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ENTREVISTA
 
Juan José Paolucci: Un marxista lennista que superó el partidismo

Marxista lenninista por convicción, comunista autocrítico -en ese orden íntegro defensor de los derechos hombre y desprovisto de cualquier prejuicio ideológico porque de no serlo, no sería auténtico -, con 90 años de edad, Juan José Paolucci, es reconocido en Lomas de Zamora como la referencia histórica del comunismo local. Una autoridad del pensamiento ideológico en tiempos que algunos hombres le han bajado a las ideologías el debido precio de sus categorías.

 

A los pocos días de trascender en círculos políticos la idea sobre que estábamos trabajando para el armado del presente volumen, desde distintas expresiones del pensamiento ideopolítico nos consultaron sobre si teníamos “en agenda” a Paolucci, situación que se repitiera en las conversaciones preliminares otros entrevistados. Etica, moral, principios, sinónimos de ser como se pregona y vivir como se habla, fueron los valores encontrados una vez llegados al domicilio de la calle Sarandí al 100 de Lomas, y luego de ser recibidos por Juan, con su paso cansino, de mirada atenta y cordial que solo divisa presencias difusas; nos invita al interior de su casa, de paredes desteñidas, luz tenue, de aire vetusto, donde se respira que lo importante está en otra parte; la inversión ha sido otra: los ideales, la lucha compartida por alguien más -hoy ausente- y sus hijos, custodios, en la casa de adelante, casi sinónima.... y conociéndoles... “de tal palo, esas astillas”.

“Mis diferencias con el Partido fueron permanentes”

¿Cuando empieza su militancia ?

Empieza en el año 1931 cuando tenía 18 años. Si bien no estaba enrolado en ninguna fila político partidaria, salgo a fiscalizar la elección de noviembre de ese año, cuando la fórmula demoprogresista y socialista encabezada por Lisandro de la Torre junto con Nicolás Repetto, era opositora de la lista que propugnaba la candidatura del general Agustín P. Justo. Es cuando me afilio al Partido Socialista y comienza mi actividad. Me enrolo en ésa oportunidad en la corriente de izquierda, en oposición a la lista que encabezaba, en ese momento, Nicolás Repetto y Américo Ghioldi. Esto nace a través de una revista que se llamaba “De Izquierda”, dirigida por los doctores Sánchez Viamonte, Benito Marianeti y Ruano Eiras. Crece mucho en el seno del Partido Socialista y en el ‘34 gana, porque tiene la inteligencia de aliarse con posiciones de centro, encabezadas por el senador Mario Bravo; así derrota a la línea oficial. Cosa que se repite en el ‘36, pero con una consecuencia nefasta para el socialismo porque se cierran centros, se expulsan afiliados, se anulan federaciones. Así nace el Partido Socialista Auténtico, como una respuesta a esas decisiones. Allí sigo hasta el año ‘41. En ese año el Partido Socialista pierde fuerza y se funda el Partido Socialista Obrero, con corrientes de otras líneas, por ejemplo, gente expulsada del Partido Comunista, gente del Centro, de la línea oficial a los que le cortaron la carrera política. Así es como entro al Partido Comunista, donde sigo afiliado hasta el año 1981, a pesar de muchas luchas en las que participé en oposición a la dirección del Partido.

¿Qué anécdotas recuerda de esa época?

Y... hay que recordar a una de las figuras a las que defino como más importantes de las que actuaron en la política en Lomas de Zamora, y me estoy refiriendo a Carlos Pascalli.

Este hombre fue un ingeniero que abrazó la corriente socialista. Fue electo, en 1916 ó 1917, senador provincial. Las corrientes de oposición al reformismo en el Socialismo, son de larga data. Incluso contra el doctor Juan B. Justo.

Cuando se hace el Congreso Nacional del Socialismo del año ’17, en el Salón Verdi del barrio de La Boca, se postulan dos candidatos a presidir el congreso: por el oficialismo Juan Bautista Justo, y por la oposición Carlos Pascalli. Bueno, Pascalli derrota a Justo y es electo. Pascalli vivía en Manuel Castro, casi esquina Portela. Fue muy capaz. Después rompe con el socialismo y se hace afilia al radicalismo. Ya en 1937 fue vicepresidente de la UCR en Lomas de Zamora.

El dirigente radical máximo entonces era el doctor Garona, que vivía enfrente de la comisaría, en la calle Laprida. Y bueno, la fórmula Alvear-Mosca, es derrotada mediante el fraude ejercido con deleite y maestría por el Partido Conservador, contra la fórmula de Ortiz-Castillo, como es por todos conocido. A las 12 del mediodía el fraude era escandaloso.

El doctor Garona renuncia a la lucha y se va a dormir la siesta enfermo. Es así como asume la dirección del radicalismo Pascalli. Se hace una reunión en la sede de la Unión Cívica Radical, enfrente de la comisaría donde asiste lo más granado de la oposición. Estaba Boffi, el doctor Oscar Allende, nosotros, y creo que estaba Bianchi Silvestre. Entonces se pone a votación una moción de Pascalli. Se postula la necesidad de ir a asesinar a Felipe Castro.

Había que designar a un conjunto de personas para que copen comité del castrismo y asesinen al dirigente en venganza por el fraude. Por supuesto, a nosotros nos parecía una actitud descabellada. Se ofrece entonces Pascalli, entonces, Pascalli para ir él sólo. Desde luego se rechaza el ofrecimiento. Pascalli se enoja y se va. Renuncia al radicalismo.

Pascalli también fue embajador en la UNESCO por el PJ, y en Europa se atreve a proponer la socialización de los medios de producción y de cambio. Se armó un “tole tole” bárbaro, porque era como un principio revolución marxista.

¿Cuándo comienzan sus diferencias con el partido?

Las diferencias fueron permanentes. Por supuesto no lideré ninguna tendencia, sino que se trató de discrepancias de índole individual en compañía de gente amiga, nada más. A veces, esto me costó recibir amenazas de expulsión. Aunque yo no cedía en mi forma de opinar.

La más importante fue en 1956 cuando me opongo a la línea impulsada por el Comité Ejecutivo que se mantiene como furgón de cola del Partido Peronista. Esa tendencia es vencida posteriormente y todo vuelve a la normalidad.

¿Estuvo detenido alguna vez?

En 1951 caigo detenido durante la huelga ferroviaria que fue la primera que se le hizo a Juan Domingo Perón, cuando ya la situación del país comenzaba a entrar en el tobogán. Una huelga masiva, donde paralizaron todos los trenes del país.

¿En dónde lo detienen?

En la casa que ten a en la calle Belgrano. Hubo muchas e importantes detenciones. Centenares de ferroviarios fueron llevados a Villa Devoto y a otros penales. A mí me vienen a buscar a mi casa y me llevan a la comisaría de Lomas y después al sótano de la Jefatura de La Plata donde permanezco unos cuantos días.

¿Le informan los motivos de la detención?

Me dicen que me detienen por participar en la huelga ferroviaria y por pertenecer a un grupo de personas que instrumentaban un complot para derrocar al gobierno de Perón. Pero no me detienen a mí solo. Las órdenes de detención estaban libradas para cerca de 400 personas en la Provincia de Buenos Aires, sin embargo no siempre tuvieron éxito y calculo que solamente detuvieron a la mitad.

¿Hubo otros detenidos de Lomas de Zamora?

Sí claro. En el sótano de la jefatura en La Plata me encontré abogados amigos, como el doctor Weis de Avellaneda; el doctor Balera de La Plata, todos afiliados comunistas. Después nos trasladan a la Penitenciaría Nacional y allí estuve aislado varios días durante los cuales me tomaron declaración indagatoria.

¿Se maltrató los detenidos?

No; al contrario. En primer término porque durante el Gobierno peronista, salvo muy raras excepciones en los que hubo casos de torturas, necesitaba tener siempre una cuota equilibrada de detenidos políticos que muchas veces se los detenía so pretexto cualquiera, fútiles. Hubo pocas desapariciones, algunas todavía se mantienen, entre ellas doctor Ingarinela, dirigente del Partido Comunista de Santa Rosario que fue brutalmente torturado y nunca apareció.

¿Cuáles eran esas diferencias en sus principios partidarios?

Todo movimiento lleva en su seno gente que después se los coloca como traidores, o que no están en concordancia con algunos pensamientos. Esas diferencias fueron respecto al apoyo a las listas de otros partidos, como en 1946 a la UCR, o en apoyo al peronismo.

Cuando nace el movimiento de Perón, el partido estaba en la línea del antiperonismo, y apoyamos la fórmula Tamborini-Mosca. Es así como en el onceavo Congreso, que se reúne en junio, se decide confraternizar con la masa obrera justicialista.

¿También con el poder sindical?

Sí, porque se disuelven sindicatos que tenía el partido, y pasan ser peronistas. Cuando llega el golpe contra Juan Domingo Perón, repudiamos la actitud golpista. Siempre se repudiaron los golpes de Estado, como el Juan Carlos Onganía, en defensa de las instituciones democráticas.

¿Por qué considera usted que el partido hubiera perdido independencia apoyando a Perón, y no a la fórmula de la UCR, Tamborini-Mosca?

Bueno...ese es un asunto que ha generado grandes polémicas. En primer lugar, hay que tener en cuenta que el partido revirtió la situación. También es cierto que aquella elección no fue un galope tendido del Partido Peronista. Tan es así que la fórmula de la Unión Democrática emparejó, casi, en votos al partido Peronista. Fue una disputa eleccionaria bastante pareja. Y en algunos lugares como Capital Federal y Corrientes donde el PJ fue derrotado.

¿Qué era lo que le resultaba antipático de la fórmula Perón-Quijano?

El pasado del Peronismo. En primer lugar era una mezcla de sectores muy heterogéneos. No se podía decir que era un movimiento con un objetivo claro en lo ideológico. Había un rejunte de fuerzas: socialistas, comunistas, conservadores, radicales con la Junta Renovadora. Salvo el caso de Cipriano Reyes, que después fue opositor a Perón, había gente novata en la defensa de los intereses de la clase obrera. Pero sobre todo lo que me resultaba antipático era un pasado algo “musoliniano”, de parte de Perón.

En ese momento, el enemigo más cercano de Argentina era Estados Unidos y no la resultante de los sucesos que ocurrieran en Europa, sin embargo ustedes priorizan una posición más antifascista que antiimperialista...

Sí, algo de eso hay, es cierto. Hemos cometido algunos errores. Miren, estaba por terminar la Segunda Guerra Mundial y había una mirada antinazista, pero el problema era que esa lucha contra el autoritarismo europeo estaba muy fresco y, en consecuencia, hubo abandono de posiciones que nos eran muy caras. La posibilidad de un cambio de frente era muy reciente porque había relación con gente de la Unión Democrática. Los errores que cometen los partidos, muchas veces son trágicos y pueden llevarlos a la disolución, pero el gran error de los errores, es que muchas veces no se reconocen y no se sabe enmendarlos.

Por ese motivo en el Congreso de junio de 1946 se resuelve estar al lado de la masa trabajadora. Entonces no era peronismo, se hablaba de Partido Unico de la Revolución. Fue muy traumático el paso que dimos. Porque nos habíamos transformado en un partido a la cola defensores de la clase media, a la que pertenecí y pertenezco.

El hecho de que haya abrazado la ideología comunista me trajo dolores de cabeza, incluso, el repudio de gente de mi propia familia. Por supuesto que esas cosas me tienen sin cuidado porque, racionalmente, estaba perfectamente educado. Vengo de un hogar socialista con un padre que militó en los ‘20 y mamé esa ideología, pero considero que también la superé.

El Socialismo se transformó en lo que nosotros llamábamos “consoladores” de la burguesía: un movimiento reformista, como socialdemócrata. Por eso digo que mi actitud fue superadora. La verdad es que fui nunca constante y nunca traicioné mi lucha. En la época del terror, en 1976, cuando el loperreguismo, también di la cara permanentemente en defensa de la gente secuestrada y torturada. Estimo que como abogado fui uno de los que más Habeas Corpus presentó en el área nacional, firmados con mi tomo y folio.

¿Cuáles son los errores que reconoce?

No haber comprendido la verdadera realidad por la que pasaba el país en 1945. Veíamos como grandes masas de trabajadores se pasaban peronismo. Nosotros quedábamos huérfanos de opinión... y no hablemos del 17 de octubre de 1945, por favor. De manera que reconozco haber seguido manteniendo nuestra posición frente a este “nuevo fenómeno del aluvión zoológico”, como lo definió el diputado nacional Sanmartino. Pero eso se corrigió en junio de 1946, nos habíamos dado cuenta que estábamos equivocados.

¿Usted pensaba así personalmente?

Pero es como dije antes. Estaba muy fresca la lucha contra el fascismo y recién terminaba la guerra en la que el partido tuvo un rol descollante.

¿Usted se sentía a un comunista internacionalista cuando se hablaba del Partido Comunista Argentino?

En ese momento no se planteaban esas cosas. El Partido Comunista Argentino formaba parte de la Internacional y estábamos ampliamente a favor del triunfo de la Unión Soviética y la gesta que significó el triunfo de Stalingrado.

¿Cree que el PC quedó como una elite?

Sí, sobre todo en lo intelectual. La intelectualidad que acompañó al partido sin estar afiliada: pintores escritores, poetas, directores de cine. Ningún partido argentino, ni siquiera el de Perón, tuvo tan intelectualidad argentina. Pero eso se repetía en todos los países

¿Pero no eran apoyos meramente formales?, porque da la impresión de que no se involucraban profundamente con la lucha entre Marxismo y el Capitalismo...

Claro, claro, por supuesto; era una cuestión de simpatía, de adhesión a algo que nacía. Pero hablar de elite también es relativo. Yo defendí afiliados peronistas, muchos de nosotros defendimos a los peronistas perseguidos. A mí me llegaron muchas invitaciones para afiliarme al PJ; quisieron que fuera concejal, intendente de Lomas en los años posteriores 1946, en el ‘47, el ‘48, y el ‘49. Recuerdo a un dirigente de Luz y Fuerza, de apellido, Salerno, que me dijo: “Ay Paulucci, si lo tuviéramos nosotros” .

¿Y usted qué contestaba?

Nada...

¿No decía nada o se negaba?

Bueno...decía que no, claro.

Después de la caída de Perón en 1955 ¿es nuevamente detenido?

Sí, en 1956, detenido y llevado a la cárcel de Olmos y a los pocos días al barco “París” que estuvo navegando cerca de la ribera del Río de La Plata hasta Punta Lara. Era un barco viejo, muy elegante, revestido de madera y que fue utilizado por la oligarquía argentina para excursiones.

Eramos cerca de 150 detenidos y hubo gente de mucha notoriedad el hermano de Américo Ghioldi, Rodolfo.

¿También el músico Osvaldo Pugliese?

S también estuvo preso en el “París”. Cuando llegamos nos reúnen en la cubierta, y viene un alférez escoltado con seis “maringotes” con carabinas, y nos dice que no sabe cuanto tiempo vamos a estar allí.

Nos informa que no hay grandes comodidades y dice: “Si tuviéramos que llegar a épocas estivales, y necesitáramos una heladera industrial, como esta que esta detrás de mí, sepan que no funciona ...”. Cuando termina de hablar uno de los compañeros de detención que era el doctor Araoz Alfaro, pide la palabra y le dijo al alférez: “Oficial, usted no nos conoce, no sabe de lo que somos capaces, y podemos solucionar cualquier dificultad por enorme que sea. A ver muchachos, los electricistas, que den un paso al frente”. Se sumaron 5 ó 6, entre ellos uno que todavía vive, el Negro Ferreyra de Luz y Fuerza. Esta gente abrió la heladera y al rato se oye que empieza a funcionar. Este triunfo, porque fue un triunfo, trastocó la antipatía de la dirección del barco, y nos permitió tener libertad en la cubierta y no una disciplina férrea, sin llegar a tomar el mando de la nave, porque de haber querido, lo hubiéramos hecho. A propósito, uso siempre una cuarteta española que dice así: “Vinieron los Sarracenos y nos molieron a palos, que Dios da razón a los malos cuando son más que los buenos”. Pero eso hubiera sido acto de locura, nos hubieran acribillado con las ametralladoras.

¿En esa oportunidad por qué motivo fue la detención?

El motivo fue la “Operación Cardinal”, durante “la Libertadora”, fui detenido político en todos los gobiernos de turno, empezando por Justo, cuando fui dirigente por el Centro de Estudiantes de Derecho y apoyamos una huelga de los estudiantes de Medicina, allá por el ’33 o ’34. Fui detenido en la Provincia de Buenos Aires, cuando expulsan Eduardo Romero de la gobernación bonaerense en el año 1943, el 4 de junio de ese año; todavía estaba en el poder Ramón Ortiz. Al fin salgo en libertad y aparece la línea “pro-peronista”, con gente de segundo plano del Partido Comunista. Me opuse con otros amigos a esa línea contraria a mis principios partidarios y fui amenazado con la expulsión.

¿Cuál es su participación política después de la caída del Perón?

Bueno, se me encomiendan una serie de tareas, como por ejemplo, cuando en 1955 llega “la Libertadora”, esa revolución contra Perón

¿Qué tipo de tareas?

A fines de 1956, este gobierno, que cambia de orientación desaparece Lonardi y se coloca a Pedro Eugenio Aramburu, produce una serie de detenciones de comunistas y peronistas. A mí se me encomienda la tarea de dedicarme a los detenidos trasladados a Río Gallegos. Estoy alrededor de 15 días haciendo gestiones, visito a los detenidos en la cárcel, entre los que estaban el conocido dirigente sindical Rubén Iscaro; junto con personas como el secretario general de la CGT, José Espejo; además de Guillermo Patricio Kelli; Jhon William Cooke, Héctor José Cámpora, eran unos 15 o 20 que, posteriormente, protagonizan una fuga a Chile. Cooke o Kelli lo hace vestido de mujer.

Bueno, llego a la Capital Federal desde Río Gallegos y hago un informe, además de una serie de entrevistas para intentar crear un clima favorable para nuestros afiliados.

Luego parto a Montevideo, Uruguay; estaba como embajador argentino Alfredo Palacios. Me entrevisto con él, con el Partido Comunista uruguayo, con la CGT de ese país. Siempre con el objetivo de crear un foco semicontinental. Las entrevistas tienen cierto éxito, y al regresar a la Argentina completo el informe. Ese fue el momento más álgido en mi lucha en el Partido Comunista, porque el resto de la actividad durante 50 años fue más bien localista, de carácter municipal, moviéndome en la zona. Estuve un poco relegado. Si bien no me considero un leproso, siempre me pusieron ahí, atrás.

¿Le afectó eso?

No me importó. Seguí con mi militancia desde lo profesional. Pertenecí a la Liga Argentina por los Derechos del Hombre.

¿El PC recibe a Ernesto Che Guevara cuando éste visita en Argentina al entonces presidente de la Nación, Arturo Frondizi?

Me parece que no...

¿Por qué?

Porque en ese momento, a pesar de que oficialmente se había adherido a la Revolución Cubana, había una línea de discusión, porque todavía no era el Movimiento 16 de Julio del Partido Comunista el que gobernaba Cuba. Guevara no era afiliado comunista y había chocado con la dirección del partido soviético y, a pesar de que el PC argentino envió una comisión permanente a La Habana, no hubo ningún esfuerzo por parte de Guevara por ser recibido. Repito; Guevara no era afiliado comunista

El se afilia al PC cubano después. No era muy conocido. Se sabía de un argentino al que se lo llamaba “El Che”, uno de los miembros prominentes de la Revolución que se gesta en la Sierra Maestra. Conocíamos, por supuesto, su teoría de la independencia, de su lucha contra el imperio, pero no habíamos llegado a conocerlo como luego ocurrió.

¿Como ve el PC el inicio de la guerrilla en la Argentina? ¿Ustedes hablan de la guerrilla de “los Montos”, del Ejército Revolucionario del Pueblo?

De las experiencias de lucha armada en general

Nosotros estábamos en contra. La lucha armada, por parte del PC argentino nunca fue adoptada, ni auspiciada. Salimos a combatirla permanentemente.

Pero apoyaron la Revolución Cubana...

¡Ah bueno!, pero la situación es distinta. En primer término había una serie de factores políticos compartidos como el socialismo o el comunismo. Había una dictadura encabezada por aquel sargento Fulgencio Batista, a diferencia con la etapa constitucional que en ése momento se vivía en Argentina. Había sido electo primero Cámpora, luego llega la fórmula Perón-Perón.

Pero antes, por ejemplo, durante el gobierno de Pedro Eugenio Onganía, o de Alejandro Agustín Lanusse...

Bueno...no...hubo afiliados del partido que tuvieron una participación muy importante en el cordobaza. Ya teníamos nosotros desaparecidos, tanto como el PJ, desde luego. De manera que la situación era distinta. Acá seguíamos sosteniendo la necesidad de mantener la vida democrática.

Ya en 1976, ¿cómo es la posición partidaria frente al golpe de Estado? porque en marzo de ese año hubo un acercamiento hacia la Junta Militar...

Sí, eso es cierto...Sucede que se empieza a hablar del sector militar moderado, que, desde luego, el tiempo se encargó de demostrar que no había tal sector, era una falacia. Hubo mucha gente que se equivocó con eso. Incluso en el PJ, que no sólo aceptó a regañadientes el golpe, sino que lo apoyó.

Sobre todo desde sectores del sindicalismo...

Por supuesto. Y hubo también sectores del Partido Socialista, embajadores, como el caso de Américo Ghioldi, por ejemplo.

¿Eso sucedió porque era muy fuerte el antiperonismo?

Se dice que Ghioldi participó junto el doctor Zabala Ortíz en el bombardeo de la aviación Plaza de Mayo en junio del ‘55. Se dice eso...no está probado, pero se comenta. Había un antiperonismo furioso. Rabioso.

¿Por qué?

Y porque...la mente humana es un misterio.

¿Qué dirigentes piensa que marcaron una impronta en su partido?

Rodolfo Ghioldi; un dirigente mendocino Benito Marinetti, Héctor Agosti; y hubo casos de mucha relevancia y gran sacrificio como acá en Lomas, que tenemos un trabajador ferroviario de apellido Marcicano, que encabezó en el año ’20, “la Marcha del Hambre”, que llevó a todos los ferroviarios de Escalada, Temperley, y toda la zona, a la Casa Rosada a pedir un paliativo. Porque hambre hubo siempre.

¿Cómo se considera hoy dentro del arco ideológico?

Me considero todavía, filosófica y políticamente, un marxista

¿Le ve futuro al Capitalismo?

El capitalismo es un sector de la economía de amplia y enorme capacidad de maniobra. Siempre ha fracasado, sin embargo, siempre resucita, el capitalismo es algo que viene de nuestros ancestros, que viene de cuado bajamos de los árboles.

Usted contaba que en Lomas fue repudiado por vecinos, ¿cuándo se rompe ese cerco para que dejar de vivir casi en soledad, y ser reconocido por su trabajo?

Cuando se crea el Departamento Judicial de Lomas de Zamora, en noviembre de 1972. Allí enfrento junto con el doctor Alfredo Genovesi a los radicales, a algunos socialistas, gente de la derecha, los conservadores, gente de centro derecha. Perdemos la primera elección del Colegio de Abogados y la gana la derecha, porque se votó por correspondencia, donde se mete el perro con gran estilo. Este tipo de voto permitía que se manejara el comicio. Encabecé junto Genovesi una posición relevante y posteriormente, fui electo miembro de la Caja de Previsión Social del Colegio de Abogados, por el voto de los colegiados, y mantengo ese nombramiento aún hoy.

Fui homenajeado en varias oportunidades, por la Suprema Corte de Justicia de Buenos Aires, por ejemplo, y soy decano de los abogados del Departamento

Judicial de Lomas de Zamora. En 1998 fui designado Vecino Ilustre por el Consejo Deliberante lomense, y mis cumpleaños son objeto permanente de visitas de colegas y amigos.

¿Le molesta que lo relegaran a nivel local?

De ninguna manera

¿Cual sería su balance de su participación política en Lomas de Zamora?

Aparezco como el dirigente comunista de la zona. Una vez fui candidato a Intendente en 1958. Creo que fue bueno. Son décadas y décadas de trabajo. Ahora estoy un poco parado.

¿Un poco?

Si un poco.

Agosto de 2003

Daniel Parcero
danielparcero@hotmail.com

 
Por Daniel Parcero
danielparcero@hotmail.com
 
Presentación

Fuimos al rescate de un puñado de personas quienes, desde temprana juventud y desde estos rincones de la zona sur del conurbano, por donde nos desempeñamos profesionalmente, abrazaron la militancia política de la cual, de una u otro no se apartaran hasta nuestros días, y cuyos apellidos dejado ser noticia, habiéndose incorporado a la historia.

Una historia que se escribió con su protagonismo y que siempre los recuerda.

Este es nuestro homenaje a su perseverancia en la construcción del destino nacional, y como aporte a las nuevas generaciones.

Dedicatoria

A la memoria del infatigable militante sindical, compañero Avelino Fernández, quien falleciera días después que acordáramos la entrevista, que por ese lamentable motivo no pudo concretarse .

“Abrazar causas nobles es abrazar hombres”

Prólogo

Vivir como militantes

Por Fernando “Chino” Navarro - Diputado Provincial - Frente para la Victoria

¿Qué tienen de común en común 15 personas cuyas historias que rescata Daniel Parcero en éste libro? : Su condición de militantes.

Desde experiencias, concepciones, prácticas e ideales diferentes, el relato nos permite acercarnos a la militancia política contemporánea desde la voz de protagonistas destacados, y en todos los casos, Daniel Parcero y sus colaboradores, consiguen que los testimonios no estén contaminados por la convivencia o la necesidad de la “corrección política”. Cuentan sus historias como las vivieron, con la sinceridad que fueron registrando y reconstruyendo sus recuerdos.

Hay algo más que los separa y a la vez los une: el peronismo. Con mayor o menor conciencia de ello, la adhesión o el rechazo al peronismo es lo que define buena parte de su historia política.

Luego de los hechos que desembocaron en la caída del gobierno de Fernando De la Rúa, hablar de crisis de representatividad de los dirigentes políticos, y del recelo que en gran parte de la población despierta la actividad política, parece un lugar común.

La lectura de estos testimonios seguramente puede servirnos para dejar de lado las dos versiones estereotipadas que suelen predominar acerca de la política: seguramente no es el noble apostolado que pretenden transmitirnos algunos discursos, pero tampoco la más deleznable de las actividades humanas.

En todos ellos podemos reconocer un ideal, una identidad política que presupone un deseo, una concepción de cómo debe organizarse la convivencia social, y a su vez, el relato de practicas, vivencias, luchas a través de las cuales podemos advertir en que medida los desafíos que les van planteando la militancia “rescribe” el sueño inicial, reformula de esa idea general que los acercó a la militancia, en tareas que no siempre tienen que ver estrictamente con ella pero que, vestidas con las ropas de la necesidad que les apura la lucha por el poder, son vividas y relatadas con pasión. Así pasaremos revista a disidencias internas, acuerdos superestructurales, juntado de fichas, confesiones de gorilismo o ideas que hoy pueden sonar disparatadas -como planear la muerte de un adversario- pero que en fragor de la lucha fueron vividas hasta con neutralidad.

Esas historias nos dejan de manifiesto vocaciones políticas que se foguearon en la lucha por el poder, que se prueban en la trinchera, que no temen a meterse en el barro, pero que , a su vez, no padecen un fenómeno que comenzó a gestarse en la etapa democrática iniciada en 1983, y como consecuencia del proceso iniciado en 1976: son militantes que luchan por el poder, pero que no viven los cargos como una obsesión, que no entienden a la política como una profesión, que no necesitan estar permanentemente adscriptos a alguna nómina presupuestaria para seguir adelante.

El peronismo, la fusiladora, el luche y vuelve, las luchas gremiales, los dilemas de la izquierda y de las restantes fuerzas de identidad nacional, el dolor por los crímenes, los proyectos inconclusos, desfilan en la voz de personas que tienen algo más en común: a pesar de todo lo vivido, no se dan por cumplidos, de una u otra manera siguen adelante, no dejan de vivir como militantes.

Con alguno de ellos, como Adolfo Bianchi Silvestre, o Héctor Portero, he tenido el placer de conversar personalmente y me llena de gratitud encontrar en la palabra escrita relatos que alguna vez pude oír de su voz, y que quedaron grabados en los rincones que mi memoria tiene reservados para los mementos gratos.

Vivimos un contexto excepcional. Por encima de las diferencias políticas, está claro que Argentina como Nación, procura dejar atrás un cuarto de siglo de hegemonía neoliberal para reencontrarse con la necesidad de reconstruir una convivencia basada en el trabajo, la solidaridad, el crecimiento económico, la reafirmación de la dignidad nacional y la integración regional de cara al resto del mundo. A algunos de los que brindan testimonio en el libro, como Carlos Kunkel, la presente coyuntura los encuentra en lugares de lucha clave en la tarea de reconstruir el movimiento nacional para alumbrar un país que merezca la pena de ser vivido.

No me cabe duda que éste libro servirá. Servirá para conocer, servirá para forjar una visión más realista, para revisar el pasado, aprender aciertos y errores, los fracasos, la represión o la muerte, siguen en pie, para que las llevemos adelante con el entusiasmo, la mística, el compromiso que requiere la lucha por la verdadera felicidad, esa que podemos compartir como pueblo.

 

Introducción

Por José Narosky

Cinco prestigiosos periodistas: Daniel Parcero, Carlos Parodíz Ricardo Carossino, Adriana Zerrizuela y Cristina Pérez, se unen, en Militancia... para dar a luz un libro .diferente.

Lo conforman una serie de reportajes a hombres de distinta extracción política, de diferentes principios, pero a los que los une un denominador común: la ingratitud.

Y esta puede expresarse de mil maneras. Incluso con silencios.

Pero hay otro nexo, ya no en los entrevistados, sino en los autores reportajes.

Hay en éstos singularidad en las preguntas y conocimiento. Son periodistas, no hacen de periodistas; indagan desde el conocimiento previo. Trabajan desde su vocación, profesionalmente.

Considero que hay libros negativos, neutros y positivos. Los que requieren demasiadas explicaciones. Bajas pasiones, morbosidad violencia gratuita.

Los neutros se equiparan a los negativos. Porque gastar ese f ugaz sonido que es la vida, leyendo lo intrascendente, lo transforma en dañino.

Pero Militancia... es tan positivo como útil. Porque sus autores son como maestros, que nos enseñan cosas desconocidas u olvidadas. Pero sin tomarnos examen.

Mencionamos que varios de los personajes, sujetos pasivos de las entrevistas, dicen -a veces sin especificarlo con claridad- que ayudaron a ascender a hombres, que después los apedrearon desde su altura.

En general los protagonistas de Militancia... son seres maduros, algunos de ellos ya ancianos.

Este libro vital, objetivo, clarificador es una especie de susurro.

Y los susurros suelen ser más audibles que las estridencias.

Sin decirlo Militancia.... nos muestra que los ancianos también tienen presente. Que es duro subir la cuesta. Y que también es duro bajarla. Muchos no perdonan a los ancianos su vejez. Y algunos de ellos, que lucharon mucho por avanzar, hoy deben luchar, por no retroceder.

Pero nos queda como lectores de esta obra donde, entre otros prima la autenticidad, la grata sensación que si bien siguen naciendo opresores, también siguen naciendo idealistas. Que pueden disentir con las “ideas” de otros hombres. Pero nunca con los hombres.

Porque jamás se sienten enemigos. Solo adversarios.

Es que los más seguros de sus ideas, más respetan las ajenas.

Son hombres que han luchado tenazmente desde diferentes posiciones, buscando el bien. Y esa obstinación inmuniza contra los fracasos.

En definitiva agregaríamos que quien tiene ideas es fuerte. Pero quien tiene ideales, es invencible, aunque la crueldad del tiempo transforme protagonistas en espectadores.

Considero que la aparición de Militancia.... enriquece el panorama literario argentino, en un área donde campea la parcialidad y la falta de equidad. En este libro prevalece precisamente lo opuesto, la objetividad.

Les auguro a los autores de esta valiosa obra, el mejor de los destinos: brindar una luz, para ayudar a nuestro querido país, a encontrar su camino.

Los reportajes

  • Juan José Paolucci
  • Adolfo Jorge Bianchi Silvestre
  • Ludovico Vitta
  • Juan Manuel Ugorri
  • Alfredo Genovesi
  • Carlos Alberto Abuín
  • Avelino Fernandez
  • Alfredo Lettis
  • Hector Portero
  • Jorge Prospero Infantino
  • Irma Santa Cruz
  • Julio Raffo
  • Julio Gonzalez
  • Julio “Cuqui” Yessi
  • Carlos Kunkel