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ENTREVISTA
 
Ludovico Vitta: El jefe de la guardia nacionalista

Huérfano y crecido en un Hogar de la Sociedad de Beneficencia -el Instituto Alvear- fue formado en la - oración y las prácticas deportivas. De allí se escapa a los 17 años y rápidamente, encontrará su núcleo de pertenencia en la Alianza de la Juventud Nacionalista. Allí alistó como miliciano llegando a revistar como jefe la guardia nacionalista.

Poco antes de 1943 ingresa al Consejo Nacional de Educación como empleado de un Consejo Escolar y llega a integrar como secretario la Comisión Investigadora Bemberg. Cuando culmina el proceso judicial, junto a los expedientes que pasan a la Dirección General Impositiva, a Vitta le viene el traslado.

Poco después el periodista Emilio Spinelli, director de la Semana Médica lo convoca para escribir algunos artículos en el medio, despertando así su vocación periodística que lo lleva mas adelante a continuar en el Avisador Mercantil, del mismo dueño.

En 1961, primero como colaborador deportivo, y por 22 años, se desempeña en La Razón . Paralelamente, durante un breve período, lo hace como columnista en La Nación, siendo separado al ser advertida su filiación nacionalista luego de firmar algunos artículos.

En 1973, durante el Gobierno de José Cámpora, es nombrado Director de Policía de la Capital Federal. Años más acá, otro reconocido periodista nacionalista, Carlos Besanzón, dueño de la Editorial CID, lo incorpora a su empresa en la que permanece unos años.

Pudimos saber de Ludovico Vitta a través de José Capella, entonces colaborador del diario LA UNION en Esteban Echeverría. Según lo informado y lo que luego corroboramos, el personaje de este testimonio, aprovecha la ocasión de cualquier conversación para introducir el bocadillo reivindicatorio causa del nacionalismo anticomunista y antimperialista, recordando violentas escaramuzas en que se enfrentara a "la zurda" o a "los personeros de la oligarquía".

De armas llevar, en otros tiempos, muestra dolor al admitir que le "llegaron temprano los años del cansancio espiritual", y se alejó de "la milicia" cuando Patricio Nelly comenzara su incursión ascendente y determinante en la Alianza Libertadora.

Un relato que se interrumpe donde parece comenzar un sentimiento que se prolonga en 81 años, guardando con honor algún íntimo secreto que no termina de confesar.

 

¿Cuando comienza su vocación nacionalista?
Comenzó mi militancia en la Alianza de la Juventud Nacionalista en el año 1939

¿Por qué?
Porque cuando se habla de que existieron aquí dos invasiones inglesas se trata de una gran mentira. Han sido siete invasiones de Inglaterra y no había ocurrido la Guerra de Malvinas. La primera, antes de 1806, cuando hicieron una incursión a la Patagonia con intento de radicación. En 1834 y en 1842 y hubo más. Y yo estaba en contra de Inglaterra.

En ese momento acontecía la segunda guerra mundial y Alemania estaba contra los ingleses y yo estaba a favor de la derrota de Inglaterra. Sabíamos un poco de la salvaje historia inglesa; lo que hicieron en Pekín con la Guerra del Opio; en la India con la guerra de los cipayos. ¿Porqué existe Nueva Delhi?: porque la capital era Delhi, pero la arrasaron, la dejaron planita, asesinando mujeres y niños; en Sudafrica con la Guerra de los Boers. Uno sabía bien todas cosas.
Sin embargo, fíjense que en oportunidad de decir un discurso de la Alianza, yo señalo que una vez que Alemania venza a los ingleses, quienes tendríamos que luchar contra los alemanes seríamos nosotros. Porque fundamentalmente estaba contra los imperialismos.

Así comienza mi militancia como afiliado a la Alianza, concurriendo al local del subsuelo de la galería que estaba en Avenida de Mayo al 700. Despues pasamos a Piedras 126, un edificio en que ocupábamos el sótano, la planta baja y el primer piso. Allí me nombraron jefe de la guardia, cargo en el que me desempeñe hasta 1943, en el que el presidente Ramírez asume el gobierno y disuelve todos los partidos políticos, e incluye a la Alianza Libertadora que no era un partido.

Juan Enrique Querantó, que erea el jefe de la Alianza, nos avisa que debíamos desalojar el local porque la orden del gobierno era que la policía allanara los locales, y los cerrara, llevándose presos a quienes se opusieran. Me encargo de esa tarea dándole el aviso a cada camarada que debía proceder a desalojar el local. Y quedamos tres, mi hermano ya fallecido, Silva - que era de Lomas de Zamora- yo. Desde el primer piso vimos a la policía acercándose, así que procedimos de acuerdo a lo indicado previamente, y que era no hacerles fácil la cosa con un simple autodesalojo del inmueble. Total, nosotros éramos expertos en armas y estábamos armados.

Habíamos fabricado con palos de escoba unos simuladores, cortados cortitos y envueltos en papel celeste, a los que les colocamos unos trozos de cable como si fueran mechas; con eso los amenazamos desde el primer piso, como si fuese que estábamos por lanzarles cartuchos de dinamita.

Finalmente al local lo prendimos fuego. Juntamos papeles y los quemamos adentro. El local no sería de nadie.

¿Por qué motivos eran expertos en armas?

Para defendernos. Nunca para atacar. Tengan en cuenta que teníamos un enemigo que era bastante poderoso y que era el comunismo. El comunismo nos atacaba en reiteradas ocasiones.

¿De qué manera?
A trompadas, a patadas y a tiros. Yo tengo aún algunas cicatrices de aquellos enfrentamientos. Tengo una herida en la cabeza, una el tórax y otra herida, de bala, en la pierna.
Una vez estábamos en Avenida de Mayo y Perú y vemos que se viene una movilización de la zurda. Gritaban ¡Viva Stalin!, ¡Viva Lenin! Y nosotros les contestamos ¡Viva la Patria!, ¡Viva San Martín!. ¡Viva Hitler!. Ellos eran más y se nos vienen encima. Ahí por ejemplo, yo daba las órdenes ¡tiren para allí! , o ¡tiren para allá!, ¡Adelante comaradas! , y comenzaron los sillazos. Así eran las cosas.

¿Qué motivaba esos enfrentamientos?
Nosotros teníamos un lema que era "Dios, Patria y Hogar". Los comunistas estaban contra Dios, contra la Patria, y a favor del amor libre. Se trataba de disidencias religiosas, políticas y filosóficas.

¿Estas cuestiones obligaban a adiestramientos de tipo militar?
No, pero las milicias nacionalistas las integraban aquellos sabíamos del uso de las armas, y se lo hacía voluntariamente para defendernos de las agresiones del comunismo. No para atacarlos. Cada uno practicaba como podía y donde podía. Manejábamos cachiporras y armas blancas.
Nos entrenábamos para el combate y cuando había que combatir, combatíamos. Y también cumplimos con otras misiones como fue la del 17 de Octubre del 45.

¿A qué se refiere?
Cipriano Reyes, del gremio de la carne, y el telefónico Luís Gay, nos vienen a ver y nos comentan sobre que Perón estaba preso y se estaba organizando una movilización a Plaza de Mayo para reclamar por su libertad. Ellos sabían de nuestra preparación y de que además estábamos con la causa nacionalista; así que nos piden custodia para ese día que fue el 17 de Octubre. Ese día, desde Congreso hasta Plaza de Mayo, las milicias de la Alianza Libertadora custodiamos la marcha pacífica de los trabajadores desde ambas veredas como personas comunes; pero estuvimos allí armados por supuesto, por si fuera a existir alguna agresión con la pretensión de empeñar esa jornada. Pero no pasó nada y cada uno su casa. Ese día anduve rengo. Atada a mi pierna iba mi carabina, además de ir "calzado" con mi Parabellum.
Yo me volví junto a otros camaradas, charlando y charlando, pero eso sí, cuando pasamos por La Prensa les chiflamos; cuando pasamos por Noticias Gráficas, lo volvimos a hacer; y al pasar por La Razón -donde tendría trabajo años más tarde- reiteramos los chiflidos como reprobación. Y nuevamente lo hicimos frente a Crítica., desde donde recibimos varios tiros y cae el primer mártir del peronismo, Darwin Pasaponti, afiliado de la Alianza; camarada.

¿A que obedecía esa necesidad de manifestar reprobación frente los medios?
Eran actos militantes de reprobación contra los medios de comunicación que estaban al servicio de la oligarquía, y nosotros estábamos en contra de la oligarquía y el imperialismo; a favor de la justicia social, la soberanía política y la independencia económica.

¿Cuál era la relación con el peronismo?
Nunca fue de dependencia. Nosotros teníamos el mismo enemigo hasta aspirábamos, como les acabo de manifestar, a las mismas cosas, pero no éramos afiliados al peronismo, y no éramos un partido. Eramos profundamente enemigos de los ingleses, rosistas.

Pero en el 56, cuando se preparó el golpe contra Eugenio Aramburu, de eso, también participamos. Caí preso junto al General Valle y Cogorno. A ellos los fusilan. A mi me van a buscar a mi casa y me dicen que me levarían al Departamento de Policía, pero veo que agarran para el lado de Camino Cintura y termino en Campo de Mayo, preso también con el Mayor Vicente,
… en calabozos pequeños e individuales. Estuve dos meses incomunicado.
Me interrogaron en el Regimiento 1 de Infantería y luego que me levantan la incomunicación voy a parar a Las Heras. Cuando me viene familia, registran hasta a mi hijo menor que tenía tres años, y que fue palpado de armas. Y bueno, un día me preguntan: "¿usted tiene tres hijos?". "Si, les contesto". "Entonces agarre la muda de ropa y salga, ya tiene la libertad". Yo desconfiaba, tenía miedo que simularan una fuga, y me boletearan, pero salí, y cuando estaba afuera me esperaban mi mujer y mis hijos. Me salvé.

En esas reuniones de las que participara en la Alianza ¿Qué se leía?, ¿de qué se hablaba?
De la marcha de la situación, de la guerra. Teníamos en claro quien era el imperialismo. Era Inglaterra. Francia era sucedáneo. Ahora Inglaterra lo es de Estados Unidos. Hacíamos una buena caracterización de quien era Hitler, algo bueno para nosotros, por supuesto, digamos que el malo era Churchill. Pero también teníamos claro que no acompañaríamos a Alemania, si de triunfar en la guerra se convertía en un nuevo imperio. Nosotros queríamos la libertad de nuestra Patria y de todo el territorio de lo que fueran las Provincias Unidas del Río de la Plata.

Estaban con el peronismo, pero no eran peronistas, pero estaban con Hitler y ¿no les molestaba ser considerados nazis?.
Nos era indiferente. No éramos nazis, éramos nacionalistas. ¿Cómo les puedo explicar...a los comunistas les dicen "zurdos", y no se ofenden por eso.

Pero no es lo mismo. A un comunista que lo motearan de "stalinista" o le dijesen "hijo de Codovilla", por ahí le molestaba. A ustedes, ser considerados nazis ¿solo les era indiferente?
Nosotros éramos descalificados como nazis, como a ellos los descalificábamos diciéndoles "zurdos", no marxistas ni "stalinistas", con la misma intención. Todo lo que no estaba a la derecha, estaba a la izquierda.

¿Utilizaban algun tipo de identificación?
Si el brazalete de color rojo, con el cóndor azul, una pluma y la espada. El cóndor representaba al ave protectora de los argentinos, la espada su defensa y la pluma el intelecto. Lo usábamos en determinadas ocasiones y cuando íbamos a misa, por ejemplo. No íbamos al Parque Japonés a bailar sin el cóndor en el brazalete.
Y teníamos nuestra marcha: "En el medio del combate camarada…" Ibamos a misa como les decía, claro, a la que oficiaba el Padre Castelani, que era como un camarada más, como el Padre Sirico.
Pero bueno, luego y de a poco, me fui alejando. Hubo gente que llegó y fue ascendiendo, ascendiendo… como Patricio Nelly, y finalmente se queda con la Alianza. Pero mi alejamiento no fue por el advenimiento de Nelly, sino por cansancio; ya había en mí cierto cansancio espiritual…y hoy quisiera seguir luchando, pero bueno, la edad ya no da.
Al principio Querandó era el jefe, Alberto Bernaudo era el secretario general, Emilio Roldan, y Cerantes Peña, Hernán Seber, miembros de la Junta Ejecutiva. Fíjese que cosa interesante, con Kelly viene su visita a Isrrael y es recibido por Golda Meir, algo as como lo que representa ahora Sharon. Seguramente, si se hubiera tratado de mi persona, no hubiese llegado a estar en ese lugar. Por algo debe haber sido.

¿Por qué cree que debe haber sido?
La Alianza era la defensa del nacionalismo. Era algo importante. Y se necesitaba destruirla como organización. Y ese trabajo lo llevó adelante el señor Kelly.

Setiembre de 2003

 
Por Daniel Parcero
danielparcero@hotmail.com
 
Presentación

Fuimos al rescate de un puñado de personas quienes, desde temprana juventud y desde estos rincones de la zona sur del conurbano, por donde nos desempeñamos profesionalmente, abrazaron la militancia política de la cual, de una u otro no se apartaran hasta nuestros días, y cuyos apellidos dejado ser noticia, habiéndose incorporado a la historia.

Una historia que se escribió con su protagonismo y que siempre los recuerda.

Este es nuestro homenaje a su perseverancia en la construcción del destino nacional, y como aporte a las nuevas generaciones.

Dedicatoria

A la memoria del infatigable militante sindical, compañero Avelino Fernández, quien falleciera días después que acordáramos la entrevista, que por ese lamentable motivo no pudo concretarse .

“Abrazar causas nobles es abrazar hombres”

Prólogo

Vivir como militantes

Por Fernando “Chino” Navarro - Diputado Provincial - Frente para la Victoria

¿Qué tienen de común en común 15 personas cuyas historias que rescata Daniel Parcero en éste libro? : Su condición de militantes.

Desde experiencias, concepciones, prácticas e ideales diferentes, el relato nos permite acercarnos a la militancia política contemporánea desde la voz de protagonistas destacados, y en todos los casos, Daniel Parcero y sus colaboradores, consiguen que los testimonios no estén contaminados por la convivencia o la necesidad de la “corrección política”. Cuentan sus historias como las vivieron, con la sinceridad que fueron registrando y reconstruyendo sus recuerdos.

Hay algo más que los separa y a la vez los une: el peronismo. Con mayor o menor conciencia de ello, la adhesión o el rechazo al peronismo es lo que define buena parte de su historia política.

Luego de los hechos que desembocaron en la caída del gobierno de Fernando De la Rúa, hablar de crisis de representatividad de los dirigentes políticos, y del recelo que en gran parte de la población despierta la actividad política, parece un lugar común.

La lectura de estos testimonios seguramente puede servirnos para dejar de lado las dos versiones estereotipadas que suelen predominar acerca de la política: seguramente no es el noble apostolado que pretenden transmitirnos algunos discursos, pero tampoco la más deleznable de las actividades humanas.

En todos ellos podemos reconocer un ideal, una identidad política que presupone un deseo, una concepción de cómo debe organizarse la convivencia social, y a su vez, el relato de practicas, vivencias, luchas a través de las cuales podemos advertir en que medida los desafíos que les van planteando la militancia “rescribe” el sueño inicial, reformula de esa idea general que los acercó a la militancia, en tareas que no siempre tienen que ver estrictamente con ella pero que, vestidas con las ropas de la necesidad que les apura la lucha por el poder, son vividas y relatadas con pasión. Así pasaremos revista a disidencias internas, acuerdos superestructurales, juntado de fichas, confesiones de gorilismo o ideas que hoy pueden sonar disparatadas -como planear la muerte de un adversario- pero que en fragor de la lucha fueron vividas hasta con neutralidad.

Esas historias nos dejan de manifiesto vocaciones políticas que se foguearon en la lucha por el poder, que se prueban en la trinchera, que no temen a meterse en el barro, pero que , a su vez, no padecen un fenómeno que comenzó a gestarse en la etapa democrática iniciada en 1983, y como consecuencia del proceso iniciado en 1976: son militantes que luchan por el poder, pero que no viven los cargos como una obsesión, que no entienden a la política como una profesión, que no necesitan estar permanentemente adscriptos a alguna nómina presupuestaria para seguir adelante.

El peronismo, la fusiladora, el luche y vuelve, las luchas gremiales, los dilemas de la izquierda y de las restantes fuerzas de identidad nacional, el dolor por los crímenes, los proyectos inconclusos, desfilan en la voz de personas que tienen algo más en común: a pesar de todo lo vivido, no se dan por cumplidos, de una u otra manera siguen adelante, no dejan de vivir como militantes.

Con alguno de ellos, como Adolfo Bianchi Silvestre, o Héctor Portero, he tenido el placer de conversar personalmente y me llena de gratitud encontrar en la palabra escrita relatos que alguna vez pude oír de su voz, y que quedaron grabados en los rincones que mi memoria tiene reservados para los mementos gratos.

Vivimos un contexto excepcional. Por encima de las diferencias políticas, está claro que Argentina como Nación, procura dejar atrás un cuarto de siglo de hegemonía neoliberal para reencontrarse con la necesidad de reconstruir una convivencia basada en el trabajo, la solidaridad, el crecimiento económico, la reafirmación de la dignidad nacional y la integración regional de cara al resto del mundo. A algunos de los que brindan testimonio en el libro, como Carlos Kunkel, la presente coyuntura los encuentra en lugares de lucha clave en la tarea de reconstruir el movimiento nacional para alumbrar un país que merezca la pena de ser vivido.

No me cabe duda que éste libro servirá. Servirá para conocer, servirá para forjar una visión más realista, para revisar el pasado, aprender aciertos y errores, los fracasos, la represión o la muerte, siguen en pie, para que las llevemos adelante con el entusiasmo, la mística, el compromiso que requiere la lucha por la verdadera felicidad, esa que podemos compartir como pueblo.

 

Introducción

Por José Narosky

Cinco prestigiosos periodistas: Daniel Parcero, Carlos Parodíz Ricardo Carossino, Adriana Zerrizuela y Cristina Pérez, se unen, en Militancia... para dar a luz un libro .diferente.

Lo conforman una serie de reportajes a hombres de distinta extracción política, de diferentes principios, pero a los que los une un denominador común: la ingratitud.

Y esta puede expresarse de mil maneras. Incluso con silencios.

Pero hay otro nexo, ya no en los entrevistados, sino en los autores reportajes.

Hay en éstos singularidad en las preguntas y conocimiento. Son periodistas, no hacen de periodistas; indagan desde el conocimiento previo. Trabajan desde su vocación, profesionalmente.

Considero que hay libros negativos, neutros y positivos. Los que requieren demasiadas explicaciones. Bajas pasiones, morbosidad violencia gratuita.

Los neutros se equiparan a los negativos. Porque gastar ese f ugaz sonido que es la vida, leyendo lo intrascendente, lo transforma en dañino.

Pero Militancia... es tan positivo como útil. Porque sus autores son como maestros, que nos enseñan cosas desconocidas u olvidadas. Pero sin tomarnos examen.

Mencionamos que varios de los personajes, sujetos pasivos de las entrevistas, dicen -a veces sin especificarlo con claridad- que ayudaron a ascender a hombres, que después los apedrearon desde su altura.

En general los protagonistas de Militancia... son seres maduros, algunos de ellos ya ancianos.

Este libro vital, objetivo, clarificador es una especie de susurro.

Y los susurros suelen ser más audibles que las estridencias.

Sin decirlo Militancia.... nos muestra que los ancianos también tienen presente. Que es duro subir la cuesta. Y que también es duro bajarla. Muchos no perdonan a los ancianos su vejez. Y algunos de ellos, que lucharon mucho por avanzar, hoy deben luchar, por no retroceder.

Pero nos queda como lectores de esta obra donde, entre otros prima la autenticidad, la grata sensación que si bien siguen naciendo opresores, también siguen naciendo idealistas. Que pueden disentir con las “ideas” de otros hombres. Pero nunca con los hombres.

Porque jamás se sienten enemigos. Solo adversarios.

Es que los más seguros de sus ideas, más respetan las ajenas.

Son hombres que han luchado tenazmente desde diferentes posiciones, buscando el bien. Y esa obstinación inmuniza contra los fracasos.

En definitiva agregaríamos que quien tiene ideas es fuerte. Pero quien tiene ideales, es invencible, aunque la crueldad del tiempo transforme protagonistas en espectadores.

Considero que la aparición de Militancia.... enriquece el panorama literario argentino, en un área donde campea la parcialidad y la falta de equidad. En este libro prevalece precisamente lo opuesto, la objetividad.

Les auguro a los autores de esta valiosa obra, el mejor de los destinos: brindar una luz, para ayudar a nuestro querido país, a encontrar su camino.

Los reportajes

  • Juan José Paolucci
  • Adolfo Jorge Bianchi Silvestre
  • Ludovico Vitta
  • Juan Manuel Ugorri
  • Alfredo Genovesi
  • Carlos Alberto Abuín
  • Avelino Fernandez
  • Alfredo Lettis
  • Hector Portero
  • Jorge Prospero Infantino
  • Irma Santa Cruz
  • Julio Raffo
  • Julio Gonzalez
  • Julio “Cuqui” Yessi
  • Carlos Kunkel