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Especial
para Lo-más Regional
Lic. Andres Domínguez
Vicepresidente de la Cámara de la Construcción
¿Hacer
un hospital o una escuela es un gasto? El que así crea, tiene una arcaica idea
de lo que es la economía y particularmente, de una política económica.
¿Alguien se preguntó cuánto cuesta un argentino que no tiene
salud en Argentina, que no va a la escuela? Evidentemente no.
Los presupuestos
cero, equilibrios falsos en presupuesto equilibrado, son necesarios pero no resulta
suficiente si no se aplica una política económica acorde a los intereses
de la población. Luego de esta buena aclaración entremos en la materia.
El hecho que
las viviendas a licitar, que son 300.000, es mas que importante pues si a esto se
le suman las 130.000 en ejecución, estamos en presencia del plan mas colosal
que con tres años de duración se haya hecho en la historia Argentina.
Esto se lleva
a cabo con materiales y mano de obra Argentina, se hace con argentinos y se hace crecer
una industria, madre de Industrias : LA CONSTRUCCIÓN, que genera más
de un millón de puestos de trabajo en forma directa e indirecta. Para estos
créditos, ya no necesitaran acreditar ingresos inexistentes. Para obtener un
crédito, los jóvenes próximos a casarse contarán con elementos
a favor ya que su garantía será el bien a construir y, si tiene algún
ahorro, servirá para mejorar ese bien.
Todo empleo
en blanco le genera techo propio a mas de 2 millones de personas en los tres años
del plan Federal I y II, y esto resulta de multiplicar por cinco habitantes (ocupantes)
promedio por vivienda. No se trata de construir viviendas simplemente; se trata de
urbanizar, educar, planificar la salud en cada emprendimiento. Generar en el beneficiario
el sentido de pertenencia, que se sienta poseedor legal de un bien económico,
su vivienda, que ha pagado y que, a su vez, le ha generado trabajo, lo cual resulta
un derecho inajenable.
Teniendo en cuenta todo esto, quienes hoy trabajan en contra de estos planes aduciendo
que "no se puede", deberían explicar por qué. Esta afirmación
es bastante inexplicable desde el punto de vista humano, aunque si desde la miseria
humana.
Claro, cuando
una persona pobre tenga techo y trabajo exigirá mas pues ya conoce lo que es
vivir mejor, entonces la bolsa de alimentos ya no creará dependencia clientelística,
sobre todo si los hijos de ese ciudadano se educan y comienzan a comer en su casa
junto a sus padres y hermanos. Ya no se los podrá manipular; el individuo encontrará
otra alegría frente a la vida y habrá menos recurrencia a la droga.
Sus padres ya no estarán en una cola esperando los 150 pesos y sus hijos verán
que ser un hombre de trabajo es una dicha. Sin duda, seguirán faltando cosas
para vivir mejor, pero será a partir de necesidades básicas satisfechas,
para arriba y no desde la miseria. Debemos comenzar una obra pública que sirve;
es la mejor distribución de la riqueza que un gobierno puede administrar; es
el mejor remedio anticíclico en la economía de un país.
Hay quienes se dicen amigos del país y del gobierno y viven haciendo lo posible
por ahuyentar inversiones y provocar caos, meten paros salvajes como en el Garrahan,
donde buscaron el conflicto por el permanente conflicto. Lo quieren tanto que individuos,
sin profesión conocida y hoy algunos diputados/as, otros candidatos aparecen
en los medios defendiendo lo indefendible. Cabría muy bien el refrán
andaluz: "tanto quería el diablo a su hijo que le saco los ojos".
Los gobiernos
deben gobernar, ser orientadores de las coberturas de las necesidades del país
e incentivar a quienes pueden satisfacerlo, protegiendo los altos interés de
la Nación, obedeciendo a un plan estratégico de corto, mediano y largo
plazo. Por ejemplo, las viviendas del Plan Federal II, también son para la
clase media, esa empobrecida y vapuleada clase media, que no hace piquetes, que trabaja
silenciosa y que hace crecer el país pese a algunos gobiernos. Por eso es muy
importante que los partidos políticos - tan necesarios para la democracia -
se aggiornen; no pongan a cualquiera en las listas, seguros de que entran igual colgados
de los pantalones o de las polleras de los líderes. Que pongan lo mejor; a
hombres y mujeres sin extremos ideológicos; necesitamos una democracia participativa.
Esto deben entenderlo claro: los líderes necesitan gente que la ayude a gobernar;
no inútiles o fracasados que fueran responsables de esta situación,
que vivimos y nada aportarían. Es hora de los honestos, que los hay en todas
las dirigencias, pero que se necesitan más hoy que poner hombres y mujeres
útiles no utilizables. Los que pregonaron la anarquía, el desorden social
como medio de vida nuevo, no podrían ser ordenadores sociales, ya que su orden
es subvertir los valores. No caben a esta hora ideologías que cayeron en el
mundo, repudiados por su desprecio al ser humano.
Si este gobierno
da trabajo; es su obligación. Si restablece la dignidad, seguro, es su obligación.
Si respeta la seguridad jurídica; es su obligación. Lo que pasa es que
hubo tantos que no lo hicieron (que la memoria nos dure) que hasta parece extraño.
Los Argentinos venimos pidiendo, no que nos den una mano, sino que nos saquen la mano
de encima y que al menos - aun para los más escépticos- se está
cumpliendo. Ahora hay que ir por más y eso se logra acompañando con
lo mejor, sin timoratos ni mediocres.
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