Martes 16 de Agosto de 2005  
Edición número 25 - Año 1
   
Salud

Fumar o no fumar, esta es la cuestión...

La disputa entre fumadores y no fumadores debiera resolverse en beneficio de la salud de todos y esto solo es posible mediante un acuerdo social que genere áreas libres de humo de cigarrillo.

Por Osvaldo Nicolás Pimpignano *

No se trata de algo nuevo. Al compartir espacios cerrados, fumadores y no fumadores se enfrentan en una guerra en los que unos están desarmados y los otros armados con humo. Los no fumadores se quejan de las molestias causadas por los fumadores, irritación en la vista, la garganta, tos y un olor que consideran desagradable producido por el humo. En tanto los fumadores, se molestan por la prohibición de fumar. Aseguran ser discriminados, por no poder hacer lo que quieren, que es fumar en cualquier lugar.

Sin embargo, esta disputa banal deja de lado algo mucho más importante: el humo de tabaco en ambientes cerrados molesta, enferma y mata. Es sobre esta verdad, científicamente demostrada, y que a las grandes tabacaleras le están costando cifras muchas veces millonarias en concepto de indemnizaciones, que se debería construirse un acuerdo social que permita generar ambientes libres de humo de cigarrillo.

De manera que es urgente generar estos espacios, la efímera y simbólica creación "de áreas para fumar y no fumar" han demostrado su inutilidad; el humo tiene la capacidad de burlar las supuestas fronteras entre lo permitido y lo prohibido.

Pero si esta información científica sobre las consecuencias de fumar no se difunde profusamente estaremos desperdiciando un tiempo valioso que es aprovechado por el tabaco para seguir matando.

El humo de cigarrillo contiene cianuro, arsénico, monóxido de carbono, hidrocarburos, alquitrán y cadmio, entre otras sustancias nocivas para la salud.

Pero además entre sus más de 4 mil ingredientes, 50 de ellos son cancerígenos.

En Argentina mueren 40 mil personas anualmente por enfermedades causadas por el hábito de fumar. Se trata de la primera causa evitable de muerte. De ellos, 6 mil son fumadores pasivos. Así los asegura el Ministerio de Salud y Ambiente. Por eso, esa cartera inició una campaña a tono con la tendencia mundial de restringir al mínimo los espacios para fumadores.

Si se adoptara una política que privilegie los ambientes libres de humo, no sólo todos respiraríamos mejor, sino que estaríamos promoviendo la salud, y en consecuencia, salvando vidas, ya que este tipo de espacios logran retardar el inicio de la adicción, modificar la conducta social y, así, disminuir la aceptación social del tabaco. Tambien reduciría en un 30% el consumo de cigarrillos entre los fumadores, mejoraría la productividad al reducir el ausentismo por enfermedades relacionadas al tabaquismo y, protegería la salud de los no fumadores.

Por último, no son pocas las voces que se alzan contra los espacios libres de humo argumentando que las empresas perderán dinero al prohibir fumar. En el supuesto que el lucro fuera una razón para promover la muerte por intermedio del tabaco, el efecto es el contrario, las empresas pierden dinero permitiendo fumar.

Las estadísticas reflejan que el fumar les cuesta dinero a las empresas: tanto los fumadores como los no fumadores faltan más al trabajo como consecuencia de los daños que ocasiona el cigarrillo.

Respirar aire libre de tabaco y prevenir las enfermedades que éste produce es un derecho de la población que no fuma, y que es mayoría y debe no sólo defenderse sino también preservarse. Favorecer ambientes libres de humo en el hogar, en el trabajo y en los lugares cerrados en general facilita el proceso de disminución del consumo de cigarrillos y protege la salud de los no fumadores.

Este es el acuerdo social que debemos impulsar, para que todos los argentinos podamos tener una vida más larga y saludable. Y para que no nos hagan fumar, pasiva y forzadamente, nuestro futuro.

* Periodista de Investigación
Miembro de AAPA y RdCalc
inradial@arnet.com.ar


Los tres mitos del fumador


Uno de los mitos que circulan por la sociedad es que la prohibición de fumar viola los derechos de los fumadores. Es innegable que los fumadores tienen derecho a comprar y usar un producto legal como son los cigarrillos. ¿Pero acaso los no fumadores no tienen derecho a respirar aire limpio y puro? Está claro que los fumadores tienen derecho a fumar, pero no a forzar a los no fumadores a fumar y a enfermarse.

El segundo de los mitos dice que el problema del humo ambiental se resuelve con un sistema de ventilación y con áreas designadas para los no fumadores. Pero lo cierto es que no se han credo sistemas de ventilación que sean capaces de eliminar del aire los contaminantes del humo del cigarrillo. La separación física de fumadores y no fumadores no protege a estos últimos del humo, aún cuando estén en habitaciones separadas. Por lo tanto, es poco útil abrir ventanas, encender aparatos de aire acondicionado o ventiladores.

Hay, todavía, un tercer mito: "No hacen falta leyes para reglamentar los ambientes libres de humo; son preferibles las normas voluntarias de autorregulación". Sin embargo, es sabido que no existe un mecanismo para hacerlas cumplir ni forma de vigilar su realización.

Consecuencias comprobadas

Los adultos no fumadores, al ser expuestos al humo en un ambiente cerrado, tienen un 30% más de riesgo de padecer un infarto de miocardio que aquellos que no lo son. Entre un 20% y un 30% más de riesgo de contraer cáncer de pulmón. También los niños menores de 6 meses cuyos padres fuman tienen entre 2 y 5 veces mayor riesgo de padecer muerte súbita, más conocida como "muerte blanca" del lactante. También, entre un 20% y un 40% más de riesgo de asma, el doble de agudizaciones asmáticas, mayor riesgo de otitis, neumonías y catarros de las vías aéreas.

 

- Semanario Lo-más Regional -
San Martín 57 PB ¨C¨- Lomas de Zamora
4-245-9399
lomasregional@yahoo.com.ar