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El Movimiento
Social Solidario (MoSSol) en conjunto con el Ministerio de Desarrollo Social de la
Nación entregaron en el barrio Nuevo Horizonte, Villa Lamadrid, desde muebles
a maquinas de coser, en el marco del fuerte trabajo social que se lleva adelante en
la zona.
Pasadas las
primeras horas de la mañana, en un clima de organización y alegría,
llegaron cinco camiones colmados de necesidades básicas de la población.
Camas, colchones, estufas, cocinas, heladeras y chapas, fueron entregadas a más
de noventa familias de la populosa barriada.
Mientras los
más chicos gritaban de emoción al ver llegar sus colchones, los más
jóvenes ayudaban en la descarga y las mujeres preguntaban con ansias si las
máquinas de coser habían llegado. "Es lo que más me importa,
para mí es una herramienta de trabajo, después con lo que gane voy a
comprar todo lo que necesito", aseguraba una vecina de Nuevo Horizonte mientras
espiaba el camión.
"Esto es
el ejercicio del derecho que tiene todo argentino a ser asistido en una situación
de emergencia como la que atraviesan los vecinos del arroyo Calchaquí"
recalcó Víctor Grosi, presidente del MoSSol, mientras seguía
recorriendo una de las zonas más afectadas del Partido.
El Movimiento
viene trabajando arduamente en el barrio hace un largo tiempo. Asistentes sociales
recorrieron la zona por dos semanas, casa por casa, tomando nota de las necesidades
urgentes de cada familia. Una vez finalizado el relevamiento, los datos fueron ingresados
en el Ministerio, encargado de hacerle llegar a los vecinos los camiones.
Por otra parte,
la organización liderada por Grosi continuará trabajando en un lugar
en lo que está todo por hacerse, "existe un firme compromiso de parte
del Estado Nacional, el municipio y el MoSSol para solucionar el problema de este
arroyo en muy poco tiempo", culminó el dirigente social.
Un buen espejo de la acción política
Por DP
Pasaron no más
de diez en que los vecinos del barrio se habían congregado en una esquina sobre
un puente del obstruido arroyo Meandro y alrededor de un improvisado palco, caja de
un destartalado camión propiedad de un corralón cercano, la Ministro
de Desarrollo Social de la Nación, Alicia Kirchner, se dirigiera a la multitud.
Había
llegado al lugar, luego que lo hicieran las maquinarias para reforzar el trabajo de
un microemprendimiento instalado en la barriada, en uno de los más de doscientos
comedores que el MOSSOL atiende entre La Matanza y Beriso.
Aquel día a lo largo de las seis calles recorridas por la funcionaria, entre
su visita al comedor y taller de calzado y el lugar de concentración, recibió
de manos de decenas de vecinos que salieran de sus precarias viviendas, una importante
cantidad de pedidos por escrito, y que fueran recogidos uno por uno por una asistente
dispuesta especialmente a esos efectos con espacial dedicación. Los ruegos
del vecindario al entregar las notas se referían a un drama reciente, pero
que a la vez padecen de larga data. Los reclamos se producían a días
de haber soportado las consecuencias del desborde del arroyo producto de las intensas
lluvias de fines de agosto.
La Ministro
se sensibilizó ante la situación, y requirió de sus colaboradores
una especial atención de la problemática, como así también
expresó su sorpresa ante el aspecto organizativo de características
netamente sociales alcanzado por el barrio.
Como queda dicho
más arriba, al poco tiempo las autoridades del MOSSOL fueron informadas de
la inminente llegada de la ayuda solicitada sin los rimbombantes anuncios proselitistas
acostumbrados en tiempos de campaña. Aunque en tiempos electorales, el trabajo
social que desde hace cinco años viene desplegando el Movimiento liderado por
Grosi, encontró en la responsabilidad del Estado, la no utilización
político-partidaria de las necesidades allí donde existe un derecho.
Todo un avance cualitativo, donde las urgencias por una mejor calidad de vida, exigen
responsabilidades políticas que miren más allá de la distancia
entre la coyuntura y las urnas.
De allí
la importancia de que una funcionario de primer nivel de gestión de Gobierno,
haya comprendido que los votos que pueden recogerse hoy, también se los puede
llevar la sudestada que vuelva, y que si no se puede con la naturaleza, existen cosas
que pueden solucionarse con solidaridad y organización entre el pueblo y el
Estado. Algo que es posible cuando el Estado piensa y ejecuta políticas sustentables
de profundo corte asistencial y no clientelisticamente, y cuando al pueblo se lo respeta
como sujetos con derechos y no como objeto de una elección.
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