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A Uds lectores quiero contarles
que:
Conocí
a Germán Abdala, desde mi militancia gremial
en
la Agrupación de Trabajadores de Prensa
Raúl Scalabrini Ortiz y estando
él en la Agrupación Nacional Unidad,
Solidaridad de la ATE, durante la resistencia
obrera contra la última dictadura militar,
por abril de 1979. Cuando muchos callaban, y clase
trabajadora hacía oír su voz. -La
Multipartidaria política, vendría
mucho después- Luchábamos, junto
a otros nuevos dirigentes del movimiento obrero
organizado, por la recuperación democrática
y la normalización sindical, en ése
orden. Llevó el orgullo de poder contar
a mis nietos (como lo hice con mis hijos) cuando,
a medida que crecen, preguntan sobre ¿quien
es el hombre del cuadro enorme, que tiene en sus
manos un mate, y detrás del que se ve una
movilización?, y que encuentran al
entrar a mi estudio, que Ese es Germán.
De todos los luchadores sociales con los que he
compartido algún tramo de mis casi cuarenta
años de militancia, ha sido el mejor de
nosotros.
Fuimos
compañeros de clase y amigos. Ha representado
para mí un espejo donde poder corregir
errores, donde encontrar el aguante, la esperanza
y la pasión por transformar la realidad
frente a la tragedia nacional de la Nación
inconclusa, y donde no flaquear ante la tragedia
individual, ni cuando la propia vida es la que
avisa que se va.
Pavada
de tipo, que hasta sus adversarios políticos
y sindicales, y hasta algún personaje del
campo antinacional, supieron reconocer su temple
indoblegable, sus principios irrenunciables, sus
convicciones inquebrantables, y que su paso por
ésta vida, a quince años de su fallecimiento,
ha dejado estelas imposibles de borrar.
A
vos querido turco:
El
país hubiera sido otro, de no haberte ido
sin permiso, Germán; aunque se que además
no estaba en tu ánimo irte, a pesar de
tanto sufrimiento.
Seguro
que hubiera sido otro, porque estábamos
a punto de nacer un país distinto, con
vos en la primera línea. Lo intentamos
y ya no estabas.
No
saben lo que dicen, quienes aseguran que no existen
los imprescindibles.
Hubieras
muerto de estar vivo y ver lo sucedido. Que despilfarro
de irresponsabilidades!!!
A
quince años de tu ausencia física
recuerdo con la misma impotencia tu partida. La
reacción casi irrespetuosa con que junto
al Tata Vázquez reaccionamos ante el Tano
Víctor De Gennaro, cuando en el primer
piso del Consejo Directivo de la ATE, ante nuestra
intención de organizar tu despedida, nos
dijera que no habría velatorio porque ésa
era tu voluntad, y él la iba a respetar.
Treinta
mil compañeros nos habían llevado
los genocidas, y tenazmente luchamos por saber
donde están sus huesos para despedirlos.
La diferencia solo radicaba en que sabíamos
donde estaba tu cuerpo. Como negarnos a cumplir
con el rito de despedirte presencialmente
en ese acto sublime despedida temporal, de homenaje
a la vida en el propio acto de la muerte, de asistencia
ceremonial ante un hecho de pérdida, reencuentro
terminal y prolongación de la vida que
se va en aquella que queda.
Supimos
por Marcela, tu compañera del alma, que
también tu deseo era que cremaran tu cuerpo,
y que tu cenizas fueran diseminadas en Santa Teresita.
Logramos finalmente acceder a que
tus amigos trabajadores profesionales de prensa,
junto a tus compañeros más cercanos
de la ATE y tus familiares, asistiéramos
a ofrecerte un último aplauso, que resultó
casi interminable, en el Cementerio de La Chacarita,
y como reconocimiento a tu infatigable lucha por
los derechos de los trabajadores, a tu inquebrantable
lealtad de clase, a tu irrenunciable compromiso
con la dignidad, la de tu prójimo y los
próximos.
Gracias
por no haber permitido que te velen en el Congreso
de tantas entregas, y adelantarte a la posibilidad
de que el innombrable Presidente de entonces pudiera
haber enviado una corona en su nombre, a sabiendas
que no podrías haberla rechazado. De ésa
última voluntad tuya, fundada en ésa
duda que tanto te rondaba por la cabeza, y que
solo trasmitiste a Víctor y a Marcela,
supimos tiempo después. Es bueno que sepas,
que de haber ocurrido, junto a Víctor y
Marcela, más de uno de nosotros, los que
finalmente pudimos decirte hasta luego,
siempre, nos hubiésemos encargado
de hacer lo debido.
Por
lo demás, Germán, la Patria sigue
cargando con una deuda pendiente, tus compañeros
también.
Alcanzar
la justicia social requiere de muchos germanes,
de muchos que no dejen de trasmitir quien sos,
porque nunca te dejaremos ir. Hasta que un día
Eva vuelva en millones, con Germánes en
el alma, y habremos recuperado la Nación
liberada.
Guernica
04-07-08
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| Por
Daniel Parcero |
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| danielparcero@hotmail.com |
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