Martes 4 de Octubre de 2005  
Edición número 32 - Año 1
   
Opinión

El sentido de la vida

Por la Dra. Elvira G. Trifiletti de Milone
Presidenta de la Liga de
Amas de Casa, Consumidores y Usuarios
Regional Lomas de Zamora

De acuerdo a estudios realizados por las diferentes entidades de Consumidores y Usuarios, entre las que nos encontramos, comprobamos que es la salud de la población la que muestra más deficiencias en el servicio, ello no es en lo referente a la calidad e idoneidad profesional ni paramédica, sino al sistema público de salud; obra social y a través de las prepagas, que no cumplen con su misión de cuidar y proteger la salud de los usuarios.

Todo el sistema de salud se encuentra deficientemente gerenciado por individuos que conocen acerca de la importancia de la salud de la población, sino que saben -y no siempre es así- de matemáticas, una ciencia diferente, no humanística, que utilizan para incrementar los ingresos monetarios para las entidades que los contratan, disminuyendo costos a costa de los prestadores, quienes se convierten en obreros que por lo general no tienen derecho al reclamo, de lo contrario habrá represalias; y de quienes deberían ser los destinatarios del sistema, los usuarios beneficiarios.

Nos preguntamos ¿tienen las prepagas o las obras sociales el derecho de imponer a sus afiliados el lugar y los médicos que los atenderán ante un requerimiento de su salud, diferenciando entre los pacientes según el plan, aunque esté en grave riesgo su vida, sólo por la nimiedad que representa el estar encasillados en un plan determinado, que generalmente no difiere de los otros escalones en cuanto a beneficios, aunque pregonen solo en sus cartillas libertad de elección?.

No es posible que ante un grave riesgo de salud, que quizá nos lleve al hecho definitivo e irreversible de perder la vida, si no se actúa con inmediatez, la primera acción de la prepaga sea exigir la presentación de una credencial para determinar el plan al que corresponde el enfermo; y del documento de identidad con el domicilio para establecer si geográficamente le pertenece el lugar de atención al que recurrió, negando asistencia antes de cumplir con la obligación primordial de salvaguardar la vida.

Ante la salud y la vida no deben hacerse diferencias ni negar auxilio a quien se encuentra desvalido, aguardando solución a su mal. No deben existir pacientes de primera y segunda categoría, la vida es el don más preciado que poseemos.

Todos desde antes de nacer tenemos el mismo derecho de ser asistidos y mejorada nuestra salud cuando está en riesgo -Declaración de los Derechos del Niño, aprobada por la Asamblea de las Naciones Unidas e incorporada a nuestra Constitución Nacional con la reforma de 1994-. El abandono de persona ocasionado por la omisión de auxilio está penado por la ley.

La salud es un derecho que pareciera no importarle a nadie ya que suele ser considerado un redituable negocio por ciertas instituciones de salud y fundamentalmente por las prepagas así como para la salud pública, que no es ajena a este pensamiento.

Todo está regulado, generalmente, por administradores, individuos a quienes solo les interesa el rendimiento económico que puede producir el accionar de la medicina a la que ven como un negocio, puesto que de esta ciencia nada saben y no comprenden, por ende, la peligrosidad de su negativa de dar asistencia a quien lo necesita. Carecen además, de humanidad -algunos casos denunciados así lo demuestran- para obviar trámites burocráticos en los momentos críticos, donde no debieran prevalecer, ya que su empecinamiento en privilegiar los números de presupuestos abstractos pudiera ocasionar hechos irremediables.

Su misión parecería ser algunas veces velar para que los ingresos superen con creces los egresos ocasionados por gastos de salud.

No siempre estar adherido a este sistema, significa tener muy buen poder adquisitivo ya que muchos afiliados realizan grandes sacrificios para pagar las cuotas, aunque muchas veces no condicen con los beneficios que éstas les brindan, y lo hacen debido a las deficiencias del sistema público de salud. Volvemos a remarcar que no nos referimos a la calidad e idoneidad de los profesionales., sino a la mala administración.

Innumerables son las quejas que recibimos de los usuarios del sistema de salud, incluimos igualmente aquí a las obras sociales, tan es así que entre los reclamos existentes podemos enumerar el aumento injustificado de las cuotas; la negativa a dar asistencia a sus afiliados argumentando que no están comprendidos en el distrito parcial determinado por ellos; reglamentaciones arbitrarias que dividen a los pacientes según los planes; otras veces el falso orgullo de no reconocer la incompetencia para resolver con éxito los casos de salud, creer que todo lo pueden y circunscribir a los afiliados a un determinado lugar de atención obligándolos , muchas veces a trasladarse en ambulancia, por incapacidad de hacerlo por sus propios medios; ha llegado el caso de intentar transportar a una paciente desde su lugar de internación en una unidad de terapia intensiva hacia otra clínica donde, seguramente a su prepaga le resultaría más económico que aquella, a gran distancia geográfica, solo por la burocracia defendida por el gerente de dicha institución, quien no autorizaba una operación necesaria y urgente con grave riesgo de vida para la misma. Acotar las prestaciones ofreciendo menores beneficios en aras de disminuir los gastos es otro argumento aducido por ellos. El paciente no debe representar sólo un número que aportará ingresos monetarios.

A todos los individuos, no existen en esto categorías ni regiones que primen, nos cabe el derecho constitucional de elegir ser asistidos por equipos de salud idóneos, capacitados científica y humanamente.

Los funcionarios, dirigentes y burócratas deben comprender la responsabilidad que les cabe de considerar y respetar al paciente, eje del sistema de salud, desde antes de nacer y durante toda su vida. La premisa urgente para los responsables es regular y reglamentar en virtud de ello. "...Si no se sirve para los demás... la vida carece de sentido" expresó más de una vez la Madre Teresa de Calcuta, trabajadora incansable en defensa de los desvalidos. Imitémosla.


E mail: laclomasdezamora@yahoo.com.ar

 

- Semanario Lo-más Regional -
San Martín 57 PB ¨C¨- Lomas de Zamora
4-245-9399
lomasregional@yahoo.com.ar