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Un delincuente
casi familiar, al que por la descripción que se tiene podría estar emparentado a un
reconocido comerciante de la zona, y al que sus víctimas han apodado "Flash digital",
continúa vaciando a los comerciantes del ramo fotográfico de las cámaras digitales
que exponen a la venta. Desde hace días, lo acompaña un gato manso que posa sobre
uno de sus hombros.
"Flash
digital" día a día suma mérito para su página en
la historia del hampa lomense. Fotolom de Boedo al 300; Foto "Piero", de
Italia al 100; Foto "Planes" de Gorriti entre Italia e Irigoyen, Foto "Expres",
de Fonrouge y Alsina, se han convertido en los proveedores preferidos de éste
delincuente nada vulgar, que desde hace unos meses viene asolando las casas de fotografía
del radio céntrico, y ahora en compañía de su secuaz, una mascota
felina que posa sobre su hombro derecho.
Ladrón
selectivo, éste joven, ya registrado por las cámaras vigías de
algunos de los comercios, de bien vestir, rubio, de pelo corto y barbita, pocas palabras
y cuidados modales, desde hace meses realiza sus fechorías a plena luz del
día, en momentos que el público merma en sus objetivos preferidos. Ingresa
al lugar, saluda a los empleados, exhibe "el fierro" que carga en su cintura
debajo de un sueter, pide calma, y reclama la entrega del preciado material: "Denme
las digitales", las que deposita en un bolso de mano para luego de despedirse
amablemente, dándose a la fuga a pié hasta la parada del colectivo 318,
al que a su llegada aborda con rumbo desconocido.
Días
pasados volvió a sorprender, ésta vez "visitó" por
cuarta vez a Foto "Piero". Lo hizo cuando ya el negocio se encontraba cerrado,
pero aún trabajaban en su interior. Lo acompañaba un felino que posaba
sobre uno de sus hombros.
Cuando se acercó
uno de los empleados a la puerta, argumentó: "la chica me conoce";
y en cuando la puerta dejó una hendija entreabierta, "Flash digital"
ya estaba adentro. Con la misma actitud de siempre, napoleonicamente, como aquello
de "vísteme despacio que estoy apurado", sostuvo: "vengo por
la merca de siempre" haciéndose de un valioso y selectivo botín.
En otra de sus
incursiones delictivas en Fotolom, donde parecen estar de punto, hasta por poco no
reclama por el libro de quejas: "Haber si esta vez me entregan merca de la buena,
porque la semana pasada las digitales fueron bastante truchas". No obstante lo
"valiente" no quitó lo cortes, y luego de despedirse con el bolso
repleto, volvió hacerlo desde la parada del 318 camino a "barrio reducción"
donde se deshace del producto del ilícito y levanta nuevos pedidos.
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