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Por la Dra.
Elvira G. Trifiletti de Milone
Presidenta de la Liga de
Amas de Casa, Consumidores y Usuarios
Regional Lomas de Zamora
De acuerdo a
estudios realizados por las diferentes entidades de Consumidores y Usuarios, entre
las que nos encontramos, comprobamos que es la salud de la población la que
muestra más deficiencias en el servicio, ello no es en lo referente a la calidad
e idoneidad profesional ni paramédica, sino al sistema público de salud;
obra social y a través de las prepagas, que no cumplen con su misión
de cuidar y proteger la salud de los usuarios.
Todo el sistema
de salud se encuentra deficientemente gerenciado por individuos que conocen acerca
de la importancia de la salud de la población, sino que saben -y no siempre
es así- de matemáticas, una ciencia diferente, no humanística,
que utilizan para incrementar los ingresos monetarios para las entidades que los contratan,
disminuyendo costos a costa de los prestadores, quienes se convierten en obreros que
por lo general no tienen derecho al reclamo, de lo contrario habrá represalias;
y de quienes deberían ser los destinatarios del sistema, los usuarios beneficiarios.
Nos preguntamos
¿tienen las prepagas o las obras sociales el derecho de imponer a sus afiliados
el lugar y los médicos que los atenderán ante un requerimiento de su
salud, diferenciando entre los pacientes según el plan, aunque esté
en grave riesgo su vida, sólo por la nimiedad que representa el estar encasillados
en un plan determinado, que generalmente no difiere de los otros escalones en cuanto
a beneficios, aunque pregonen solo en sus cartillas libertad de elección?.
No es posible
que ante un grave riesgo de salud, que quizá nos lleve al hecho definitivo
e irreversible de perder la vida, si no se actúa con inmediatez, la primera
acción de la prepaga sea exigir la presentación de una credencial para
determinar el plan al que corresponde el enfermo; y del documento de identidad con
el domicilio para establecer si geográficamente le pertenece el lugar de atención
al que recurrió, negando asistencia antes de cumplir con la obligación
primordial de salvaguardar la vida.
Ante la salud
y la vida no deben hacerse diferencias ni negar auxilio a quien se encuentra desvalido,
aguardando solución a su mal. No deben existir pacientes de primera y segunda
categoría, la vida es el don más preciado que poseemos.
Todos desde
antes de nacer tenemos el mismo derecho de ser asistidos y mejorada nuestra salud
cuando está en riesgo -Declaración de los Derechos del Niño,
aprobada por la Asamblea de las Naciones Unidas e incorporada a nuestra Constitución
Nacional con la reforma de 1994-. El abandono de persona ocasionado por la omisión
de auxilio está penado por la ley.
La salud es
un derecho que pareciera no importarle a nadie ya que suele ser considerado un redituable
negocio por ciertas instituciones de salud y fundamentalmente por las prepagas así
como para la salud pública, que no es ajena a este pensamiento.
Todo está
regulado, generalmente, por administradores, individuos a quienes solo les interesa
el rendimiento económico que puede producir el accionar de la medicina a la
que ven como un negocio, puesto que de esta ciencia nada saben y no comprenden, por
ende, la peligrosidad de su negativa de dar asistencia a quien lo necesita. Carecen
además, de humanidad -algunos casos denunciados así lo demuestran- para
obviar trámites burocráticos en los momentos críticos, donde
no debieran prevalecer, ya que su empecinamiento en privilegiar los números
de presupuestos abstractos pudiera ocasionar hechos irremediables.
Su misión
parecería ser algunas veces velar para que los ingresos superen con creces
los egresos ocasionados por gastos de salud.
No siempre estar
adherido a este sistema, significa tener muy buen poder adquisitivo ya que muchos
afiliados realizan grandes sacrificios para pagar las cuotas, aunque muchas veces
no condicen con los beneficios que éstas les brindan, y lo hacen debido a las
deficiencias del sistema público de salud. Volvemos a remarcar que no nos referimos
a la calidad e idoneidad de los profesionales., sino a la mala administración.
Innumerables
son las quejas que recibimos de los usuarios del sistema de salud, incluimos igualmente
aquí a las obras sociales, tan es así que entre los reclamos existentes
podemos enumerar el aumento injustificado de las cuotas; la negativa a dar asistencia
a sus afiliados argumentando que no están comprendidos en el distrito parcial
determinado por ellos; reglamentaciones arbitrarias que dividen a los pacientes según
los planes; otras veces el falso orgullo de no reconocer la incompetencia para resolver
con éxito los casos de salud, creer que todo lo pueden y circunscribir a los
afiliados a un determinado lugar de atención obligándolos , muchas veces
a trasladarse en ambulancia, por incapacidad de hacerlo por sus propios medios; ha
llegado el caso de intentar transportar a una paciente desde su lugar de internación
en una unidad de terapia intensiva hacia otra clínica donde, seguramente a
su prepaga le resultaría más económico que aquella, a gran distancia
geográfica, solo por la burocracia defendida por el gerente de dicha institución,
quien no autorizaba una operación necesaria y urgente con grave riesgo de vida
para la misma. Acotar las prestaciones ofreciendo menores beneficios en aras de disminuir
los gastos es otro argumento aducido por ellos. El paciente no debe representar sólo
un número que aportará ingresos monetarios.
A todos los
individuos, no existen en esto categorías ni regiones que primen, nos cabe
el derecho constitucional de elegir ser asistidos por equipos de salud idóneos,
capacitados científica y humanamente.
Los funcionarios,
dirigentes y burócratas deben comprender la responsabilidad que les cabe de
considerar y respetar al paciente, eje del sistema de salud, desde antes de nacer
y durante toda su vida. La premisa urgente para los responsables es regular y reglamentar
en virtud de ello. "...Si no se sirve para los demás... la vida carece
de sentido" expresó más de una vez la Madre Teresa de Calcuta,
trabajadora incansable en defensa de los desvalidos. Imitémosla.
E mail: laclomasdezamora@yahoo.com.ar
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