
Llegamos
a Abuin, quien sigue viviendo en la modesta
casa Banfield que habita desde hace cincuenta
años, a través de sus propios
correligionarios, a quienes habitualmente frecuentamos
por nuestra prá yctica profesional.
Fueron
ellos quienes nos refirieron acerca de su persona
y el valor histórico de su testimonio,
para integrarlo en el presente volumen.
Abuin
¿Que es lo que lo lleva a militar en
el radicalismo?
Como
es sabido, el seis de setiembre de 1930 se produce
la revolución encabezada por el General
Félix Uriburu que derroca al presidente
constitucional Hipólito Yrigoyen.
Por
ese entonces, yo cursaba el primer año
del colegio secundario Escuela de Comercio N°
1 que estaba ubicada en la calle Martín
García 874, entre Avenida. Montes de
Oca e Isabel la Católica, a unas cuadras
de Plaza Constitución.
Recuerdo
que aquel día llegué a Plaza a
las 12.30 horas, y me enteré de que se
estaba produciendo una revolución. Por
ese entonces Hipólito Yrigoyen vivía
en un modesto departamento en la calle Lima
Este y Bernardo de Irigoyen, justo al lado de
la librería La Preferida, a media cuadra
de la estación del ferrocarril.
Quedó
marcado en mí para siempre, lo que vi
cuando llegué Lima, en la esquina donde
vivía el hasta entonces presidente, gritando
consignas en contra de Yrigoyen, varios individuos
sacaban otros objetos personales y los quemaban
en aquella esquina.
¿Qué
sintó en aquel momento?
A
pesar de mis catorce años, sentí
mucha bronca y mucho dolor por aquel episodio
que pude presenciar.
Aunque
mi padre era español y no ten a ideas
políticas, fue importante para mí
lo que se contaba en mi casa.
Mi
padre contaba que a su trabajo asistía
el secretario privado Yrigoyen, Vicente Scarlatto,
y por él sabíamos, entre otras
cosas, que Yrigoyen donaba su sueldo a la Sociedad
de Beneficencia. Este, y otros relatos hicieron
que yo sintiera un profundo respeto por él.
Tanto es así que apenas cumplí
los 18 años, en el año 1934, me
afilié a Radical de Lomas de Zamora.
¿Qué
otras influencias recibió en aquella
época que determinaron su condición
de radical?
En
el año 1935 se funda en la ciudad de
Buenos Aires la agrupación FORJA, que
significaba Fuerza de Orientación Radical
de la Jóven Argentina. Este era un grupo
de intelectuales de fuerte carácter yrigoyenista,
cuyos integrantes m
ás
destacados eran Arturo Jauretche, Sacalabrini
Ortiz, Homero Manzi, Emir Mercader, Luis Dellepiane,
Gabriel Dal Maso. Este grupo se reunía
en un subsuelo de la calle Lavalle en Capital
Federal, donde yo asistía, y allí
es donde tuve la oportunidad de escuchar a varios
de ellos.
La
verdad es que yo tenía simpatía
por este grupo de radicales...
Que
luego tomaron diferentes caminos...
Es
verdad. Después de la revolución
de 1944, y con el advenimiento Juan Domingo
Perón, Arturo Jauretche, Scalabrini Ortiz,
Homero Manzi, se sumaron al peronismo.
¿Que
pasaba
por aquellos años?
En
esa época el dirigente más destacado
de Lomas de Zamora era el doctor Juan Garona,
que pertenecía al sector Unidad que por
entonces conducía al radicalismo local.
Por
muchos años fue presidente del comité
de la Provincia Aires el Ingeniero Ernesto Boatti,
dirigente del Distrito de Morón, de la
misma orientación dentro del partido.
En
el año 1936 o 37 conocí al Dr.
Oscar Alende, que era médico del Club
Banfield. Yo jugaba al fútbol en la reserva
del Club Banfield, cuando en un partido con
Boca Juniors en la vieja cancha de Huracán,
con tribunas de madera, pretendía hacer
una chilena, pero caí al suelo y me fracturé
a la altura del codo.
Me
llevaron en auto al consultorio del Dr. Alende,
en la calle Maipú y Talcahuano de Banfield.
Y así fue como lo conocí.
Conversando
con él me comentó que era oriundo
de Maipú, una ciudad cercana a Mar del
Plata, y que había venido con su familia
a Banfield desde que su padre, inspector de
escuela, fuera trasladado Lomas de Zamora.
Como
me dijo que era militante del radicalismo, yo
me identifiqué afiliado de la U.C.R.
desde el año 1934.
Así
fue que en charla de correligionarios, me comentó
que en esos años le habían ofrecido
la candidatura a concejal, pero que no había
aceptado por discrepancias con el sector Unidad.
Posteriormente,
en el año 1937 o 38 durante la Guerra
Civil Española, éramos contrarios
al General Francisco Franco y partidarios de
la República Esspañola, fundamos
en Banfield, en un viejo chalet semiabandonado,
ubicado en la calle Acevedo entre Rodríguez
Peæa y Vieytes, un ateneo de ayuda al
pueblo español. El Dr. Alende era el
presidente, el dirigente del partido comunista,
doctor Paolucci, era el vicepresidente, y el
doctor Adrían Boffi, también del
radicalismo, el secretario.
En
el año 1939 cuando terminó la
guerra en España, nos fuimos del viejo
chalet. Pero a media cuadra del mismo, antes
de llegar a la calle Vieytez, alquilamos dos
habitaciones de una casa grande y allí
comenzó a funcionar el Ateneo Mariano
Moreno de la Unión Cívica Radical.
Por
esos años Lomas de Zamora era gobernada
por los conservadores, que siempre triunfaban
por el enorme fraude que se cometía en
las elecciones.
Recuerdos
de la infamia
Usted
fue sin duda testigo de la década
infame...
Yo
puedo decir que viví en carne propia
el fraude electoral de los conservadores. En
la elección realizada el 7 de diciembre
de 1941 en la Provincia de Buenos Aires. Fue
justamente el mismo día en que los japoneses
atacaron Pearl Harbour, episodio que marcó
el comienzo de la Segunda Guerra Mundial.
Recuerdo
que se elegía Gobernador y Vice, diputados
y senadores. El Radicalismo llevaba como candidatos
a los Doctores Obdulio Siri y Suarez, y a Crisólogo
Larralde como senador. Los conservadores llevaba
la fórmula Rodolfo Moreno -Díaz.
La
elección que me tocó controlar
fue en la escuela N° 15, ubicada en ese
entonces en la calle Vieytes entre José
María Pena y Almafuerte; el presidente
de mesa era el escribano Bello y tres fiscales,
uno del partido conservador, otro del socialismo
y yo de la UCR. Antes de comenzar la elección
el presidente nos dijo que él tenía
orden superior de que los fiscales no podían
firmar los sobres, solamente los firmaría
él. Nosotros el día anterior nos
habíamos reunido en el Ateneo Mariano
Moreno con el Dr. Alende, quien ya nos había
anticipado que la elección iba a ser
un fraude y que nuestros fiscales tratáramos
de discutir ni enfrentarnos
Efectivamente
los ciudadanos votaron en forma normal, y a
las 18, el presidente cerró la urna.
En ese tiempo no se hacía el recuento
en el mismo lugar del acto eleccionario. Nos
invitó a que lo acompañáramos
en una camioneta a la municipalidad de Lomas
de Zamora. Se la entregó a unas personas
con la presencia de la policía y cuando
preguntamos por la presencia de nuestros fiscales
generales, a los empujones nos dijeron que nos
retiráramos.
Y
como terminó ... ?
Al otro día, nos enteramos por los diarios
que habían ganado ellos.
Militante
de la democracia
La
década del 30 debe haber sido determinante
en su vida, el comienzo de su militancia política,
su ingreso como trabajador ferroviario...
Ingresé
en 1936 como pinche al Ferrocarril del Sud,
que después de la nacionalización
pasa a ser Gral. Roca. Estuve 11 años,
estando los trenes en manos de los ingleses.
Recuerdo que era una época difícil
para conseguir trabajo, por la situación
económica...
Comencé
en la Estación Mercado Central de frutos
del país, que estaba a cinco cuadras
de la Estación Avellaneda, a media cuadra
de Pavón y Mitre.
La
actividad allí era impresionante. Llegaban
trenes con treinta y hasta cuarenta vagones
repletos de cereales, cueros, lanas. Un tren
a la mañana(del Sud) y otro a la tarde
(del Oeste)
¿Cómo
vivió usted la nacionalización
del ferrocarril, hasta entonces en manos de
los ingleses?
Eso
fue en el año 1947. Por esos tiempos,
todos estábamos con la nacionalización
del ferrocarril. Con los ingleses, los salarios
de los trabajadores eran bajísimos, y
creíamos que con la nacionalización
se iba solucionar. Por otra parte, había
toda una efervescencia que tenía que
ver con el arribo del peronismo al poder.
De
todas maneras, los ferrocarriles habían
sido entregados a los ingleses en 1907 por cuarenta
años, o sea que en ese año estaba
expirando el contrato. Yo no recuerdo bien,
pero creo que en ésa época, se
discutía que Perón hubiera pagado
mucho dinero por la restitución de los
ferrocarriles a manos del Estado. Se hablaba
de una cifra millonaria, que ahora al paso de
los años no recuerdo, y que, según
se decía no correspondía pagar.
Generalmente
se toma al ferrocarril como uno de los ámbitos
de trabajo más politizados, sobre todo
en la época que a usted le tocó
vivir de adentro. ¿Cómo vivió
usted. esa situación, en calidad de trabajador
ferroviario y militante radical?
Yo
siempre respeté mucho mi ámbito
laboral y la posibilidad de convivir con gente
de otras ideas políticas diferentes a
la mía. Y en consecuencia me molestaba
mucho la persecución política
del peronismo. A mi no me lo contaron. Yo lo
viví.
Si
bien, como usted señala, fueron paralelos,
yo nunca mezclé mi actividad gremial
con la militancia partidaria.
Recuerdo
que en el añoo 1957 en las elecciones
gremiales resultó electo Antonio Scippione,
un radical de Olavarría como secretario
general de la Unión Ferroviaria Central.
Desde
su lugar fue identificando y convocando a todos
los afines, por lo menos no peronistas de todas
las seccionales.
Fue
así que me convocaron a integrar una
lista no peronista en la seccional Buenos Aires
Roca (correspondiente a la Estación Constitución)
y allí fui electo Secretario de la Comisión
Ejecutiva.
Yo
era radical, y eso lo sabían todos, pero
mi convicción desde el principio fue
trabajar por los ferroviarios, no hacer política
partidista. No podía permitirme hacer
lo mismo que yo reprobaba y que cercenaba la
libertad de pensamiento. Tenía en cuenta
que no podía hacer lo mismo que los peronistas.
¿Usted
tiene sentimientos antiperonistas?
Eso
es una cuestión que quiero aclarar. Mi
antiperonismo está basado en mi condición
de partidario acérrimo de la democracia.
Yo jamás fui gorila. Yo reprobé
toda mi vida los métodos antidemocráticos
que nadie puede desconocer que tiene el peronismo.
Los peronistas jamás permitieron participación
de las minorías, como no la siguen permitiendo
en el presente.
Creo
que en los años 51 y 52 fueron los peores
años de la persecución ideológica
del peronismo, por lo menos lo que a mí
me tocó vivir. De los 120 trabajadores
de la oficina de control trenes de Constitución,
que trabajaba por esos años, aproximadamente
ochenta eran peronistas. Los otros 40 se distribuían
entre radicales, socialistas, comunistas. Todos
estábamos identificados políticamente.
Había un tipo que tenía una lista
donde figurábamos todos los que no éramos
peronistas. Y a pesar que a mí nunca
me molestaron, me consta que otros compañeros
eran perseguidos, y muchos fueron dejados cesantes.
Si
hasta recuerdo el día que murió
Eva, nos obligaron a todos a ir con corbata
negra. Y también me acuerdo que a uno
de los jefes que había ido con corbata
de otro color, lo obligaron a ir a comprar una
negra.
Abuin,
a pesar de su perfil bajo, advierto que usted
ha atravesado el siglo pasado siendo testigo
privilegiado, cuando no actor, de los hechos
más importantes de la vida política
del país...
Es
que imagínese que llevo 71 años
de afiliado a la U.C.R., de participar.
Ya
desde el año 40 acompañé
como modesto afiliado la creación del
movimiento revisionista dentro del partido,
que lideraron Ricardo Balbín, Oscar Alende,
Alejandro H. Leloir, Martinez Guerrero, Salvador
Cetrá, entre otros. La idea de esta corriente
era disputarle la conducción del Comité
de la provincia de Buenos Aires a los
unionistas, que lo ostentaban desde hacía
ya muchos años. En ese tiempo se decía
que ellos tenían una forma de ejercer
el poder parecido a los conservadores que, precisamente,
el radicalismo combatía.
De
todas maneras, este movimiento de carácter
principista, fue disuelto en el año 1944.
Después de la revolución del 4
de junio de 1943, que derrocó al presidente
Castillo, Juan Domingo Perón -quien también
había participado- fue nombrado Secretario
de Trabajo y Previsión y posteriormente
Presidente de la Nación.
Como
Perón quería ser presidente, intentó
hacerlo acercándose a dirigentes del
Radicalismo, pero como no tuvo éxito,
nombró interventor de la Provincia de
Buenos Aires al Dr. Juan Atilio Bramuglia, que
era del partido socialista y en esos momentos
era asesor jurídico de la institución
gremial Unión Ferroviaria. Como este
tenía la orden de formar un partido político
en esos días convocó a la mesa
directiva del Movimiento Revisionista y convenció
a los doctores Salvador Cetrá y Alejandro
Leloir, quienes se incorporaron al partido oficialista.
Ante
esta situación, los demás integrantes,
Ricardo Balbín, Martínez Guerrero,
Oscar Alende y otros disolvieron al Movimiento
Revisionista
Y
que pas después?
En
el año 1945 en la Provincia de Buenos
Aires, se funda el de Intransigencia y Renovaci
n. Sus impulsores fueron Ricardo Moisés
Lebensohn, Cris logo Larralde, Oscar Alende,
entre otros.
En
Lomas de Zamora este grupo lo integraban Alfredo
Camarlinghi, Anastasio Perez Velez, Ral
Copello, Osvaldo Arrupe, entre Yo participaba
como modesto dirigente, y durante los aæos
nuestra intenci n fue siempre la misma: tratar
de conseguir del radicalismo de Lomas de Zamora
que seguía en manos del Garona, perteneciente
a los unionistas , como lo llamÆbamos
Tiempo
de ruptura
Usted
vivió en forma muy cercana la ruptura
del radicalismo
Vea.
En el año 1955, se produce la Revolución
Libertadora, y el nuevo gobierno que nombró
una Junta Consultiva que la presidía
el vicealmirante Isaac Rojas, y el radicalismo
nombra para acompañarlo a Oscar Alende
y López Serott, y un dirigente cuyo nombre
no recuerdo del sector Intransigente del grupo
del sabattinismo de Córdoba.
Yo
recuerdo que hasta esa fecha, el Doctor Oscar
Alende, había sido diputado provincial,
posteriormente, después de 1950 Diputado
Nacional y Presidente del Bloque de la U.C.R.
Hasta ese momento, tanto en su discurso como
en su comportamiento, era un acérrimo
opositor al peronismo.
Al
decir hasta ese momento, creo entender que hubo
un cambio de actitud en Alende...
No
solamente él. En el año 1956,
los radicales fuimos convocados a un acto en
el Luna Park.
...Y
allí estuvo Abuin una vez más
presente...
Sí.
Por ese entonces, Arturo Frondizi era presidente
del Comité del radicalismo. Cuando él
y Alende hicieron uso de la palabra, no podía
salir de mi sorpresa: prácticamente hicieron
el elogio. Pronto me dí cuenta de lo
que Frondizi estaba buscando: él sabía
que el gobierno de la revolución tenía
que llamar a elecciones y también claro
que, tanto Aramburu como Rojas iban a proscribir
al peronismo, por lo que empezaba a abonar el
terreno para ganarse adeptos.
Además,
sabía que el candidato a presidente por
el radicalismo, iba a ser Ricardo Balbín.
Entonces, hizo una serie de maniobras convocando
a la Convención en la Provincia de Tucumán,
en la que logró que se lo eligiera como
el futuro candidato del Radicalismo.
En
el partido había unas críticas
muy grandes por la actitud de Frondizi y Alende.
Yo recuerdo que éste último nunca
convocó a una reunión para discutir
la situación del radicalismo.
En
ese clima llegamos al 31 de enero de 1957, fecha
en que Crisólogo Larralde, que era Presidente
del Comité de la Provincia de Buenos
Aires pronunció un histórico discurso
y a partir de ese día, se divide la Unión
Cívica Radical. Por un lado los partidarios
de Ricardo Balbín, Crisólogo Larralde,
Eduardo Sanmartino y tantos otros, que formaron
la Unión Cívica Radical del Pueblo,
mientras que los partidarios de Frondizi y Alende
se aglutinaron en la Unión Cívica
Radical Intransigente.
También
recuerdo que en esos días álgidos,
en el radicalismo de Lomas de Zamora, para saber
a fondo quienes apoyaban a uno u otro, se convocó
a una asamblea en un local de la calle Boedo.
Allí concurrieron los que estaban a favor
de Balbín y los que seguían a
Frondizi.
Por
el sector balbinista, hablaron Anastasio Perez
Velez, Alfredo Camarlinghi, Raúl y Norberto
Copello.
Cuando
estaba hablando Oscar Alende por el sector de
Frondizi, sonó un tiro de revolver y
entre gritos, trompadas y fuertes acusaciones,
se disolvió la asamblea.
Fueron
momentos realmente difíciles. De todas
maneras, la movida de Alende y Frondizi fue
positiva para ellos...
Está
usted en lo cierto: Finalmente, Frondizi fue
elegido presidente y Oscar Alende gobernador
de la provincia de Buenos Aires.
Espíritu
de cambio
Por
lo que me relata, a través de todos estos
años, usted acompaño todos los
movimientos de renovación que se gestaron
dentro estructura de su partido...
Si,
ahora que lo dice, es cierto. Y eso no fue todo.
A partir de 1972 se inició un proceso
de renovación de la U.C.R. liderado por
Raúl Alfonsí, quien pretendía
disputarle a don Ricardo Balbín la presidencia
del Comité Nacional, que ejercía
hacía 12 años. Abortadas que fueron
esas pretensiones, Alfonsín y sus seguidores
formaron el Movimiento de Renovación
y Cambio, que yo junto con otros dirigentes
decidimos acompañar, -entendiendo que
el partido necesitaba una renovación
dirigencial como la que representaba quien años
más tarde llegaría a ser presidente.
Finalmente,
Abuin, al correr del tiempo, y pudiendo tener
la distancia histórica para analizar
su propia vida, cree que volvería a transitar
por las mismas sendas?
Mi
objetivo tanto en mi vida política como
en mi trabajo y mi participación en el
gremio ferroviario, fue solamente hacer las
cosas correctas, mantener la conducta en las
acciones, para beneficio de mis correligionarios,
de la sociedad. Esto es lo que ha regido mi
vida en todos los órdenes. En este sentido
estoy satisfecho.
Nunca
fui obsecuente de nadie y siempre me manejé
con mis convicciones. Ni más ni menos.
Agosto
2005