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*Por Julio
Jardel
El hincha de
Banfield continúa viviendo un momento histórico. Sigue inflando el pecho
y sintiendo la satisfacción y la alegría inmensa por tantas alegrías
futboleras. Se enorgullece por abrazar esos colores verde y blanco que lo representan
en cada partido, en la Argentina y en el mundo. Tiene las palmas rojas de tanto aplaudir,
y la voz ronca por tanto ole!!, ole!!, ole!!. Siente el reconocimiento y el respeto
que el "Taladro" se ha ganado en las últimas temporadas, y va los
lunes a trabajar con una sonrisa amplia, disfrutando y viviendo a pleno el primer
puesto en el Apertura. Es que después de años de sufrimiento, de vaivenes
en Primera División y el ascenso, el presente lo encuentra a su equipo consolidado
en la máxima categoría, siendo protagonista en el torneo local, y con
chances de avanzar en la Sudamericana (debe remontar un 1-3).
Son siete fechas
las que han pasado, con cuatro victorias ( Tiro Federal, River Plate, Gimnasia de
Jujuy y Colón) y tres empates (Racing, Quilmes, Newell´s). Y el balance,
más allá de los resultados, es altamente positivo. Por el rendimiento
colectivo, por el funcionamiento del equipo, por el nivel de algunas individualidades,
y por la identidad que comienza a definir este equipo del "Gato" Leeb.
La nueva
identidad
En columnas
anteriores les comentaba que si bien en la estructura y el sistema elegido (4-4-2)
este Banfield se asemejaba mucho al de la etapa gloriosa bajo la conducción
de Julio César Falcioni, el técnico quería imponer su propio
estilo, rescatando claro está algunas cuestiones tácticas de aquella
etapa, pero convencido de imponer su propia filosofía y gusto futbolístico
al equipo. Y a esta altura de las circunstancias no caben dudas que el "Taladro"
juega diferente al del proceso anterior. Ni mejor ni peor, solo distinto.
Y esto hay que
entenderlo como algo lógico. Son jugadores diferentes ( se fueron muchos valuartes
como Daniel Bilos, Andrés San Martín, Mariano Barbosa, Antonio Barijho
y otros tantos), es un plantel muchísimo más corto, no hay tanto recambio,
y principalmente hay un DT que está haciendo sus primeras armas en Primera,
buscando que Banfield imponga en el campo una nueva identidad.
Si bien soy
de los que nunca compartió aquella muletilla que impusieron los grandes medios
de comunicación en el ciclo de Falcioni, que minimizaban a ese gran equipo
catalogándolo como "el equipo de la pelota parada", no caben dudas
que en algún momento ese recurso fue fundamental . El "Gato" Leeb
desde un comienzo señaló que quería que la pelota parada no sea
la principal vía para convertir, sino solo una alternativa más. Hoy
nadie habla de la pelota detenida para referirse a este equipo: se destaca el buen
juego, el toque corto, la circulación.
Este Banfield
se muestra como un equipo ofensivo y protagonista, tiene una propuesta claramente
audaz, y apuesta al juego asociado. Mantiene el orden, la disciplina táctica,
y la solidez. A la hora de recuperar la pelota es sacrificado y solidario, y al momento
se jugar encuentra a jugadores que se comprometen con la pelota. Y todo esto con uno
de los planteles con mayor cantidad de futbolistas surgidos de las inferiores del
club.
Además
de las cuestiones descriptas, la cuestión anímica juega un papel determinante.
Y en este aspecto Banfield le saca una diferencia grande a muchos equipos. Hay un
plantel mentalizado en pelear en los dos frentes, convencido de la propuesta de juego
del técnico. Y hay una comunión entre plantel y cuerpo técnico
que salta a la vista. Lo mismo que el ida y vuelta entre el hincha, los jugadores
y el DT.
Las respuesta
individuales
En lo individual
si bien es cierto que hay un nivel parejo, hay jugadores con un nivel muy destacado.
Lo de Lujambio ya lo remarcábamos como el gran acierto antes del comienzo del
certamen: es por lejos la incorporación que mejor rindió hasta el momento.
Y de los jugadores del club hay uno que sobresale por el talento y la picardía
con la que juega: Jesús "Maravilla" Dátolo. Tiene todas las
condiciones para ser un gran futbolista: técnica, habilidad, cambio de ritmo,
creatividad. Seguramente el correr de los partidos, la experiencia que vaya adquiriendo,
le permitirá saber cuando largarla antes y no hacer una de más. Pero
ante todo, en este fútbol tan táctico y de tanto roce, esta aparición
demuestra que los talentosos todavía existen. Insisto: esperemos que los dirigentes
no tengan el mismo apresuramiento en venderlo que el que tuvieron con Emiliano Armenteros.
¿Se imaginan que lindo hubiera sido verlos juntos en Primera?.
Entre los aciertos
que hay que atribuirle a Leeb, uno de ellos es la inclusión del "Peca"
Galarza. Lo utilizó de lateral derecho, de volante por ese sector y en el partido
ante Colón como volante central. Creo que en esta última posición
observamos el mejor rendimiento: el "Peca" aportó dinámica,
recuperación del balón, y proyección ofensiva. Y principalmente
marcó una presencia muy diferente a la de Javier Lux, quien aún no ha
mostrado un gran nivel. Otro acierto del DT es el "Rioja" Leiva, quien recuperó
la confianza y es el patrón del equipo en el mediocampo.
Entre los ausentes
llama la atención que, tras recuperarse de la lesión, no esté
entre los once Gabriel Paletta. Si bien es cierto que Renato Civelli ha mostrado un
nivel interesante, uno cree que el defensor campeón del mundo debe estar entre
los titulares. Por su categoría y su jerarquía, no puede estar ausente.
Un dato alentador
es que frente al "sabalero" convirtieron su primer tanto en el torneo José
Sand y Darío Cvitanich. El ex River venía teniendo actuaciones interesantes
pivoteando y jugando de espaldas al arco, pero en los metros finales no mostraba la
serenidad necesaria. Hacía un año que no marcaba por torneos locales,
ojalá este tanto le permita ganar en confianza y convertir con continuidad.
Lo mismo vale para Cvitanich, quien con su velocidad siempre puede ser una cuota de
desequilibrio.
Los desaciertos
que llevaron a complicar la clasificación en la Sudamericana
El panorama
en la Copa Sudamericana indudablemente que para el "Taladro" es complicado.
Remontar el 1-3 del partido de ida no será tarea sencilla, aunque de ninguna
manera imposible. Sin dudas que aquel marcador resultó exagerado, pero lo cierto
es que Banfield no supo cerrar un partido que le resultaba favorable y su rival no
se lo perdonó.
El primer tiempo
en Brasil invitaba al aplauso a la producción colectiva del equipo. Por el
orden, por la solidez, por el juego. Ganaba con el hermoso gol de Dátolo y
rápidamente le empataron (error de Barraza). Con el Fluminense con 10 jugadores
desde los 26´ de esa etapa estaba todo a pedir del "Taladro": sin
embargo nunca pudo aprovechar la diferencia numérica. A pesar de esto dispuso
de situaciones muy claras para ponerse en ventaja y una tras otra las fue desaprovechando.
Así,
le dio la chance al Flu de ganar el partido. Porque todo lo que desperdició
Banfield de cara al arco rival, lo aprovechó el local en los últimos
minutos del partido. Un par de cambios del "Gato" terminaron desbalanceando
al equipo en el mediocampo y colaboraron para el resultado final. Defender con tres
en el último tramo fue un error del DT que a Banfield le costó muy caro.
Vale la actitud
con la que se afrontó el compromiso. Se rescata el juego que se mostró
por momentos. Pero cuando se veía que Banfield no lo podía ganar porque
faltaba contundencia en los metros finales y la pelota la controlaba el Fluminense,
el "Gato" debió entender que un empate de visitante ( con un tanto
convertido en esa condición) valía muchísimo. Y con la desventaja
2-1 (producto de un desacople defensivo), fue a buscar la igualdad con desesperación,
sin inteligencia, regalando espacios que el Flu aprovechó integralmente para
convertir el tercero. Faltó madurez para manejar los tiempos del partido, y
esos goles en los minutos finales sin duda que complicaron la clasificación.
Queda la ilusión
de remontar el resultado. El rival es de envergadura, maneja muy bien la pelota, tiene
individualidades de jerarquía. Pero es débil defensivamente. Te deja
jugar, pero ofensivamente es un equipo peligroso. Banfield deberá asumir la
iniciativa, buscando el resultado que lo clasifique a cuartos de final, pero deberá
tener la inteligencia que no tuvo en Brasil para que su ilusión se transforme
en realidad.
Cuenta regresiva
para las elecciones
Finalmente,
en cuanto al panorama político el 1º de octubre habrá elecciones
en la institución. Después de siete años, los hinchas podrán
expresarse a través del voto. Es saludable para la democracia interna de una
institución con tanta historia, que los socios puedan participar y elegir a
sus autoridades.
Cabe recordar
que desde 1998 Carlos Portell es el presidente de Banfield, en aquella ocasión
elegido por el voto de los asociados. Luego se constituyó el ABC ( Acuerdo
Banfileño para el Crecimiento), integrado por las tres agrupaciones que históricamente
se han repartido el poder en el club. Así es que se evitaron elecciones en
el 2000 y el 2002.
En esta oportunidad
la Agrupación Banfileña (con Esteban Muñiz como candidato a presidente),
reconocida en el 2003, se presenta a elecciones por primera vez, y representará
a la oposición a la conducción actual, que con Portell a la cabeza buscará
renovar su mandato y llegar a los diez años consecutivos al frente de la institución.
Solamente el
repaso de las listas mostrará una gran diferencia entre ambas: mientras que
la lista del oficialismo postula a los mismos dirigentes que hace años conducen
al club, la Agrupación Banfileña no tiene entre sus filas a dirigentes
que hayan integrado conducciones anteriores.
No caben dudas
que el oficialismo tiene como "caballito de batalla" el éxito deportivo
conseguido en los últimos años. Y la oposición buscará
el voto en aquellos socios que, más allá de valorar los resultados deportivos,
exigen una mayor transparencia en las ventas, un mayor acceso a la información,
un mejor servicio para el asociado. Hubiera sido un buen gesto de la actual conducción
poner a consideración de los socios el balance de la temporada 2004-2005 antes
de las elecciones, para que todos lo pudieran evaluar antes de la elección,
lamentablemente esto no sucederá. Al menos, sería adecuado que el socio
disponga del balance con la suficiente antelación para evaluarlo y sacar sus
conclusiones.
Sin dudas el
club a crecido y mucho en las últimas temporadas. Es cierto también
que el crecimiento deportivo no se tradujo en un incremento masivo del caudal societario
y que el socio reclama servicios que el club no le brinda. Lo bueno es que el socio
se involucre, se comprometa y participe. Y que con su voto premie o castigue al oficialismo,
o le de una oportunidad a la oposición. Después de siete años
Banfield ya habrá ganado: los socios volverán a expresarse a través
del voto.
* Lic. en Periodismo recibido en la Universidad Nacional de Lomas de Zamora. Comentarista
de "El Fútbol de Banfield", la transmisión de la campaña
del "Taladro" líder en audiencia, que se emite por AM 1500 Radio
Bonaerense.
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