Lunes 22 de Agosto de 2005  
Edición número 26 - Año 1
   
Opinión

Pillaje, deuda externa y cambio climático: Caras de una misma moneda

Por Osvaldo Nicolás Pimpignano *

Ya no quedan dudas que el Cambio Climático existe. La delegación estadounidense a la reciente Cumbre del G-8 lo admitió tímidamente, lo que supone un gran cambio, al menos en el discurso.

El Cambio Climático supone millonarias pérdidas económicas para muchos países, los ricos disponen de fondos para la litigación, pero los más pobres solo cuentan con deudas que deben asociar a las perdidas que se acrecentaran de sus producciones primarias, como la agrícola, e irreversibles impactos ecológicos, cambios en la frecuencia de lluvia y ecosistemas que se modifican.

Tambien deben esperar la llegada de enfermedades que antes no padecían. Esto significa importantes impactos sociales sobre su población, como los desplazamientos forzados, generalmente en forma de migraciones a las grandes ciudades.

Si no se toman medidas inmediatas, mañana los efectos ya existentes no dejarán de aumentar. El cambio climático es y será, si no se cambian las políticas al respecto, un problema irresoluble para salir de la pobreza en muchos países.

Esto lo afirmaba antes que se realizara la Cumbre de Rió 92 los principales líderes de los países más pobres y prestigiosas organizaciones ambientales mundiales. Sin embargo, al parecer los miembros del G-8 lo han preferido ignorar. Las emisiones del G-8 representan un 45% de las emisiones globales, (solo los EE:UU aportan el 25%) a pesar que solo suman el 13% de la población mundial; su responsabilidad en el cambio climático es ineludible y sus emisiones son desproporcionadas a las necesidades humanas.

instituciones, como por ejemplo los indios Parikh o Vinod Raina, el inglés Andrew Simms, las organizaciones también inglesas Christian Aid o The New Economics Foundation, o más próximamente el catedrático del departamento de economía de la Universidad Autónoma de Barcelona Joan Martínez Alier, aseguran que estos impactos económicos son aún más importantes que el total de la deuda externa que se exige a los países empobrecidos y ahora se quiere parcialmente condonar.

Así visto, y aun ignorando el pillaje a que sometieron al tercer mundo hasta el comienzo de la segunda guerra mundial, los ahora miembros del G-8, no cabe duda que el primer mundo, formado en casi su totalidad por "países enriquecidos", han adquirido una deuda ecológica asociada al cambio climático tan importante que supone una de las auténticas barreras para evitar la pobreza, superior incluso a la deuda externa. No obstante, el G-8 ha sido incapaz de establecer un plan de actuación realista contra el cambio climático, ya que el acordado no tiene objetivos, calendario de acciones ni compromiso presupuestario. No existe solución a la pobreza si no se la afronta con acciones concretas y dedicas el cambio climático. En el reciente comunicado del G-8 estas medidas no aparecen, el desarrollo de los países más empobrecidos continúa bloqueado y los menos empobrecidos, en camino de serlo plenamente.

* Periodista de Investigación
Miembro de la AAPA y ReDcALC
inradial@arnet.com.ar
Fuentes:
Universidad Autónoma de Barcelona
The New Economics Foundation

 

 

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