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Presentación
Fuimos
al rescate de un puñado de personas quienes,
desde temprana juventud y desde estos rincones
de la zona sur del conurbano, por donde nos desempeñamos
profesionalmente, abrazaron la militancia política
de la cual, de una u otro no se apartaran hasta
nuestros días, y cuyos apellidos dejado
ser noticia, habiéndose incorporado a la
historia.
Una
historia que se escribió con su protagonismo
y que siempre los recuerda.
Este
es nuestro homenaje a su perseverancia en la construcción
del destino nacional, y como aporte a las nuevas
generaciones.
Dedicatoria
A
la memoria del infatigable militante sindical,
compañero Avelino Fernández, quien
falleciera días después que acordáramos
la entrevista, que por ese lamentable motivo no
pudo concretarse .
Abrazar
causas nobles es
abrazar hombres
Prólogo
Vivir
como militantes
Por
Fernando Chino Navarro - Diputado
Provincial - Frente para la Victoria
¿Qué
tienen de común en común 15 personas
cuyas historias que rescata Daniel Parcero en
éste libro? : Su condición de militantes.
Desde
experiencias, concepciones, prácticas e
ideales diferentes, el relato nos permite acercarnos
a la militancia política contemporánea
desde la voz de protagonistas destacados, y en
todos los casos, Daniel Parcero y sus colaboradores,
consiguen que los testimonios no estén
contaminados por la convivencia o la necesidad
de la corrección política.
Cuentan sus historias como las vivieron, con la
sinceridad que fueron registrando y reconstruyendo
sus recuerdos.
Hay
algo más que los separa y a la vez los
une: el peronismo. Con mayor o menor conciencia
de ello, la adhesión o el rechazo al peronismo
es lo que define buena parte de su historia política.
Luego
de los hechos que desembocaron en la caída
del gobierno de Fernando De la Rúa, hablar
de crisis de representatividad de los dirigentes
políticos, y del recelo que en gran parte
de la población despierta la actividad
política, parece un lugar común.
La
lectura de estos testimonios seguramente puede
servirnos para dejar de lado las dos versiones
estereotipadas que suelen predominar acerca de
la política: seguramente no es el noble
apostolado que pretenden transmitirnos algunos
discursos, pero tampoco la más deleznable
de las actividades humanas.
En
todos ellos podemos reconocer un ideal, una identidad
política que presupone un deseo, una concepción
de cómo debe organizarse la convivencia
social, y a su vez, el relato de practicas, vivencias,
luchas a través de las cuales podemos advertir
en que medida los desafíos que les van
planteando la militancia rescribe
el sueño inicial, reformula de esa idea
general que los acercó a la militancia,
en tareas que no siempre tienen que ver estrictamente
con ella pero que, vestidas con las ropas de la
necesidad que les apura la lucha por el poder,
son vividas y relatadas con pasión. Así
pasaremos revista a disidencias internas, acuerdos
superestructurales, juntado de fichas, confesiones
de gorilismo o ideas que hoy pueden sonar disparatadas
-como planear la muerte de un adversario- pero
que en fragor de la lucha fueron vividas hasta
con neutralidad.
Esas
historias nos dejan de manifiesto vocaciones políticas
que se foguearon en la lucha por el poder, que
se prueban en la trinchera, que no temen a meterse
en el barro, pero que , a su vez, no padecen un
fenómeno que comenzó a gestarse
en la etapa democrática iniciada en 1983,
y como consecuencia del proceso iniciado en 1976:
son militantes que luchan por el poder, pero que
no viven los cargos como una obsesión,
que no entienden a la política como una
profesión, que no necesitan estar permanentemente
adscriptos a alguna nómina presupuestaria
para seguir adelante.
El
peronismo, la fusiladora, el luche y vuelve, las
luchas gremiales, los dilemas de la izquierda
y de las restantes fuerzas de identidad nacional,
el dolor por los crímenes, los proyectos
inconclusos, desfilan en la voz de personas que
tienen algo más en común: a pesar
de todo lo vivido, no se dan por cumplidos, de
una u otra manera siguen adelante, no dejan de
vivir como militantes.
Con
alguno de ellos, como Adolfo Bianchi Silvestre,
o Héctor Portero, he tenido el placer de
conversar personalmente y me llena de gratitud
encontrar en la palabra escrita relatos que alguna
vez pude oír de su voz, y que quedaron
grabados en los rincones que mi memoria tiene
reservados para los mementos gratos.
Vivimos
un contexto excepcional. Por encima de las diferencias
políticas, está claro que Argentina
como Nación, procura dejar atrás
un cuarto de siglo de hegemonía neoliberal
para reencontrarse con la necesidad de reconstruir
una convivencia basada en el trabajo, la solidaridad,
el crecimiento económico, la reafirmación
de la dignidad nacional y la integración
regional de cara al resto del mundo. A algunos
de los que brindan testimonio en el libro, como
Carlos Kunkel, la presente coyuntura los encuentra
en lugares de lucha clave en la tarea de reconstruir
el movimiento nacional para alumbrar un país
que merezca la pena de ser vivido.
No
me cabe duda que éste libro servirá.
Servirá para conocer, servirá para
forjar una visión más realista,
para revisar el pasado, aprender aciertos y errores,
los fracasos, la represión o la muerte,
siguen en pie, para que las llevemos adelante
con el entusiasmo, la mística, el compromiso
que requiere la lucha por la verdadera felicidad,
esa que podemos compartir como pueblo.
Introducción
Por
José Narosky
Cinco
prestigiosos periodistas: Daniel Parcero, Carlos
Parodíz Ricardo Carossino, Adriana Zerrizuela
y Cristina Pérez, se unen, en Militancia...
para dar a luz un libro .diferente.
Lo
conforman una serie de reportajes a hombres de
distinta extracción política, de
diferentes principios, pero a los que los une
un denominador común: la ingratitud.
Y
esta puede expresarse de mil maneras. Incluso
con silencios.
Pero
hay otro nexo, ya no en los entrevistados, sino
en los autores reportajes.
Hay
en éstos singularidad en las preguntas
y conocimiento. Son periodistas, no hacen de periodistas;
indagan desde el conocimiento previo. Trabajan
desde su vocación, profesionalmente.
Considero
que hay libros negativos, neutros y positivos.
Los que requieren demasiadas explicaciones. Bajas
pasiones, morbosidad violencia gratuita.
Los
neutros se equiparan a los negativos. Porque gastar
ese f ugaz sonido que es la vida, leyendo lo intrascendente,
lo transforma en dañino.
Pero
Militancia... es tan positivo como útil.
Porque sus autores son como maestros, que nos
enseñan cosas desconocidas u olvidadas.
Pero sin tomarnos examen.
Mencionamos
que varios de los personajes, sujetos pasivos
de las entrevistas, dicen -a veces sin especificarlo
con claridad- que ayudaron a ascender a hombres,
que después los apedrearon desde su altura.
En
general los protagonistas de Militancia... son
seres maduros, algunos de ellos ya ancianos.
Este
libro vital, objetivo, clarificador es una especie
de susurro.
Y
los susurros suelen ser más audibles que
las estridencias.
Sin
decirlo Militancia.... nos muestra que los ancianos
también tienen presente. Que es duro subir
la cuesta. Y que también es duro bajarla.
Muchos no perdonan a los ancianos su vejez. Y
algunos de ellos, que lucharon mucho por avanzar,
hoy deben luchar, por no retroceder.
Pero
nos queda como lectores de esta obra donde, entre
otros prima la autenticidad, la grata sensación
que si bien siguen naciendo opresores, también
siguen naciendo idealistas. Que pueden disentir
con las ideas de otros hombres. Pero
nunca con los hombres.
Porque
jamás se sienten enemigos. Solo adversarios.
Es
que los más seguros de sus ideas, más
respetan las ajenas.
Son
hombres que han luchado tenazmente desde diferentes
posiciones, buscando el bien. Y esa obstinación
inmuniza contra los fracasos.
En
definitiva agregaríamos que quien tiene
ideas es fuerte. Pero quien tiene ideales, es
invencible, aunque la crueldad del tiempo transforme
protagonistas en espectadores.
Considero
que la aparición de Militancia.... enriquece
el panorama literario argentino, en un área
donde campea la parcialidad y la falta de equidad.
En este libro prevalece precisamente lo opuesto,
la objetividad.
Les
auguro a los autores de esta valiosa obra, el
mejor de los destinos: brindar una luz, para ayudar
a nuestro querido país, a encontrar su
camino.
Los
reportajes
- Juan
José Paolucci
- Adolfo
Jorge Bianchi Silvestre
- Ludovico
Vitta
- Juan
Manuel Ugorri
- Alfredo
Genovesi
- Carlos
Alberto Abuín
- Avelino
Fernandez
- Alfredo
Lettis
- Hector
Portero
- Jorge
Prospero Infantino
- Irma
Santa Cruz
-
Julio Raffo
-
Julio Gonzalez
- Julio
Cuqui Yessi
-
Carlos Kunkel
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