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Por Osvaldo
Nicolás Pimpignano *
Los que a nuestro
pesar peinamos canas, tenemos nostalgia de las Escuelas Técnicas (que con orgullo
curse) que formaban Maestros Mayores de Obra, Mecánicos o Electricistas calificados
u operadores de maquinas herramientas, Alimentos y otras disciplinas industriales
o técnicas. Estos Técnicos estaban formados para el ingreso a Ingeniería,
disciplina que en la actualidad tiene una pobre oferta numérica de Profesionales
u ocupaban un escalón intermedio en la fuerza de trabajo entre el profesional
universitario y los obreros.
Uno de los legados
de la década menemista fue la desaparición de la enseñanza técnica.
Oficialismo y oposición coinciden en que hay que volver a ella, pero no acuerdan
como hacerlo.
"El Congreso
tiene que entender que durante la década del 90 se destruyó la educación
técnica en la Argentina, y tenemos esperando una ley de Educación Técnica
que vuelva a capacitar y devuelva el oficio a miles de jóvenes argentinos,
para que puedan ser absorbidos rápidamente por el crecimiento económico",
aseguro el presidente Néstor Kirchner, molesto por el lento tramite parlamentario.
Por su parte,
el titular de la bancada del ARI, Eduardo Macaluse, asegura, "No casualmente
Ley Federal de Educación surge en la década del 90 al calor de una serie
de políticas impulsadas por los organismos financieros internacionales, que
dentro de la división internacional del trabajo establecían, entre otras
cosas, determinadas características productivas para nuestro país que
eran incompatibles con el desarrollo industrial", aseguro el legislador y ex
docente. Tal vez eso no fuera casualidad sino que respondía a un modelo destinado
al fracaso
En noviembre
de 2004, el Poder Ejecutivo presentó un proyecto de ley de Educación
Técnica Profesional. La propuesta busca remediar uno de los males que ocasionó
la Ley Federal de Educación: la destrucción de la vieja escuela técnica,
que aun existen en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y a la cual, se intentara
regresar, a medias desde el próximo año en la provincia de Buenos Aires,
con la implementación de un ciclo de 6 años. Los tres últimos
de la actual enseñanza, pero especializándola y otros tres totalmente
técnicos.
El proyecto
del Ejecutivo fue consensuado con distintas agrupaciones vinculadas a la educación
técnica, la UIA y la CGT, entre otras y busca revitalizar el rol del Estado
nacional en la planificación de una política de desarrollo técnico:
cuestión difícil si se tiene en cuenta que el Estado ya no posee escuelas
pero si la obligación de fijar normas desde el Ministerio respectivo.
La propuesta,
que ya tiene media sanción, toma algunas cuestiones existentes de la Ley Federal
de Educación y las readapta para mejorar las cuestiones vinculadas a la técnica
y paso por las comisiones de Educación, Ciencia y Tecnología y Presupuesto
y Hacienda, y para debatirla se realizaron unas Jornadas de Debate sobre Educación
Técnica y Formación Profesional que abarcó diez reuniones de
su comisión cabecera, y por donde desfilaron todos los interesados en el asunto
durante cuatro meses, analizando el tema con toda la complejidad que merece y que
contó con la presencia del propio ministro de Educación, Daniel Filmus,
en el recinto.
El proyecto
en estudio es del Poder Ejecutivo. Tambien la UCR y el ARI presentaron otros similares.
Obviamente, los debates giraron en torno a la iniciativa gubernamental.
Su redacción
impulsa en primer lugar que los estudios técnicos duren seis o siete años
a partir del 7º grado, con un régimen de doble escolaridad para poder
desarrollar una enseñanza tanto teórica como práctica. También
prevé mecanismos para mejorar la formación docente, propicia la evaluación
externa e interna de los colegios, y habilita un régimen de tutorías
entre escuelas, en que las más avanzadas ayudarían a las menos avanzadas
a lograr el nivel de las primeras.
Por último,
estipula un régimen de pasantías de alumnos y profesores en empresas,
financiadas mediante crédito fiscal. Este punto es uno de los más resistidos
por la centroizquierda. El proyecto de autoría de Jorge Rivas desecha la figura
de la pasantía. Rivas explicó que "la pasantía como la extensión
del sistema educativo fue suplida para beneficio de las empresas en empleo con mano
de obra barata".
Otro de los
puntos centrales de la nueva ley es que propone la creación de un fondo nacional
para garantizar "la mejora continua a través del abastecimiento de equipamiento",
y asegura el adecuado reconocimiento del ejercicio profesional y la certificación
de títulos, dejando claro qué se considera título técnico
y cómo se define cada actividad.
Por su parte,
la propuestas, de la UCR, encabezada por la chaqueña Olinda Montenegro, tiene
dos diferencias básicas con la oficial, en primer lugar elimina el Instituto
Nacional de Educación Técnica (INET) y pide volver al viejo Consejo
Nacional de Educación Técnica (CONET).
Esto puede parece
sólo un cambio nominal, pero el CONET era un organismo colegiado, con mayor
poder de decisión que poseía en su seno a representantes de todos los
sectores; y fundamentalmente manejaba un amplio presupuesto. El CONET era el símbolo
vivo de un Estado nacional que planificaba centralizadamente las políticas
educativas. Con la Ley Federal de Educación, el CONET fue abolido y se creó
en su lugar el INET, organismo descentralizado, casi sin presupuesto y sus opiniones
sólo tienen carácter consultivo, con lo cual el Estado
nacional no recuperaría su capacidad de planificación.
Respecto de
la duración de las cursadas, al igual que la propuesta radical, el ARI propone
que dure seis años, pero con tres de formación básica y tres
de especialización. (Un modelo semejante al que implementara la Provincia de
Buenos Aires desde 2006) "Es difícil pensar que podría haber técnicaturas
de seis años y otras de menos, ya que habría desventajas para los segundos
en el mercado laboral", explicó la diputada Marta Maffei, quien recordó
que para conseguir el achicamiento se han eliminado materias importantes como la seguridad".
Que actualmente es una disciplina por si misma
Finalmente,
el mayor debate parece ser filosófico y no legal. Todos los involucrados en
el tema coinciden en que la Ley Federal de Educación fue, por lo menos un error
muy caro y que la eliminación de la escuela media terminó vaciando de
contenido a la vieja escuela técnica.
Todos los actores
involucrados acuerdan que la Ley Federal de Educación NO es buena. Pero a pesar
de ello, persisten diferencias respecto de la forma de revertirlo. La mayoría
de los involucrados acuerdan con una estrategia progresiva, como la pide el ejecutivo.
Otros, como CTERA, desde el inicio rechazaron el proyecto proveniente del Poder Ejecutivo
por considerarlo un parche en la caótica situación provocada por la
Ley Federal de Educación.
En definitiva,
el debate es más complejo de lo que parece. No sólo se ponen en juego
cuestiones puntuales, sino que hay un trasfondo, filosófico y ético
del modelo de país que se busca y esto, es muy bueno. Los legisladores deben
saben que no hay margen para volverse a equivocar. Y por si fuera poco, si las Escuelas
Técnicas comenzaran a funcionar en el 2006 con todo el bagaje que les conocimos,
cosa que no será posible por razones instrumentales, recién dentro de
seis años, tendremos nuevos técnicos. Históricamente no es un
plazo prolongado, pero mientras tanto seguirá habiendo generaciones sin una
adecuada educación. Esto es muy malo para todos
* Periodista de Investigación
Miembro de AAPA y RedCalc
inradial@arnet.com.ar
Fuentes: Propias - Diario de Sesiones del Congreso
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