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ENTREVISTAS
 
Carlos Alberto Abuin: Frente al golpe uriburista, la reafirmación yrigoyenista de un adolescente
Carlos Alberto Abuin nació en Buenos Aires e1 15 de abril de 1916. Desde los dos años, cuando se trasladó a Lomas de Zamora con sus padres, y hasta el presente, es vecino de Banfield.
 
Alfredo Genovesi: Un socialista desprovisto de piel de “gorila”
Sin edad constitucional para ejercer el cargo fue electo concejal de Lanús por el socialismo en 1960, banca a la que
pudo acceder a la mitad del mandato, y ejercicio que fuera interrumpido por el golpe militar de 1962.
 
Alfredo Lettis: Un “francotirador” sindical independiente, en contra del colaboracionismo y en defensa de las empresas del Estado
Lettis, el vecino agitador, de vestir sencillo, y verba clara, tenía razón, desde hace cincuenta años antes: “venían por todo”. Pero su pregón no es en vano, sabe, como muchos, que la única pelea que se pierde, es aquella que no se da.
 
Juan Manuel Ugorri: Un testigo de la Patria fusilada
Juan Manuel Urgorri, entrerriano de La Paz, transitó la paradoja. Era aspirante de primer año en la Escuela Mecánica del Ejército Teniente Coronel Fray Luís Beltrán . Tenía 16 años y fue testigo de cuatro fusilamientos efectuados allí , ejecutados por otros menores que integraron los pelotones.
 
Adolfo Jorge Bianchi Silvestre: De radical a peronista y “traidor a la Patria”
Adolfo Jorge Bianchi Silvestre con 90 años de edad, habiendo cumplido un rol protagónico en el escenario político del siglo pasado, cuenta con el distanciamento necesario para que la anécdota, se convierta en una versión singular de la historia, por momentos íntima, del peronismo.
 
Ludovico Vitta: El jefe de la guardia nacionalista
Huérfano y crecido en un Hogar de la Sociedad de Beneficencia -el Instituto Alvear- fue formado en la - oración y las prácticas deportivas. De allí se escapa a los 17 años y rápidamente, encontrará su núcleo de pertenencia en la Alianza de la Juventud Nacionalista. Allí alistó como miliciano llegando a revistar como jefe la guardia nacionalista.
 
Juan José Paolucci: Un marxista lennista que superó el partidismo
Marxista lenninista por convicción, comunista autocrítico -en ese orden íntegro defensor de los derechos hombre y desprovisto de cualquier prejuicio ideológico porque de no serlo, no sería auténtico -, con 90 años de edad, Juan José Paolucci, es reconocido en Lomas de Zamora como la referencia histórica del comunismo local. Una autoridad del pensamiento ideológico en tiempos que algunos hombres le han bajado a las ideologías el debido precio de sus categorías.
 
Presentación

Fuimos al rescate de un puñado de personas quienes, desde temprana juventud y desde estos rincones de la zona sur del conurbano, por donde nos desempeñamos profesionalmente, abrazaron la militancia política de la cual, de una u otro no se apartaran hasta nuestros días, y cuyos apellidos dejado ser noticia, habiéndose incorporado a la historia.

Una historia que se escribió con su protagonismo y que siempre los recuerda.

Este es nuestro homenaje a su perseverancia en la construcción del destino nacional, y como aporte a las nuevas generaciones.

Dedicatoria

A la memoria del infatigable militante sindical, compañero Avelino Fernández, quien falleciera días después que acordáramos la entrevista, que por ese lamentable motivo no pudo concretarse .

“Abrazar causas nobles es abrazar hombres”

Prólogo

Vivir como militantes

Por Fernando “Chino” Navarro - Diputado Provincial - Frente para la Victoria

¿Qué tienen de común en común 15 personas cuyas historias que rescata Daniel Parcero en éste libro? : Su condición de militantes.

Desde experiencias, concepciones, prácticas e ideales diferentes, el relato nos permite acercarnos a la militancia política contemporánea desde la voz de protagonistas destacados, y en todos los casos, Daniel Parcero y sus colaboradores, consiguen que los testimonios no estén contaminados por la convivencia o la necesidad de la “corrección política”. Cuentan sus historias como las vivieron, con la sinceridad que fueron registrando y reconstruyendo sus recuerdos.

Hay algo más que los separa y a la vez los une: el peronismo. Con mayor o menor conciencia de ello, la adhesión o el rechazo al peronismo es lo que define buena parte de su historia política.

Luego de los hechos que desembocaron en la caída del gobierno de Fernando De la Rúa, hablar de crisis de representatividad de los dirigentes políticos, y del recelo que en gran parte de la población despierta la actividad política, parece un lugar común.

La lectura de estos testimonios seguramente puede servirnos para dejar de lado las dos versiones estereotipadas que suelen predominar acerca de la política: seguramente no es el noble apostolado que pretenden transmitirnos algunos discursos, pero tampoco la más deleznable de las actividades humanas.

En todos ellos podemos reconocer un ideal, una identidad política que presupone un deseo, una concepción de cómo debe organizarse la convivencia social, y a su vez, el relato de practicas, vivencias, luchas a través de las cuales podemos advertir en que medida los desafíos que les van planteando la militancia “rescribe” el sueño inicial, reformula de esa idea general que los acercó a la militancia, en tareas que no siempre tienen que ver estrictamente con ella pero que, vestidas con las ropas de la necesidad que les apura la lucha por el poder, son vividas y relatadas con pasión. Así pasaremos revista a disidencias internas, acuerdos superestructurales, juntado de fichas, confesiones de gorilismo o ideas que hoy pueden sonar disparatadas -como planear la muerte de un adversario- pero que en fragor de la lucha fueron vividas hasta con neutralidad.

Esas historias nos dejan de manifiesto vocaciones políticas que se foguearon en la lucha por el poder, que se prueban en la trinchera, que no temen a meterse en el barro, pero que , a su vez, no padecen un fenómeno que comenzó a gestarse en la etapa democrática iniciada en 1983, y como consecuencia del proceso iniciado en 1976: son militantes que luchan por el poder, pero que no viven los cargos como una obsesión, que no entienden a la política como una profesión, que no necesitan estar permanentemente adscriptos a alguna nómina presupuestaria para seguir adelante.

El peronismo, la fusiladora, el luche y vuelve, las luchas gremiales, los dilemas de la izquierda y de las restantes fuerzas de identidad nacional, el dolor por los crímenes, los proyectos inconclusos, desfilan en la voz de personas que tienen algo más en común: a pesar de todo lo vivido, no se dan por cumplidos, de una u otra manera siguen adelante, no dejan de vivir como militantes.

Con alguno de ellos, como Adolfo Bianchi Silvestre, o Héctor Portero, he tenido el placer de conversar personalmente y me llena de gratitud encontrar en la palabra escrita relatos que alguna vez pude oír de su voz, y que quedaron grabados en los rincones que mi memoria tiene reservados para los mementos gratos.

Vivimos un contexto excepcional. Por encima de las diferencias políticas, está claro que Argentina como Nación, procura dejar atrás un cuarto de siglo de hegemonía neoliberal para reencontrarse con la necesidad de reconstruir una convivencia basada en el trabajo, la solidaridad, el crecimiento económico, la reafirmación de la dignidad nacional y la integración regional de cara al resto del mundo. A algunos de los que brindan testimonio en el libro, como Carlos Kunkel, la presente coyuntura los encuentra en lugares de lucha clave en la tarea de reconstruir el movimiento nacional para alumbrar un país que merezca la pena de ser vivido.

No me cabe duda que éste libro servirá. Servirá para conocer, servirá para forjar una visión más realista, para revisar el pasado, aprender aciertos y errores, los fracasos, la represión o la muerte, siguen en pie, para que las llevemos adelante con el entusiasmo, la mística, el compromiso que requiere la lucha por la verdadera felicidad, esa que podemos compartir como pueblo.

 

Introducción

Por José Narosky

Cinco prestigiosos periodistas: Daniel Parcero, Carlos Parodíz Ricardo Carossino, Adriana Zerrizuela y Cristina Pérez, se unen, en Militancia... para dar a luz un libro .diferente.

Lo conforman una serie de reportajes a hombres de distinta extracción política, de diferentes principios, pero a los que los une un denominador común: la ingratitud.

Y esta puede expresarse de mil maneras. Incluso con silencios.

Pero hay otro nexo, ya no en los entrevistados, sino en los autores reportajes.

Hay en éstos singularidad en las preguntas y conocimiento. Son periodistas, no hacen de periodistas; indagan desde el conocimiento previo. Trabajan desde su vocación, profesionalmente.

Considero que hay libros negativos, neutros y positivos. Los que requieren demasiadas explicaciones. Bajas pasiones, morbosidad violencia gratuita.

Los neutros se equiparan a los negativos. Porque gastar ese f ugaz sonido que es la vida, leyendo lo intrascendente, lo transforma en dañino.

Pero Militancia... es tan positivo como útil. Porque sus autores son como maestros, que nos enseñan cosas desconocidas u olvidadas. Pero sin tomarnos examen.

Mencionamos que varios de los personajes, sujetos pasivos de las entrevistas, dicen -a veces sin especificarlo con claridad- que ayudaron a ascender a hombres, que después los apedrearon desde su altura.

En general los protagonistas de Militancia... son seres maduros, algunos de ellos ya ancianos.

Este libro vital, objetivo, clarificador es una especie de susurro.

Y los susurros suelen ser más audibles que las estridencias.

Sin decirlo Militancia.... nos muestra que los ancianos también tienen presente. Que es duro subir la cuesta. Y que también es duro bajarla. Muchos no perdonan a los ancianos su vejez. Y algunos de ellos, que lucharon mucho por avanzar, hoy deben luchar, por no retroceder.

Pero nos queda como lectores de esta obra donde, entre otros prima la autenticidad, la grata sensación que si bien siguen naciendo opresores, también siguen naciendo idealistas. Que pueden disentir con las “ideas” de otros hombres. Pero nunca con los hombres.

Porque jamás se sienten enemigos. Solo adversarios.

Es que los más seguros de sus ideas, más respetan las ajenas.

Son hombres que han luchado tenazmente desde diferentes posiciones, buscando el bien. Y esa obstinación inmuniza contra los fracasos.

En definitiva agregaríamos que quien tiene ideas es fuerte. Pero quien tiene ideales, es invencible, aunque la crueldad del tiempo transforme protagonistas en espectadores.

Considero que la aparición de Militancia.... enriquece el panorama literario argentino, en un área donde campea la parcialidad y la falta de equidad. En este libro prevalece precisamente lo opuesto, la objetividad.

Les auguro a los autores de esta valiosa obra, el mejor de los destinos: brindar una luz, para ayudar a nuestro querido país, a encontrar su camino.

Los reportajes

  • Juan José Paolucci
  • Adolfo Jorge Bianchi Silvestre
  • Ludovico Vitta
  • Juan Manuel Ugorri
  • Alfredo Genovesi
  • Carlos Alberto Abuín
  • Avelino Fernandez
  • Alfredo Lettis
  • Hector Portero
  • Jorge Prospero Infantino
  • Irma Santa Cruz
  • Julio Raffo
  • Julio Gonzalez
  • Julio “Cuqui” Yessi
  • Carlos Kunkel