiento previo. Trabajan desde su vocación, profesionalmente.

Considero que hay libros negativos, neutros y positivos. Los que requieren demasiadas explicaciones. Bajas pasiones, morbosidad violencia gratuita.

Los neutros se equiparan a los negativos. Porque gastar ese f ugaz sonido que es la vida, leyendo lo intrascendente, lo transforma en dañino.

Pero Militancia... es tan positivo como útil. Porque sus autores son como maestros, que nos enseñan cosas desconocidas u olvidadas. Pero sin tomarnos examen.

Mencionamos que varios de los personajes, sujetos pasivos de las entrevistas, dicen -a veces sin especificarlo con claridad- que ayudaron a ascender a hombres, que después los apedrearon desde su altura.

En general los protagonistas de Militancia... son seres maduros, algunos de ellos ya ancianos.

Este libro vital, objetivo, clarificador es una especie de susurro.

Y los susurros suelen ser más audibles que las estridencias.

Sin decirlo Militancia.... nos muestra que los ancianos también tienen presente. Que es duro subir la cuesta. Y que también es duro bajarla. Muchos no perdonan a los ancianos su vejez. Y algunos de ellos, que lucharon mucho por avanzar, hoy deben luchar, por no retroceder.

Pero nos queda como lectores de esta obra donde, entre otros prima la autenticidad, la grata sensación que si bien siguen naciendo opresores, también siguen naciendo idealistas. Que pueden disentir con las “ideas” de otros hombres. Pero nunca con los hombres.

Porque jamás se sienten enemigos. Solo adversarios.

Es que los más seguros de sus ideas, más respetan las ajenas.

Son hombres que han luchado tenazmente desde diferentes posiciones, buscando el bien. Y esa obstinación inmuniza contra los fracasos.

En definitiva agregaríamos que quien tiene ideas es fuerte. Pero quien tiene ideales, es invencible, aunque la crueldad del tiempo transforme protagonistas en espectadores.

Considero que la aparición de Militancia.... enriquece el panorama literario argentino, en un área donde campea la parcialidad y la falta de equidad. En este libro prevalece precisamente lo opuesto, la objetividad.

Les auguro a los autores de esta valiosa obra, el mejor de los destinos: brindar una luz, para ayudar a nuestro querido país, a encontrar su camino.

Los reportajes

  • Juan José Paolucci
  • Adolfo Jorge Bianchi Silvestre
  • Ludovico Vitta
  • Juan Manuel Ugorri
  • Alfredo Genovesi
  • Carlos Alberto Abuín
  • Avelino Fernandez
  • Alfredo Lettis
  • Hector Portero
  • Jorge Prospero Infantino
  • Irma Santa Cruz
  • Julio Raffo
  • Julio Gonzalez
  • Julio “Cuqui” Yessi
  • Carlos Kunkel