|
El 23 de Octubre es el día propicio para
iniciar el camino de un progreso cierto para
el país.
Si
éste paso es fallido, toda posibilidad
de esperanza va a perderse como el agua entre
los dedos de la mano.
El
crecimiento de la Argentina se dará a
partir del nivel de educación, de salud
y de ingresos de cada uno de los ciudadanos.
Si
no hay justicia y equilibrio en el reparto del
ingreso no lograremos la tranquilidad social
que anhelamos, y cuando me refiero a equidad,
es preciso que tengamos a la hora de elegir,
a quienes sean capaces de establecer premios
y castigos. Hasta aquí, tuvimos administradores
de lo público que establecieron más
castigos que premios. Una sociedad que no garantice
equilibrio y seguridad, no genera orgullo de
pertenencia. Tampoco facilita pronósticos
seguros de avances positivos, que garanticen
a los descendientes inmediatos las opciones
lógicas de un vivir adecuado. Esta sociedad
está constituida por todos nosotros,
por consiguiente debemos asumir que somos responsables
de nuestros aciertos y nuestros fracasos. Aunque
es dable señalar que hemos sido embaucados
alevosamente con discursos brillantes vacíos
de realidades. Es importante establecer que
la decadencia termina cuando comienza la autocrítica
inteligente y eficaz, sino seremos silenciosos
cómplices de aquellos que actúan
en contra nuestro.
No
al plebiscito
Continúan
los funcionarios y funcionales al gobierno nacional
en plebiscitar la gestión requiriendo
el apoyo en las próximas elecciones.
La reclamación es razonable pero constituye
una inadmisible agresión contra el sistema
democrático, Las mayorías en los
Concejos deliberantes, legislaturas, y el Congreso
nacional no han logrado modificar las trascendentales
desigualdades que afectan a la Argentina: hambre,
miseria, desocupación; por el contrario,
estas mayorías han contribuido a intensificar
aún más las dificultades.
Los
planes sociales no resuelven la alimentación
básica de las familias. No se ha impulsado
la reindustrialización para generar fuentes
de trabajo genuinas. La pretensión de
convocar a inversionistas extranjeros casi siempre
especuladores no garantiza puestos de trabajo,
ya casi nos hemos convertido en una factoría
a partir de la participación de monopolios
que destruyeron la economía argentina.
La
presencia monolítica de una fuerza política
va a seguir poniendo al Estado al servicio de
intereses particulares no del interés
general.
Consolidar
la vida de cada familia, de cada ciudad, es
nuestra responsabilidad individual y la tarea
ineludible de todos los ciudadanos. La acción
personal no generará trabajo estable
ni justo, la de todos a largo plazo terminará
destruyendo este sistema perverso, y provocará
el triunfo del trabajo, el bienestar y el progreso.
Precisamente
la Democracia que es el gobierno del pueblo
no puede concretarse si un conjunto de representantes
de un mismo partido decide ser funcional al
Ejecutivo no permitiendo la aprobación
de iniciativas de las minorías.
En
los últimos tiempos se divulga con mucha
insistencia la teoría del pensamiento
único, ya hubo algún iluminado
que en su momento declaró "la muerte
de las ideologías" para desarticular
salvajemente el aparato estatal que no sólo
dejó de prestar servicios indelegables
sino que tampoco articuló mecanismos
para defender a la ciudadanía que quedó
desprotegida.
Mirta
Lorenzo - Candidata a Concejal por el acuerdo
PA.U.Fe - Unión Vecinal Lomense
unionvecinalomense@argentina.com
|