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Por D.P.
Cuenta el revisionismo
histórico -al que adscribo como escritor y ensayista- que desde tiempos de
Rivadavia un descendiente de Tomás de Anchorena se ha mantenido custodio de
los beneficios enfiteutas -canon ausente- en altas esferas del gobierno nacional.
Quizá algún día la historia recoja que desde Menem-Duhalde, la
descendencia política del lomense ha sabido también hacerse de un lugar
de privilegio en las cumbres gubernamentales, aunque a diferencia del caso anterior,
algunos hayan recalado allí una vez cortado el cordón umbilical que
los atara con "obediencia debida" al linaje original. Lomense al fin, Pablito
Paladino se escribe con K desde la última hora, o minuto, en que cerraran las
listas electorales. Siendo el último kirchnerista lomense, recaló primero
en La Rosada con rango de Secretario Estado, entre quienes conforman la nueva ola
K de nuestro distrito.
Días
pasados en un acto llevado a cabo en el Salón de los Escudos de la Casa de
Gobierno, rodeado de un selectivo grupos de amigos y colaboradores, el ex Secretario
de Gobierno de la gestión municipal, y primer concejal en uso de licencia,
juró como Secretario de Asuntos Públicos del Ministerio del Interior,
por decreto del Presidente Kirchner que lleva la firma, además, del Ministro
de esa cartera, Aníbal Fernández.
Fue precisamente
éste último el encargado de fundamentar las razones que lo motivaran
para ofrecerle la designación "luego de muchas conversaciones previas
que se sucedieron a lo largo de varios meses". De acuerdo a lo que manifestara
el quilmeño, "cuatro, fundamentalmente, son las razones que lo llevaran
a la decisión de proponer este cargo a Pablo Paladino" y pasó a
enumerar: "su formación intelectual y política; que es parte de
esa gente joven con proyección que necesita este gobierno; y porque esencialmente,
lo sé buena persona". Luego de los aplausos se pasó a las preguntas
de rigor y se escuchó el esperado "Sí juro".
Desde otro ángulo,
un Subsecretario de Estado, también de reconocida formación intelectual
y política, joven con proyección, y seguramente también buena
persona, pero fundamentalmente lomense K de la "segunda hora", inquilino
de La Rosada desde la "era pingüina", pensaba en su terruño
y la suerte atada a sus legítimas aspiraciones para el 2007, claro, en Lomas
de Zamora. Desde donde Pablito, clavó un clavito que se asemeja a un mojón.
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